OPINIÓN

Cuentos de (la Lotería de) Navidad

Ganar la lotería nos hace felices. Eso creo que es evidente. Al resto nos hace estar más sanos que un niño de teta. Pero lo curioso es que ganar el gordo no solo nos hace más felices, sino más tolerantes.

Cuentos de (la Lotería de) Navidad.
Cuentos de (la Lotería de) Navidad.

¿Quién dijo que el keynesianismo estaba muerto? Hoy, gracias a la política fiscal expansiva del gobierno, y a través de billetes con cinco números, muchos van a tapar agujeros. Más bien el día de hoy parecerá una inmensa licitación oficial donde muchos tratarán de eliminar los baches financieros que la vida ha abierto tras momentos de absoluta despreocupación o imperante necesidad. Otros, los que menos agujeros deben tapar, se darán el capricho que nunca pudieron –tampoco crean que da para tanto, al menos que se hayan atiborrado de un mismo número o les pille un primer premio-. Otros, sin embargo, lo guardarán para momentos mejores. Esto es lo que nos depara el día 22 para aquella minoría de jugadores que hoy serán “cienmileuristas” y algunos, no muchos, millonarios.

Hoy es el día de alegrarse por la felicidad ajena, por lo bien que le va a venir, o por aquellos a los que “les hacía falta”. Hoy es el día de respirar aliviados cuando ya sabemos que a los compañeros de trabajo, que no te avisaron, no les ha tocado ni la pedrea. Hoy es el día para celebrar que todo está bien y que Santa Rita se ha acordado de nuestras plegarias.

Hoy me toca hablar un poco de la lotería de Navidad, pensado en transcribir algunos resultados de algunas investigaciones que sobre ella se ha hecho

Y hoy me toca hablar un poco de la lotería de Navidad, pensado en transcribir algunos resultados de algunas investigaciones que sobre ella se ha hecho. Hay muchos ejercicios y para numerosos países. Muchos son curiosos, otros no tanto. Les invito a buscar, pero hoy me apetecía exponer tres ideas que son las que voy a desarrollar en tres partes a continuación. Todo sea por crear ambiente.

Cuento 1.

Decía un profesor de política económica -fuera lo que fuese esa asignatura- de mi Universidad que la lotería era la mayor de las políticas fiscales regresivas existentes. La lógica con la que construía esta afirmación se basaba en que siempre la banca gana, y que una vez lo ha hecho, la lotería extrae recursos de muchos para dárselos a unos pocos. Además, decía, quienes compran son los que más necesitan el premio por lo que, al final, detraes recursos de los que tiene poco para dárselo a unos cuantos que aquel día se transformarán en millonarios. Bajo estas premisas, la utilidad social de una lotería que nació hace más de doscientos años está en entredicho, salvo que asumamos que esta regresividad simplemente representa un coste a pagar a cambio de sumar los beneficios sociales que generarán los recursos ingresados por el Ministerio de Hacienda.

Lo que se observaba habitualmente era que la relación entre gasto en lotería y renta era inversa

Sin embargo, en un trabajo de 2011, los economistas Levi Pérez y Brad R. Humphreys llevaron a cabo un detallado análisis sobre los hábitos de compra de lotería en España. En dicho análisis trataron de evaluar de qué depende el gasto en lotería. Antes de su trabajo, lo que se observaba habitualmente era que la relación entre gasto en lotería y renta era inversa, es decir, gastaban más aquellos que menos tenían, pagando además un precio muy superior al retorno esperado, lo que hacía de este un gasto que algunos podrían considerar muy irracional. Sin embargo, los profesores Pérez y Humphreys enfocaron el análisis mediante técnicas econométricas más elaboradas con mejores datos para España y encontraron resultados que les sorprendieron.

Así, los resultados de su trabajo mostraban que, contrariamente a lo que se creía, el gasto en lotería aumentaba con la renta disponible de la familia. Sin embargo, y este es uno de los valores añadidos por este trabajo, observaron que, al aumentar la renta de una familia, el gasto en lotería aumentaba, pero sin embargo no elevaba la probabilidad de compra de una familia que previamente a dicho aumento no comprara. Es decir, entre aquellos que compraban antes, el aumento era más que proporcional, mientras que entre aquellos que no compraban antes del aumento de la renta, el gasto seguía siendo con una alta probabilidad, cero. En todo caso, como los autores señalan, existe evidencia de que a menor renta las familias suelan reportar cifras de gasto en lotería inferiores a la real, por lo que este resultado debe interpretarse con cautela. Eso sí, y entre otros resultados, Pérez y Humphreys encontraban que el gasto es muy superior en el caso de las familias donde el/la cabeza de familia es de educación baja, donde el/la cabeza de familia está casado o casada o tiene pareja o, por ejemplo, con la edad, aunque suele haber un máximo en una edad mediana, bajando posteriormente.

Las familias con mayores ingresos juegan más

En conclusión, una vez controlado por ciertas características, las familias con mayores ingresos juegan más. Eso sí, los hogares con dos o más adultos, con matrimonios o de bajo nivel educativo juegan más, lo que pueden compensar el efecto renta.

Cuento 2.

Jugar a la lotería parece un mal negocio. El precio de jugar es muy superior al retorno esperado. Esto hace que el comportamiento que asumimos al comprar lotería sea altamente irracional. Pero, claro, ¿quién ha dicho que actuamos como seres racionales?

La diferencia entre lo que uno espera ganar, muy poco, y lo que va a gastar en la apuesta puede rellenarse con ingredientes tales como el gusto por jugar, el amor al riesgo, o simplemente el deseo de no ser el único en quedarte sin premio

Pero el beneficio del juego no es solo económico. La diferencia entre lo que uno espera ganar, muy poco, y lo que va a gastar en la apuesta puede rellenarse con ingredientes tales como el gusto por jugar, el amor al riesgo, o simplemente el deseo de no ser el único en quedarte sin premio. Todo ello puede compensar la clara pérdida esperada que supone jugar a la lotería. En este entretenido post de José Luis Ferreira hay varios ejemplos de por qué jugar a la lotería no es necesariamente un acto irracional.

Cuento 3.

Ganar la lotería nos hace felices. Eso creo que es evidente. Al resto nos hace estar más sanos que un niño de teta. Pero lo curioso es que ganar el gordo no solo nos hace más felices, sino más tolerantes. ¿No les ha pasado nunca que, en un estado de felicidad con uno mismo, no cuentan los momentos de embriaguez, vemos los defectos de los demás de un modo más permisivo, con mayor pasividad? Algo debe tener la oxitocina con cómo vemos a los demás. Si se pudiera, deberíamos fletar varios aviones cisternas y expandirla por algunas regiones geográficas españolas. No vendría mal.

En aquellas localidades donde cayó un premio de la lotería, la reelección de los dirigentes políticos es más probable en las siguientes elecciones

Algo de esta felicidad es la que pillan en un trabajo econométrico muy interesante los economistas Manuel Bagues y Berta Esteve-Volart. Para que luego digan que trabajar en economía no da, a veces, alegrías. En su estudio, estos economistas encuentran que en aquellas localidades donde cayó un premio de la lotería, la reelección de los dirigentes políticos es más probable en las siguientes elecciones. Esto quiere decir que una vez hemos ganado la lotería somos más permisivos, o como los autores mencionan en su artículo, más amantes del statu–quo. Esto me lleva a pensar que, en algunas regiones españolas debe ser que los premios gordos no dejan de caer, porque si no, no hay manera de explicar algunas perpetuidades.

Corolario de todo lo anterior: gobernante o gobernanta – uno ya no sabe-, si quiere mantenerse en el poder, venda felicidad. Esta es mi prescripción de un día como hoy, el 22, para muchos una fecha señalada. Para otros, el inicio de dos semanas y media de tensión y compromisos, que en este caso son actos que sí me parecen más cercanos a la irracionalidad. En todo caso, mi deseo es desearles Feliz Navidad, o Solsticio de Invierno, o el Sol Invictus celebrado en las Saturnalias romanas, o Hanukkah, o el Yule, o la Pancha Ganapati o la llegada del Episodio VIII. Lo que deseen. Lo que más encaje en su diseño del mundo celestial. Pero eso sí, sean felices, les toque o no les toque la lotería. Y si es lo segundo, cuiden su salud, que lo demás, lo que no es importante, son paparruchas.


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