Hmmm...

¿Es Internet más útil que la termomix?

Los responsables de este periódico que tan generosamente me acoge han tenido una interesante iniciativa para fomentar la conversación entre autores y lectores: nos han dotado a los primeros de un rango característico y nos han invitado a participar con nuestros visitantes en los diálogos e intervenciones que se susciten.

Está bien la iniciativa, desde luego, y me he brindado a ella con la mejor disposición porque sé que quienes me visitan son gente estupenda con la que da gusto pasar el rato. Yo, francamente, preferiría que quedáramos a tomar gin-tonics en algún sitio coolo vinos en alguna tasca, pero el espacio virtual también tiene sus ventajas.

Tiene sus ventajas aunque también sus riesgos. Sus riesgos y sus desequilibrios. Y sus clamorosas injusticias. Me refiero a que una conversación virtual, en este blog o en uno parecido, no cuenta con las mismas reglas de juego que una conversación real, entre personas educadas, en la calle, en un bar o no digamos en un ámbito más sofisticado. Aquí no. Aquí existe un desequilibrio básico desde el momento en que el autor escribe poniendo por delante su cara y su DNI y puede ser contestado por unos nicks indescifrables que, amparados en el anonimato -y a veces en su propia vaciedad mental- son libres de decir lo primero que se les pone en la punta de la tecla, sea para decirte que eres el más grande desde Cervantes para acá o un sinvergüenza que le ha estafado dos minutos de su tiempo.

Juan Cruz hablando de libros

Les voy a enriquecer esta reflexión con una experiencia reciente.

Juan Cruz, ya saben a quién me refiero, publicaba el otro día un post que medio me dejó sin habla. No es que vertiera en él insultos propios de La Noria, ni que hablara de temas esotéricos y desconcertantes con la soltura con que él lo aborda todo.

No. Lo que pasaba es que escribía cosas que no son verdad y él lo sabe.

Lo tienen ustedes en el enlace que les he dejado más arriba pero, por si les da pereza clicar, se lo resumo en forma de silogismo tomista. A saber: los libros son tan importantes que nunca desaparecerán. Los libros se venden en las librerías. Luego las librerías nunca desaparecerán.

En fin, estarán conmigo en que no hace falta ser Schopenhauer para desmontar un artilugio mental tan torpe y en que el bueno de nuestro colega hace, como suele, una faena de aliño en la que mezcla libros con merinas, confunde chicha con soportes y termina negando la evidencia en medio de entusiastas fuegos de artificio.

Juan Cruz lleva toda la vida haciendo esto, así que tampoco merecería la pena darle más importancia al asunto.

Pero yo se la di. Este tema de los libros me preocupa, no por los libros en sí –que saben perfectamente defenderse solos de tantos defensores como les han salido- sino porque se ha convertido en una de las más tozudas supersticiones contemporáneas.

Así que me propuse poner los puntos sobre las jotas y entré en la zona de comentarios del blog. Y ahí me tuve que echar atrás. Sucedían dos cosas: una, que todos los comentarios eran laudatorios, con una unanimidad sospechosa. Y dos, que el autor del decimosexto comentario terminaba: "Quien piensa que desaparecerán [los libros, las librerías, en fin] es un iluso y un desalmado". Desalmado, nada menos: falto de conciencia, cruel, inhumano o sin espíritu, al decir de la RAE. Y eso me lo decía un tipo que se hacía llamar Juan Diego y del que, por mucho que me lo propusiera, nunca llegaría a saber si su estupidez era natural o impostada. Me arrugué, francamente: mentiría si les dijera otra cosa.

Con Internet no se hace salmorejo

Este asunto de las conversaciones virtuales con más trampas que un trilero ha surgido con la aparición de Internet. Pero el problema no es Internet. Internet es una de las mayores bendiciones de la civilización contemporánea, digno de figurar en el Top-10 de los grandes inventos de la humanidad, junto con el fuego, la rueda, la imprenta, la máquina de vapor, la penicilina, la electricidad y, por supuesto, la termomix. Pero gestionar Internet, dialogar en Internet y hacer periodismo en Internet son cosas que estamos inventando entre todos y será bueno que entre todos vayamos poniéndonos reglas.

Andan desde hace años los grandes gurús de la cosa internáutica haciéndose las grandes preguntas de siempre -quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos-  pero en formato 2.0. Hay de todo entre ellos, gente seria la mayoría y algún cantamañanas –como siempre en la viña del señor-, pero todos tienen algo que decir porque estamos todavía en los comienzos y hasta los balbuceos son útiles.

Si quieren aprender sobre esto, les recomiendo un sitio y un nombre: Cuadernos de Comunicación Evoca, una colección que empieza a ser sustanciosa y que va encerrando ya en su interior la mejor sabiduría sobre la red y sus arcanos. La semana pasada, sus impulsores, los hermanos Julio y Pepe Cerezo, presentaron el número 7, que precisamente aborda la candente cuestión del periodismo en la red. Dos expertos en la materia como son Juan Luis Sánchez y Pepe Cervera dijeron allí cosas interesantes, con las que estoy más o menos de acuerdo -más con las del primero que con las del segundo. Les invito a que los lean. Van ustedes a aprender mucho.

Pero desde mi posición siempre dubitativa -no olviden que este espacio se llama Hmmm-, desde mi ignorancia digital, desde mi más absoluta modestia, permítanme que les diga, con toda confianza, que me preocupa la conversación en Internet cuando no es una conversación entre iguales. Que me preocupa hablar con personas de las que no sé nada, ni siquiera si me tomaría una cerveza con ellas en el bar de la esquina. Que hablar por hablar no es bueno por definición –el silencio aporta también muchísima sabiduría- y que el diálogo que no está sustentado en el deseo de aprender del otro sino de imponer la opinión propia, es cualquier cosa menos diálogo.

Todo artilugio tiene que tener su uso, sus reglas y sus límites. Internet es más útil que la termomix. Pero hace peor el salmorejo.

Dicho lo cual, encantado de recibirles. Tienen mis salones a su disposición.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba