OPINIÓN

Donde los robots pagan impuestos

¿Se imaginan a un programador insertando en el sistema operativo de un droide de protocolo que pagar impuestos es bueno y deseable?

Fotograma de la película "Blade Runner" (1982) - Youtube
Fotograma de la película "Blade Runner" (1982) - Youtube

“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de… pagar impuestos”. ¿Se imaginan? ¿Imaginan que el replicante Roy Batty terminara su escena culmen afirmando que debe pagar sus impuestos? ¿Se imaginan a un programador insertando en el sistema operativo de un droide de protocolo que pagar impuestos es bueno y deseable?

No es una gran idea gravar con nuevos impuestos a los robots

Ciertamente he caricaturizado un debate que sin embargo, y a pesar de lo extraño del mismo, tiene a grandes defensores entre gentes influyentes. Algunos consideran que la propuesta es original. Otros, por el contrario, aberrante. Para una minoría, simplemente imposible. Cuando menos sí debemos reconocer que es acorde con los nuevos tiempos. Sin embargo, en mi humilde opinión y que cambia conforme voy conociendo más datos y evidencias, es que tal posibilidad simplemente no sería útil. En este post voy a explicarles por qué creo que no es una gran idea gravar con nuevos impuestos a los robots. Y al menos tengo dos razones para ello.

Desde hace al menos tres décadas el peso que las rentas salariales representan sobre el total del VAB no ha parado de caer. En el siguiente gráfico les muestro la evolución (hasta 2007 ya que es la base de datos que hasta este momento tengo codificada en mis ficheros, aunque nos sirva igualmente). La tendencia decreciente es clara en las principales economías. Desde la Gran Recesión los datos nos indican que no solo se mantiene esta tendencia decreciente sino que incluso se ha acelerado en algunos países. Como ya he comentado en otras ocasiones, existen varias posibles explicaciones para esta evolución y que han ganado cierta reputación en la academia: cambio tecnológico, peso de las rentas inmobiliarias o mayor peso de las amortizaciones en el conjunto de las rentas.

Gráfico.
Gráfico. A.H.

Fuente: EU-Klems y elaboración propia

Esta tendencia tiene consecuencias a tener en cuenta. En primer lugar, el menor peso de las remuneraciones de los trabajadores está en el epicentro del aumento de la desigualdad. En segundo lugar, es obvio el efecto sobre los ingresos fiscales, especialmente en aquellos países donde un importante porcentaje de estos ingresos se originan en la renta de los trabajadores. Si el peso de estas rentas mantiene en el futuro el derrotero seguido en las últimas décadas, será imperativo transferir parte de la carga impositiva desde el trabajo al capital. Sería justo pues, según este razonamiento, que el factor “beneficiado” por el cambio tecnológico deba pagar más impuestos. Como la robotización intensificará dicha transferencia, son estos los que deberán ser tratados como sujetos pasivos de los impuestos.

El destino de esa porción de tarta ha sido en realidad las rentas empresariales, es decir, el excedente bruto empresarial (EBE)

Pero este supuesto razonamiento parte de la base de que la transferencia de peso en la renta total va desde los trabajadores hacia el capital. Sin embargo, no parece que esto sea tan evidente. En un reciente trabajo, un alumno de la Universidad de Chicago, Simcha Barkai, nos enseña una realidad muy diferente. Lo que este estudiante ha encontrado es que, para los Estados Unidos, el menor peso de las rentas salariales no ha sido transferido a las rentas del capital. Al parecer, el destino de esa porción de tarta ha sido en realidad las rentas empresariales, es decir, el excedente bruto empresarial (EBE).

El valor añadido bruto, es decir, la renta (riqueza) generada en un año se distribuye por las fuerzas del mercado entre los diferentes factores de producción que participan en ella: trabajadores, capital y factor empresarial. Mientras es fácil identificar las rentas del trabajo, aunque últimamente no lo es tanto, separar las del capital con el EBE es más complejo. Sin embargo, esta es la principal aportación del trabajo de Barkai: identificar las rentas del capital frente al resto para los Estados Unidos desde los años ochenta. Y lo que este economista encuentra es que, por los motivos que en esta misma columna exponíamos la semana pasada, las corporaciones han elevado su poder de mercado en las últimas décadas consiguiendo apropiarse de una mayor parte de la renta total. De hecho, y contrariamente a lo que se creía, no solo los trabajadores han perdido peso en el VAB, sino que también lo ha hecho el capital.

Las corporaciones han elevado su poder de mercado en las últimas décadas consiguiendo apropiarse de una mayor parte de la renta total

Si uno lo piensa con tranquilidad tiene sentido. El precio del capital, su coste, se ha visto reducido en las últimas décadas gracias al cambio tecnológico. Por este motivo, los “propietarios” del capital no obtienen necesariamente una mayor rentabilidad por el uso del mismo, por lo que su renta no ha aumentado particularmente durante estos últimos años. En consecuencia, si los trabajadores ya no poseen el trozo de tarta de antaño y este no ha sido absorbido por el capital, solo nos queda un tercero en discordia: el EBE.

Para España se observa además un aumento del EBE durante los últimos 16 años. Así, según los datos de la Contabilidad Anual del INE, si en 1999 el EBE representaba en nuestro país el 29 % del VAB descontados impuestos netos, en 2015 este peso era del 37,3 %. Cierto es que gran parte de esta renta se dedica a la amortización. Mientras en 1999 el 12 % del VAB se usaba para amortizar el capital disponible, en 2015 es el 16 % del mismo el necesario para contabilizar la depreciación del capital. Aun así, el peso del Excedente neto en el valor añadido neto pasó del 16,4 % al 20,4 %.

De ser cierto, este razonamiento nos lleva inexorablemente a propuestas de política económica (y fiscal) que no deben ser necesariamente la imposición del capital. Es por esta razón pragmática por la que creo que no tiene mucho sentido discutir sobre la imposición de robots: no obtendríamos los recursos deseados.

El cambio tecnológico, como el comercio, a pesar de crear ganadores y perdedores, tiene un efecto final global positivo, canalizado principalmente por el aumento de la productividad

Se podría argumentar, sin embargo, que aun así obtendríamos unos ingresos deseables por bajos que fueran. Sin embargo, la eficiencia de estos impuestos es posiblemente muy limitada. Podríamos argumentar que los robots son una gran amenaza para el empleo y el bienestar de los trabajadores. Pero como también se ha explicado más de una vez, el cambio tecnológico, como el comercio, a pesar de crear ganadores y perdedores, tiene un efecto final global positivo, canalizado principalmente por el aumento de la productividad.

También es cierto que este aumento de la productividad pueda no estar repartiéndose equitativamente, por lo que el crecimiento está siendo menos inclusivo que en otras ocasiones. Pero no es menos cierto que la solución no es gravar (dificultar) el cambio tecnológico y por ello el crecimiento económico, sino corregir mediante transferencias sus efectos.

Quizás la mejor estrategia fiscal futura, a largo plazo, sea racionalizar los impuestos como el de sociedades para elevar su capacidad recaudatoria

Así pues, quizás la mejor estrategia fiscal futura, a largo plazo, sea racionalizar los impuestos como el de sociedades para elevar su capacidad recaudatoria, así como el de hacer más protagonista impuestos finalistas, de uso de la renta, como son el consumo. Es cierto que cualquier diseño fiscal a largo plazo debe adelantarse pues al cambio tecnológico, solo así estaremos libres de sufrir ciertas sorpresas, pero estos cambios deben ser, ante todo razonables y razonados. Exigir a los robots que coticen a la seguridad social parece más propio de una película de Mel Brooks que de una obra maestra de la ciencia ficción.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba