OPINIÓN

Una mirada al futuro: ¿cómo será 2018?

2018, salvo hecatombe o por irresponsabilidad de quienes nos gobiernan, será el quinto consecutivo de crecimiento sostenido y elevado.

Una mirada al futuro: ¿cómo será 2018?
Una mirada al futuro: ¿cómo será 2018?

Hace un tiempo leí en un post, no recuerdo si era de Bradford DeLong, lo que vendría a ser para mí la mejor descripción de lo que puede ser un ciclo económico. Más o menos decía que “… de repente, las familias y las empresas deciden salir a comprar o producir. Todo va bien y las expectativas son positivas. Este deseo de adquirir nuevos bienes y servicios eleva el empleo, así como los precios, tanto los de los productos como salarios y tipos de interés. La bonanza reduce el riesgo percibido y las familias y empresas se endeudan para traer a presente consumo futuro. Pero de repente todo se tuerce. Un día, el riesgo percibido aumenta y las familias y empresas reaccionan reduciendo consumo e inversión, elevando el desempleo y rebajando precios, sueldos y tipos de interés. En ese momento hay que saldar la deuda asumida en la fase de expansión y todo se vuelve menos colorido, más oscuro. Entramos en una recesión”.

No nos confundamos, con este argumento nadie dice que los ciclos económicos se construyen solo sobre la base de meras reacciones psicológicas de los agentes

Este párrafo describe a mi entender cómo se forjan los ciclos económicos. Este argumento asume que estos tienen un fuerte componente psicológico, aunque la percepción se base en factores y variables reales. Para que un ciclo económico mute de expansivo a recesivo es necesario que la percepción del riesgo de los agentes económicos cambie y esto, como las piezas de un dominó, termine por arrastrar al conjunto de los consumidores y empresarios a un pesimismo que acabe con el crecimiento pasado. Pero no nos confundamos, con este argumento nadie dice que los ciclos económicos se construyen solo sobre la base de meras reacciones psicológicas de los agentes. No. Lo que esta explicación asume es que ciertos cambios en variables reales, como pueden ser un aumento de los costes financieros tras una dinámica de crecimiento y endeudamiento en una economía forzada a crecer por encima de su potencial, o una crisis financiera que golpee los ahorros de los ciudadanos o la subida repentina de los precios de algunos productos que obligan a detraer recursos de otros bienes o cualesquiera otras razones que podamos imaginar, modifican la percepción del riesgo de estos agentes y por ello su comportamiento. Las expectativas terminan por canalizar un shock real hacia otras variables como son el consumo o la inversión y con ello a la actividad general.

Predecir un ciclo implica por lo tanto predecir el momento exacto en el cuál la percepción del riesgo cambia, lo que es harto complicado por no decir imposible. Para ello necesitaríamos no solo entender cómo se forjan las expectativas de los agentes sino además adelantarlas con precisión. No obstante, algo se puede hacer. Una cosa es no poder predecir con exactitud el cambio de ciclo y otra no poder adelantarlo con una cierta probabilidad de éxito.

La variable que antecede a cualquiera otra en el ciclo económico norteamericano, con datos mensuales desde los años 50, eran las expectativas o confianza de los empresarios

En análisis de coyuntura disponemos de lo que llamamos indicadores adelantados. Estos indicadores no son predicciones, sino más bien pequeñas máquinas del tiempo que nos adelantan cuál va a ser la dinámica productiva en los próximos meses de un país para el cual construimos dicho indicador. Por ejemplo, en este post que escribí no hace mucho, se observaba que la variable que antecede a cualquiera otra en el ciclo económico norteamericano, con datos mensuales desde los años 50, eran las expectativas o confianza de los empresarios. Todas las demás variables respondían a posteriori de la manera esperada a los cambios en las expectativas de los empresarios, mientras que dichas expectativas parecían ser las más exógenas al modelo, no cambiando tanto ante cambios en el resto de las variables. Es por ello que las expectativas de los empresarios nos ofrecen una visión a futuro sobre cómo va a reaccionar la economía.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publica un indicador sintético adelantado (Composite Leading Indicator, CLI) en el cual se incluyen varios de estos indicadores que “adelantan” el ciclo económico, en particular la confianza de los empresarios. Observar estos indicadores nos dice mucho sobre cómo van a ser los próximos meses de una economía sobre la que tenemos un cierto interés de predicción.

indicador adelantado
indicador adelantado A.H.

Lo que nos cuenta el CLI para España es que, como ya muchos han adelantado, para finales de 2017 y principios de 2018 esperamos un menor crecimiento. Esta corrección en el crecimiento no es de esperar que sea intensa, pero sí perceptible. En todo caso, el mismo CLI muestra que esta corrección parece tener un suelo, lo que nos hace suponer que este menor crecimiento de la economía española no vaya a más de dos o tres décimas interanuales de aquí a finales de primavera, eso sí, si hacemos caso a este indicador.

Muy probablemente el ritmo de crecimiento de la economía española será relativamente positivo en los próximos trimestres

Frente CLI, otros indicadores parecen ser algo más optimistas. En primer lugar, la confianza de los empresarios, que como he comentado antes parece adelantar el ciclo, muestra una tendencia creciente, por lo que muy probablemente el ritmo de crecimiento de la economía española será relativamente positivo en los próximos trimestres (siguiente gráfico). En segundo lugar, los indicadores PMI, tanto de España como de Europa, así como otros indicadores de sentimiento publicados por la Comisión Europea y que predicen pequeños ajustes para finales de 2017 e inicios de 2018 pero de escasa cuantía ( ver hilos de Javier G. Echegaray). En tercer lugar, el indicador en tiempo real de Airef, el más optimista, nos indica un crecimiento para el cuarto trimestre de 2017 del 0,8% intertrimestral o incluso un 0,9%, ligeramente por encima de las estimaciones para trimestres anteriores y para el primer del 2018 de casi similar cuantía. Además, la perspectiva según este organismo es de una tendencia a la mejora.

Expectativas empresarios.
Expectativas empresarios. A.H.

Pero esta tendencia positiva, marcada por las expectativas de los empresarios y otros indicadores adyacentes contrasta con la percepción que los consumidores tienen del futuro más cercano. En el siguiente grafico se muestra el indicador de expectativas de los consumidores en España y que refleja una caída apreciable en las perspectivas que sobre el futuro estos tienen. Evidentemente, esta evolución de las perspectivas de los consumidores no parece cuadrar con la evolución del resto de indicadores y estimaciones presentados en este post y es por lo que muchos organismos estiman un peor comportamiento para 2018. Una posible explicación es que las expectativas de los consumidores reaccionan a la evolución de otros indicadores con un mayor retraso. Por ello sería posible que la percepción económica de los consumidores mejore a no mucho tardar. Otra explicación es la deficiente evolución del mercado de trabajo en España, no tanto por la contratación sino por la calidad de la misma y por la evolución de los salarios. Estos indicadores podrían estar señalando que el ciclo no es el mismo para todos.

Expectativas consumidores.
Expectativas consumidores. A.H.

Con todo, los indicadores adelantados parecen dibujar un crecimiento de la economía española que en los próximos meses seguirá siendo intenso, muy posiblemente entre las cinco y ocho décimas intertrimestrales. Todo ello llevará a la economía española a una velocidad de crucero media para la primera mitad de 2008 cercana al 3%, décima arriba décima abajo. Esta solidez, como los propios indicadores nos reflejan, pueden venir por la mejora en la inversión y contratación, si los empresarios siguen siendo optimistas, y por la demanda exterior, que como los indicadores de confianza para la UE reflejan, por ejemplo, son de momento muy positivas. Todo ello con el permiso de los precios del crudo y de otros factores relevantes.

En resumen, comienza un año 2018 que, salvo hecatombe o por irresponsabilidad de quienes nos gobiernan, será el quinto consecutivo de crecimiento sostenido y elevado. Debemos congratularnos por ello, ya que para que todo vaya a mejor la condición necesaria es que exista crecimiento. Lo que debemos esperar, a partir de ahí, es que otras variables macroeconómicas mejoren en consonancia, como son empleo y salarios. Esperemos que 2018 sea, en esta última cuestión, la grata sorpresa de este año que empieza.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba