FORMACIÓN PROFESIONAL ¿Es la formación profesional el futuro?

ActualmenteLa Formación Profesional es actualmente una elección muy adecuada a la que se atreven ya todas las clases sociales, que compite sanamente con las enseñanzas académicas.

Soldador
Soldador Rob Lambert

Un vídeo institucional de un rico país europeo comienza con una alegre celebración hogareña porque a la hija de la familia la habían admitido en una empresa entre las que ella misma había solicitado para cursar Formación Profesional una vez concluidos sus estudios académicos previos. Las botellas que se descorchaban, el mobiliario, el aspecto de todos los miembros de la familia y otros detalles nos inducían a interpretar que estábamos en un hogar de profesionales de clase media acomodada.

Muchas familias no creen que la Formación Profesional introduzca en su domicilio ningún aliento de alegría

Esta celebración hoy todavía es impensable en España, ya que muchas familias no creen que la Formación Profesional introduzca en su domicilio ningún aliento de alegría; este sentimiento está cambiando crecientemente porque las enseñanzas técnicas no universitarias, que en España heredaron este nombre de Formación Profesional (popularmente FP), todavía tienen recorrido amplio de mejora en la sociedad española. Aun así, son un curioso caso de éxito educativo poco conocido por el gran público, y por ello, poco apreciado.

Eternamente consideradas como de segundo nivel, estas enseñanzas se van ganando un merecido puesto de primer nivel en la aceptación de las familias. Casi 800.000 alumnos (1) están matriculados en alguna de las 26 familias profesionales del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales, y obtendrán alguno de los títulos técnicos (de Formación Profesional Básica, de Técnico y de Técnico Superior, según el nivel en el que se estudie) que les introducirán en el mercado laboral (2)(3).

La evolución de estas enseñanzas es meritoria desde siglos pretéritos en los que la formación de los “oficios” estaba muy diferenciada de la formación culta, erudita, preparatoria de las élites en inicio y de las clases medias después. Por el contrario, Talleres, Escuelas Elementales, Escuelas del Trabajo, Formación de Aprendices, Oficialía, Maestría, Institutos Politécnicos Nacionales, Escuelas de Capacitación o Universidades Laborales, son denominaciones que traen a la memoria un recuerdo apolillado, de España en blanco y negro, del que cuesta mucho liberarse y, por ello, tal vez injustamente despreciado.

Posiblemente porque la Formación Profesional ha tenido un desarrollo expansivo vinculado fuertemente a nuestro pasado preconstitucional, esto ha supuesto una pesada carga en la mochila de estas enseñanzas mermando su consideración social en un sector tan politizado como la educación. En este sentido, es llamativo que el marketing comunicativo político de la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE, 1990) hablase de la nueva Formación Profesional invitándonos al nacimiento de unas enseñanzas que llevaban entre nosotros ¡toda la vida!

Actualmente son una elección muy adecuada a la que se atreven ya todas las clases sociales, que compite sanamente con las enseñanzas académicas protagonizando otro momento expansivo con mucho margen de mejora y que podría alcanzar mayores cotas de éxito que el resto de las opciones tradicionales vertebradoras del sistema educativo español: la Educación Secundaria Obligatoria y el Bachillerato.

Se ha importado y españolizado el modelo llamado Dual de Formación Profesional nada más y nada menos que de Alemania

A diferencia de otros ámbitos educativos en los que el sonoro bochinche (en términos borgianos) de la disputa política está asegurado, la Formación Profesional ha avanzado de forma consensuada. En general, se ha sabido evolucionar permitiendo a  políticos, técnicos, empresarios, profesores y estudiantes entenderse a través de un camino ascendente que ha posibilitado, incluso, un gran experimento que está funcionando a plena satisfacción de las partes implicadas: se ha importado y españolizado el modelo llamado Dual de Formación Profesional nada más y nada menos que de Alemania, para que los alumnos puedan incorporarse a las empresas durante un tercio de sus horas de formación, como mínimo. Por toda la geografía española se han tomado decisiones políticas de calado para avanzar y modernizar, sin estridencias, a la humilde “FP”.

Los dos Programas Nacionales de Formación Profesional (1993-1997 y 1998-2002) crearon un marco, eficazmente aprovechado, para la colaboración educativa con las instituciones gestoras de empleo en el que se avanzó en la concertación social y el impulso a una formación profesional con tratamiento propio entre las políticas activas de empleo, del que la formación profesional educativa no debe desmarcarse nunca, a riesgo de “academizar” en exceso unas enseñanzas cuyo primer éxito debe ser siempre la inserción laboral de los alumnos. 

Aunque la generalización de la educación obligatoria desde los 14 a los 16 años supuso una disminución importante del número de alumnos que cursaban estas enseñanzas, se está progresivamente en el buen camino de recuperar el número de 854.746 alumnos que en el año 1990 (4) ya estudiaban Formación Profesional.

Ampliar el interés e implicación empresarial, facilitar mayor modernización, autonomía y especialización de los centros educativos de formación profesional, mejorar los índices de titulación de los estudiantes, facilitando más que puedan estudiar y trabajar a la vez, o consolidar una inserción laboral sostenible son grandes desafíos hoy para estas enseñanzas.

Sobre la herencia de unas buenas enseñanzas pero poco apreciadas y sin brillo, se sigue avanzando con múltiples iniciativas

Como todavía pervive en las familias, un alto grado de desconocimiento y duda cuando llega el momento de la decisión familiar por estos estudios, es importante seguir animándolas para que opten por ellos para sus hijos eligiendo alguno de los 172 títulos que se pueden estudiar.

En definitiva, sobre la herencia de unas buenas enseñanzas pero poco apreciadas y sin brillo, se sigue avanzando con múltiples iniciativas: convalidaciones del Grado Superior con estudios universitarios, prácticas empresariales en países europeos, programas europeos de movilidad, Ferias de Empleo, Olimpiadas nacionales e internacionales, dobles titulaciones, creación de centros específicos de Formación Profesional, extensión de las lenguas extranjeras, incentivación de los alumnos emprendedores; todas ellas, y por supuesto no son las únicas, se han ido desarrollando con gran esfuerzo de todos los implicados sin eludir la visión realista y abierta sobre los problemas que a diario se plantean en cualquier estructura u organización educativa que tenga legítimas aspiraciones de progresar socialmente.  

Fuentes/Notas:

(1) Número de alumnos matriculados: 767.528. MECDEstadísticas de la Educación curso 2015/16 Datos Avance.

(2) En España el 45,2% de la población de 25-34 años que no continúa con estudios universitarios han estudiado Formación Profesional, menos que en la UE (67.8%, solo Alemania 87.9%) Panorama de la Educación, Indicadores de la OCDE 2016.

(3) MECD Informe de Inserción en el Mercado Laboral, Titulados de Formación Profesional del Sistema Educativo. Agosto 2015: En 2014 las contrataciones de titulados de FP (se realizaron 1.451.804 contratos) subieron un 14% pero con alto porcentaje de temporalidad.

http://www.todofp.es/dctm/todofp/biblioteca/informes/informedefinitivo.pdf?documentId=0901e72b8203dc16

(4) MECD Estadísticas de la Educación


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