OPINIÓN

¡Good bye reválidas!

Mediante las voces discordantes, enfatizando machaconamente el término reválida como arma arrojadiza, se quería hacer creer que estábamos viviendo artificiosa y patéticamente  en el pasado, como en la ingeniosa película Good Bye Lennin!

Realización de las pruebas de la LOMCE en un colegio de Madrid.
Realización de las pruebas de la LOMCE en un colegio de Madrid. EFE

Cuatro años después del comienzo de la elaboración de la Ley Orgánica de Mejora de la Educación (LOMCE) en 2012, y tres desde su publicación en 2013, las reválidas han muerto ¿para siempre?

La LOMCE nos traía un conjunto de evaluaciones  a lo largo de diferentes etapas educativas cuyo espíritu sería asegurar la calidad y homologación de los títulos del sistema educativo, bien sea porque proporcionen información con carácter orientativo sobre el rendimiento académico de los alumnos (es el caso de las dos evaluaciones de Educación Primaria, en los cursos tercero y sexto, cuando los alumnos tienen respectivamente 10 y 12 años) o  porque se vinculen a la obtención de un título (es el caso del título de Graduado en Educación Secundaria  Obligatoria a los 16 años y del título de Bachiller a los 18 años); es a estas últimas y  fundamentalmente por esta característica de tener “efectos académicos” (el alumno no se titula si suspende) por lo que se las ha calificado de reválidas.

Poco tienen que ver con las verdaderas reválidas del plan de estudios de 1953 que desaparecieron en 1970

Poco tienen que ver con las verdaderas reválidas del plan de estudios de 1953 (Ley de Ordenación de la Enseñanza Media de Ruiz Jiménez) que desaparecieron en 1970 ( Ley General de Educación de Villar Palasí) e inventó la selectividad (1) como examen final y externo para acceder a  estudios universitarios, pero desvinculada totalmente del bachillerato y del título de Bachiller. Poco importan las precisiones técnicas, si no hay altavoces que las difundan para llevar la verdad a los debates: se decide que son reválidas  (¡incluso las de Primaria!) y así se quedan, como la educación infantil será siempre en España la guardería, se llame como se llame técnicamente.

Mediante las voces discordantes, enfatizando machaconamente el término reválida como arma arrojadiza, se quería hacer creer que estábamos viviendo artificiosa y patéticamente en el pasado, como en la ingeniosa película Good Bye Lennin! de Wolfgang Becker, pero el hecho es que con estas evaluaciones se quería seguir la senda de todos los países europeos (Bélgica, Dinamarca, Alemania, Estonia, Francia, Irlanda, Italia, Letonia, Malta, Polonia, Portugal, Rumanía, Suecia, Reino Unido, Eslovaquia) que tienen pruebas similares (2), incluso en Educación Primaria.

Pero en España, esto no es posible como ha quedado demostrado; el ruido inicial se ha convertido en verdadero tumulto, con el punto más elevado del tsunami en la declaración del Congreso de los Diputados del día quince de noviembre de 2016; este 15 N, de haberse empeñado el Gobierno en el mantenimiento de la situación, establecía un amargo calendario, imposible de sobrellevar intentando mantener a la vez en calma a la comunidad educativa, cuyo  eslabón más débil en este caso eran los propios estudiantes, que en junio debían comparecer ante tribunales examinadores desconociendo hasta el momento todas las concreciones que de la prueba se derivan.

España evoluciona hacia la corriente europea que desde 1980 avanza inexorablemente hacia mayores cotas de descentralización y autonomía escolar: de ahí que los países europeos se doten de Pruebas Nacionales estandarizadas

Las veintitrés líneas, contundentes, de la mencionada nota de prensa (3) establecen un auténtico Vía Crucis en el supuesto de  ir en contra, porque verdaderamente así salió la iniciativa parlamentaria: “Iniciar la tramitación de la Proposición de Ley sobre la suspensión del calendario de implantación de la Ley Orgánica 8/2013 de 9 de diciembre para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE)”, con una votación de 208 votos a favor, 133 votos en contra y 2 abstenciones.

A partir de ahí, como mínimo, una agenda apretada para que el Gobierno ¿desmonte? su propia ley: Comisión de Educación, dictamen, votación del Congreso, Senado, negociaciones, y finalmente “Proyecto de Ley básica de Educación que suponga la derogación de la Ley Orgánica 8/2013 de 9 de diciembre para la mejora de la Calidad Educativa, y contenga las medidas acordadas”, según texto literal de la nota. Aventura demasiado intrépida para no ir con el viento a favor, y con el posible efecto colateral del ahondamiento en la herida de la división educativa generadora siempre de profunda inestabilidad social.

¿Cómo se escribirá el futuro a partir de ahora?

¿Cómo se escribirá el futuro a partir de ahora? La LOMCE contiene 109 artículos, de los que no se han podido implantar todos ellos, por lo que se abre el dilema de renunciar a todo lo no aplicado y para siempre, o que se salve el espíritu de lo no implantado en una suerte de reencarnación en el nuevo texto que se espera en el Congreso de los Diputados para sustituir al que se ha de derogar; en cualquiera de las opciones, se debería evitar un balance final con vencedores (los detractores de la LOMCE) y vencidos (los defensores). Cuando la defenestración de las llamadas reválidas se lleve a efecto ¿qué otros procedimientos se establecerán?

Con independencia de si los exámenes finales externos son imprescindibles o no, en el texto literal de la ley existía coherencia  en el refuerzo de la calidad y homologación nacional de los títulos partiendo de unos currículos escolares tan abiertos; España evoluciona hacia la corriente europea que desde 1980 avanza inexorablemente hacia mayores cotas de descentralización y autonomía escolar: de ahí que los países europeos se doten de Pruebas Nacionales estandarizadas. Sin duda   se va a necesitar mucha paciencia y habilidad para recomponer la situación, aunque por supuesto alumnos, familias y profesores merecen el esfuerzo.

(1) Realmente se denominaba Prueba de Acceso a la Universidad, PAU(2) Eurydice: Pruebas Nacionales de Evaluación del alumnado en Europa: objetivos, organización y utilización de los resultados.(3) Congreso de los Diputados: La proposición de ley para suspender el calendario de implantación de la LOMCE inicia su tramitación parlamentaria. Fecha 15/11/2016


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