Opinión

El futuro del empleo: ¿lo que los robots nos quitan, los robots nos lo devuelven?

Cómo es posible que países que tienen más robots tengan menos desempleo cuando es evidente que la apuesta por la robotización destruye empleo.

¿Lo que los robots nos quitan, los robots nos lo devuelven?
¿Lo que los robots nos quitan, los robots nos lo devuelven? Alex Knight

El pasado lunes tuve la oportunidad de compartir mesa de coloquio en un curso organizado por la Universidad Complutense de Madrid y Ciudadanos en El Escorial. El tema de debate fue el futuro del empleo, cuestión que en las recientes semanas ha adquirido un impulso en medios y tertulias. En concreto, nos preguntábamos qué tipo de empleo es el que debemos esperar y qué respuesta debe dar el regulador para evitar efectos disruptivos y perniciosos en el ámbito de la desigualdad y seguridad de los trabajadores.

Cuando se debate sobre el futuro del empleo, hablamos de “uberización”, de economía colaborativa o “robotización”

Por supuesto, y esta vez no fue de otro modo, siempre que se habla sobre el futuro del empleo la cuestión tecnológica salta a primer plano. Aunque no podemos obviar en este análisis de proyección otros factores que igualmente pueden afectar al empleo, como es por ejemplo el comercio internacional, no es menos cierto que el cambio tecnológico acapara hasta ahora las principales explicaciones de los cambios observados. Por ejemplo, cuando se debate sobre el futuro del empleo, hablamos de “uberización”, de economía colaborativa o “robotización”, siendo las dos primeras más o menos novedosas en el debate mientras que la última resulta ya ser una vieja conocida.

En este post quiero dedicar el espacio a hablar de la robotización, dejando para otros más adelante las reflexiones sobre las consecuencias de la “uberización” de las economías. Así pues, en cuanto a la robotización, esta lleva años horadando nuestro sistema productivo tradicional transformándolo poco a poco, pero sin pausa. En este caso, aunque anestesiados por la previa fase de crecimiento anterior al crack de 2008, el debate sobre robotización tiene solera, tiene tradición. Solo basta recordar a los luditas del siglo XIX como para hacerse una idea de lo largo que ha sido la historia de las ideas en relación a esta cuestión.

El debate ha sufrido un importante impulso, principalmente debido a la imparable evolución de la tecnología y sus consecuencias sobre la automatización de las tareas

Sin embargo, en los últimos años el debate ha sufrido un importante impulso, principalmente debido a la imparable evolución de la tecnología y sus consecuencias sobre la automatización de las tareas. Para estar al día de estado del conocimiento sobre esta cuestión les recomiendo encarecidamente leer el magnífico informe que sobre el futuro del empleo ha sido publicado por el BBVA Research y cuya presentación (y resumen) puede descargarse en este enlace . Dicho informe, realizado por Rafael Domenech,José Ramón García, Myriam Montañez y Alejandro Neut, ofrece un interesantísimo paseo con vistas a la evidencia que el cambio tecnológico, en particular la robotización, ha tenido, tiene y posiblemente tendrá en el empleo y en las economías.

Esta evidencia en gran parte es conocida por todos. No en vano el documento es una recopilación de las mismas. Pero ahí reside su valor, en la amplitud de las mismas, su relevancia y su actualización. Entre ellas, en la diapositiva 18, los autores muestran un gráfico extraído del reciente y monumental trabajo de Daron Acemoglu y Pascual Restrepo , donde se correlaciona la exposición a la robotización de las áreas urbanas norteamericanas y su cambio en el empleo entre 1990 y 2007. Esa correlación es negativa, a más exposición, menor crecimiento del empleo. Sin embargo, en la siguiente dispositiva se muestra un gráfico que en parte parece contradecir al anterior. En él se observa que los países más automatizados son aquellos con menor desempleo.

Para acompañar a esta evidencia, y como me gusta profundizar en las cuestiones que debato y presento en estas ocasiones, preparé para la Mesa unos gráficos que traigo a esta entrada. Con datos ofrecidos por la base de datos EU-Klems para 34 sectores productivos y para 8 economías de la UE (Bélgica, Alemania, Francia, España, Italia, Países Bajos, Suecia y Reino Unido) y desde los años 90, calculé la tasa de crecimiento del stock de capital en maquinaria excepto transporte y del empleo para dos períodos, 1996-2008 y 2008-2014. El objetivo era comprobar, de forma somera e iniciática, si realmente una mayor apuesta por este tipo de capital es a expensas del empleo, tal y como muestran claramente Acemoglu y Restrepo. Los resultados se muestran en la siguiente figura.

gráfico 01
gráfico 01 A.H.

El eje horizontal muestra la tasa de crecimiento medio de este tipo de capital durante ambos periodos, y el eje vertical del empleo. Las burbujas muestran pares de ambos crecimientos por cada uno de los sectores-países. El tamaño de cada burbuja viene determinado por el número de trabajadores en 2008 (como referencia) en cada sector. El color rojo muestra los pares para ambos crecimientos medios anuales en el período 1996-2008 mientras que el verde para el período 2008-2014. Las líneas rectas reflejan la correlación y su sentido.

Pues bien, lo que nos dice este gráfico son dos cosas. En primer lugar, que los sectores que más invierten en maquinaria son los que menos empleo crean o los que más destruyen. Segundo, que este proceso se ha intensificado una vez iniciada la Gran Recesión. En este sentido, y respecto a esto último, no es posible argumentar que todo empleo ajustado sea por la mayor presencia de robots, para afirmar tal cosa es necesario un análisis más detallado, pero sí que si asumimos la existencia de heterogeneidad entre sectores y otros factores como son los ajustes derivados de la crisis, parece que la apuesta por la robotización y su efecto sobre el empleo se ha intensificado desde 2008. Si fuera ludita gritaría el repente: “¡os lo dije!”.

Sin embargo, anteriormente se mostraba que los países más robotizados tienen una menor tasa de desempleo ¿Cómo concordar ambos resultados? Es decir, cómo es posible que países que tienen más robots tengan menos desempleo cuando es evidente que la apuesta por la robotización destruye empleo. Aunque parezca una paradoja, en realidad no lo es. La explicación viene derivada por el efecto renta y las externalidades.

El mayor uso de robots eleva la productividad y por ello los salarios. Esto provoca un aumento de la renta disponible y por tanto de la demanda, lo que termina por elevar el empleo en otros sectores

El mayor uso de robots eleva la productividad y por ello los salarios. En la figura que se muestra a continuación se comprueba tal evidencia con la misma base de datos, donde la estimación de la correlación es claramente significativa. Así, sectores con mayor aumento de la intensidad por empleo de maquinaria son sectores donde más han crecido los salarios por hora. Esto provoca un aumento de la renta disponible y por tanto de la demanda, lo que termina por elevar el empleo en otros sectores.

Gráfico 2

La parte negativa de la noticia es que, como sabemos, la robotización provoca desplazamientos entre sectores del empleo. Este es el efecto disruptivo o negativo. Si los sectores que se “robotizan” crean relativamente menos empleo, pero son a su vez sectores con mayores salarios, un porcentaje de estos trabajadores deberá acudir a sectores con menores salarios, polarizando el empleo.

Esto es lo que está empezando a ocurrir. En la figura que a continuación se muestra se observa el aumento del empleo por sectores en dos periodos, donde dichos sectores-país han sido ordenados (eje horizontal) por el nivel de salarios que pagaban de media al inicio de cada uno de los períodos. Lo que podemos observar es que si entre 1996 y 2008 creaban más empleo aquellos sectores con mayores salarios, entre 2009 y 2014 empieza a elevarse el peso en el empleo de sectores que pagaban pocos salarios. La economía se polariza.

gráfico 03
gráfico 03 A.H.

En resumen, el futuro del empleo motivado por la “uberización” permanece aún pendiente dado lo inicial del proceso. Algunas tendencias y amenazas se vislumbran, pero se necesita más análisis y estudios para poder construir un discurso sólido. Con la robotización no es igual. Años de estudios demuestran sus efectos. Estos parecen resumirse en tres consignas: destruye empleo en la empresa o sector que se robotiza, crea en otros sectores con efectos agregados netos muy posiblemente positivos, pero puede estar provocando una disrupción en cómo este empleo se distribuye.


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