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El artista, al teléfono, explica su obra

“El primer cuadro fue el del piano rojo, pero, cuando me puse con él, la serie ya estaba concebida y había abocetado bastante. Quería hacer una serie porque me proponía investigar en diferentes aspectos del color, de las texturas, de la composición, y un tema común me ayuda a mantener cierta coherencia en el proceso de indagación. De hecho, inicié dos series a la vez: esta sobre la música, que ya he dado por concluida, y otra sobre el viajero, de la que solo tengo un cuadro terminado, El metro. Pero sí, El piano rojo fue el primero del ‘Concierto de pintura’ y, lo que son las cosas, el que más me gusta. No sé si el mejor, pero el que más me gusta”.

“Tengo un oído espantoso, ya lo sabes, y carezco de formación musical, así que se me puede calificar de cualquier cosa menos de melómano. Sin embargo, me fascinan los instrumentos. Esas formas que tienen, esa singular combinación de  figuras geométricas, ese juego de curvas imposibles…. Y los materiales, y las texturas. Hay mucho donde indagar en ese mundo de los instrumentos musicales. Aunque no me interesan tanto ellos solos, por sí mismos, como en su interacción con el músico, la fusión del hombre –o la mujer- con su instrumento, formando una especie de  centauro armonioso. Por eso no pinto caras, no destaco rostros: me importa desentrañar el misterio de la forma que crean”.

“No tengo claras mis influencias, y tampoco me he dedicado a indagar en ellas. Hay quien me señala una relación directa con  Staël, y sí, puede ser, con algunas de sus últimas cosas, unas pinturas sobre deportes, su parte más figurativa, puede ser. Y desde luego, mi pasado de publicista me condiciona para bien y para mal. Vengo de un mundo en el que el dibujo rápido, abocetado, casi tosco, es el modo diario de funcionar. Ese oficio te suelta la muñeca y también te da una visión un poco naif en el modo de interpretar formas y colores. Y a eso hay que sobreponerse, indagar, ir más allá. El pop-art, claro, tengo una clara influencia del pop-art, entre otras cosas porque se trata de una corriente creada por publicistas, sostenida por publicistas, y yo he bebido ahí”.

“Es curioso, pero a mí no me gusta ningún pintor por entero, toda su obra. Ninguno. Me gustan cuadros concretos de algunos pintores. Cosas de Hopper, de Tàpies, de Picasso, claro -¿a quién le puede dejar de interesar Picasso?, de Balthus, pero cosas muy concretas, cuadros muy determinados. En cuanto a los clásicos, a los antiguos, reconozco sus méritos y su influencia, pero no me interesan mucho. Los impresionistas, por ejemplo, me dicen poco, salvo Cézanne. Alguna cosas de Cézanne.”

“Me gusta utilizar el blanco puro, me gusta utilizarlo muy contrastado dentro de una paleta pequeña, con colores calientes o fríos, según, a veces calientes y fríos, obligándolos a dialogar entre ellos. Empezar por un negro o un gris muy oscuro, introducir amarillos, combinar posibilidades e ir recorriendo la gama básica hasta llegar al blanco puro. Ahora estoy ampliando la paleta y apagando los tonos, pero en un par de cuadros creo que me han funcionado bien la utilización masiva del blanco. Mira la tuba: no estaba seguro de que fuera a funcionar, y funcionó”.

“Mi pintura es figurativa…. De momento. En realidad, todos los que pintamos somos figurativos, al menos en algún momento de nuestra vida. ¿Quién no ha dibujado a la mujer amada, a su niño, a su perro, una figura que le resulta especial? Sí, yo siempre pinto cosas concretas, la figura humana, el paisaje… Pero no descarto llegar a la abstracción. La abstracción puede llegar a ser una etapa de la indagación. O un camino en sí mismo. No sé…”

“Lo que me importa es la técnica: no tenerla, sino buscarla, indagar en el proceso de búsqueda. Adentrarme en la materia y construirme un estilo, un modo de decir propio. El tamaño, por ejemplo. Ahora necesito pintar estos cuadros grandes, de 1,62 por 1,30. Son difíciles de colocar en una casa, así que no van a resultar fáciles de vender. Pero yo ahora necesito este tamaño: para verlos bien de lejos, pero que entren en el estudio. Quizá un día cambie, no lo sé. Ya te digo: me mantengo siempre a la búsqueda de mi estilo. Así que este ‘Concierto de Pintura’ no marca un punto de partida ni un punto de llegada, sino un momento del camino.”

[Extracto de la conversación telefónica mantenida con el artista vallisoletano Javier Polo con motivo de la inauguración de su exposición ‘Concierto de Pintura’, en la Sala de Exposiciones del BBVA de Valladolid]


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