OPINIÓN

La precariedad laboral no es solo patrimonio español

¿Qué está provocando este aumento de la precariedad? Aún es pronto para saberlo con seguridad. Pero es evidente que existen candidatos que habrán pasado ya por su cabeza.

La precariedad laboral no es solo patrimonio español.
La precariedad laboral no es solo patrimonio español. Jordan Whitfield

Que la Tierra es redonda se sabe desde la antigüedad. El sabio griego y director de la Biblioteca de Alejandría, Erastótenes, viajó desde esta ciudad a la actual Asuán, en Egipto, dónde la sombra del Sol se tornaba vertical al mediodía del equinoccio de verano. Con sólo dos palos y con el ángulo que generaba la sombra del mismo astro en dos puntos diferentes del continente trató de aproximar la longitud de la circunferencia de la Tierra. Mucho antes de que Colón llegara a América o de que la expedición de Magallanes diera la vuelta al Mundo, ya muchos sabían que este era una preciosa e imperfecta bola en el espacio. Otros, sin embargo, sólo veían a pocos palmos de sus narices y creían que si viajaban al horizonte caerían en las fauces de los monstruos que habitaban el borde de un mundo plano.

Esto es muy habitual en los debates sobre cuestiones económicas. No solo pensar en monstruos, que también. Para tratar de sacar conclusiones sobre cómo es la realidad económica nos centramos y obsesionamos con las pruebas que tenemos delante de nuestras narices. Sin embargo, no somos capaces de tratar de validar dicha evidencia mirando si más allá de nuestra propia y corta experiencia los patrones que damos por buenos se mantienen.

Para un gran número de analistas, partidos, políticos y resto de gente de bien, el aumento de la precariedad solo tiene una posible explicación, la Reforma Laboral de 2012

Algo de esto pasa con la precariedad en España. Para un gran número de analistas, partidos, políticos y resto de gente de bien, su aumento solo tiene una posible explicación, la Reforma Laboral de 2012. Y aunque es posible que haya algo de razón en tal opinión, no es menos probable que esta se base en una corta y limitada versión de la realidad.

Algunos datos, a simple vista, nos enseñan que quizás esta conclusión es algo prematura o cuando menos parcial. Así, en primer lugar, en el gráfico que les paso a continuación, y que pertenece al II Informe Cesur para el mercado de trabajo en Andalucía -de ahí que esta aparezca en el mismo- que mis estimados José Ignacio García y David Troncoso han realizado y en el que yo he tenido la posibilidad de aportar algunas ideas, se muestra la evolución reciente de varias medidas de infraempleo, y que desde hace ya algún tiempo Florentino Felgueroso ha dedicado esfuerzos en popularizar.

Lo que podríamos asumir como “infraempleo” se ha disparado en los últimos años, aunque eso sí, con una clara mejoría en los últimos trimestres

Estas medidas parten desde la tradicional tasa de paro a la que se va sumando población que en función de sus respuestas a las preguntas realizadas en la EPA han ido catalogándolos en algún tipo de situación precaria: por ejemplo, temporales o parciales involuntarios. La evolución es muy significativa, más si cabe cuando lo que podríamos asumir como “infraempleo” se ha disparado en los últimos años, aunque eso sí, con una clara mejoría en los últimos trimestres. Sin embargo, gran parte de esta mejora es debida a la caída del desempleo, ya que, por ejemplo, entre 2016 y 2015 el empleo temporal involuntario seguía creciendo. La nota positiva del último año completo, 2016, lo protagoniza el tiempo parcial involuntario, al caer un 3 %, aunque hoy hay un millón más de trabajadores en España en esta situación que en 2007, casi todos generados antes de 2012, ya que desde entonces solo ha aumentado en 130 mil.

Figura 1
Figura 1 A.H.

Fuente: El mercado de trabajo en junio de 2017: Afiliación, temporalidad y cambio de modelo productivo en Andalucía. Cátedra Cesur

En segundo lugar, el gráfico que a continuación se expone muestra la evolución del porcentaje de contratos temporales firmados por duración de los mismos. Pueden comprobar que el peso de los contratos firmados para menos de 30 días ha mantenido una tendencia creciente desde el inicio de la crisis, ciertamente con una ligera aceleración desde 2012. Hoy, el 70% de los contratos temporales firmados no superan el mes de duración.

Figura 2
Figura 2 A.H.

Fuente: El mercado de trabajo en junio de 2017: Afiliación, temporalidad y cambio de modelo productivo en Andalucía. Cátedra Cesur

En tercer lugar, y respecto a una de las aristas de la precarización en España, la temporalidad, esta no se sitúa aún en sus máximos históricos si consideramos el período para el cual tenemos datos. Cierto es que crece rápidamente, tanto el involuntario, como he señalado en el anterior párrafo, como el total, tal y como se puede ver en el siguiente gráfico. Pero, como ya expliqué muy vehementemente la semana pasada, las razones de esta elevada temporalidad son en parte motivadas por una regulación que lleva enquistada por muchos años, y nada tiene que ver con la Reforma de 2012. Además, como bien sabemos, el propio José Ignacio García-Pérez, en un gran trabajo para FEDEA , estimaba que el efecto de la Reforma sobre la temporalidad fue relativamente positivo, permitiendo que aumentara menos de lo que lo hubiera hecho en el caso de que no hubiera habido tal reforma.

Figura 3
Figura 3 A.H.

Fuente: INE, EPA

Por último, el porcentaje de empleo a tiempo parcial, y como se ve en el gráfico siguiente elaborado con datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales por el economista Gonzalo López, viene aumentando desde el propio inicio de la Gran Recesión. Si bien se observa un leve repunte en 2012, este no es tan significativo como para poder argumentar la responsabilidad exclusiva de la Reforma en la evolución del uso de este tipo de contrato.

Figura 4
Figura 4 A.H.

No hace mucho, el Parlamento Europeo publicó un informe donde se reflexionaba, en base a una gran cantidad de información, sobre el problema de la precarización del empleo en Europa. Lo que en dicho informe se observa es que el problema de la precarización del empleo no solo se circunscribe al ámbito español. Así, en el gráfico que les muestro a continuación pueden observar los niveles de precariedad para un grupo de países en los años 2008 y 2016 ( publicado por la OIT y definido como time-related underemployment ). Pueden comprobar que existe una línea diagonal que corta en dos partes similares el cuadrado donde se representan los datos. Si el punto se sitúa en la parte superior significa que la precariedad laboral era mayor en 2016 que en 2008 en el país correspondiente. Lo que se observa es que esta precariedad ha aumentado en gran parte de los países representados. España es solo un caso más de una tendencia global.

fig5
fig5

¿Qué está provocando este aumento de la precariedad? Aún es pronto para saberlo con seguridad por lo que hace falta investigación. Pero es evidente que existen candidatos que habrán pasado ya por su cabeza. En primer lugar, la propia crisis, qué duda cabe, que ha golpeado con especial virulencia a aquellos más expuestos a ella. Su salida del mercado de trabajo ha sido de tal intensidad que su vuelta está siendo posible sólo con enormes sacrificios. Bajos salarios de reentrada, larga duración en el desempleo, escasa cualificación para optar a empleos “dignos” de condiciones laborales deseables.

Un informe reciente de McKinsey muestra que un porcentaje elevado de nuevos trabajadores están migrando hacia actividades o empleos por cuenta propia (muchos de ellos falsos autónomos) por necesidad

Sin embargo, y a pesar de la importancia de esta explicación, se señalan además otras posibles más “estructurales”. Así, y como muestran para algunos países algunos estudios, la polarización del empleo con una cada vez mayor participación de empleos en servicios de bajos salarios o, en tercer lugar, el propio cambio tecnológico. Un informe reciente de McKinsey muestra que un porcentaje elevado de nuevos trabajadores, en concreto en España este porcentaje es superior al de otros países, están migrando hacia actividades o empleos por cuenta propia (muchos de ellos falsos autónomos) por necesidad y por la eventualidad de obtener sus ingresos principales. Este mismo informe revela que dichos ingresos son menores en media que los del resto de los ocupados. En particular, esta tendencia, en parte motivada por la cada vez mayor “uberización” de la economía, puede dar a resultas un grupo cada vez mayor de empleados precarizados. Por último, y retornando al informe del Parlamento Europeo, la desregulación laboral puede estar intensificando este hecho, y que como he adelantado, no es posible desdeñar.

En resumen, la precariedad laboral ha aumentado con la recuperación. Esta precariedad está siendo especialmente intensa entre aquellos trabajadores con dificultades de relanzar su vida laboral. Y aunque esta pueda resultar de determinados cambios normativos o por la incidencia de la propia crisis, existe evidencia de que las razones puedan ser también menos coyunturales y más estructurales, más globales. Esto debe llevarnos a tratar de comprender bien lo que sucede, pues solo asi será posible proponer soluciones adecuadas y eficientes.


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