Hablemos de pensiones

¿Ocuparse o preocuparse?

En su último post, La manta buena, José Antonio Herce comentaba que las reformas de 2011 y, especialmente, 2013, tienen el potencial de estabilizar el sistema público de pensiones, pero a costa de reconocer pensiones menores (en términos de poder adquisitivo) a las que se esperaban hace tan solo un par de años.

Esa percepción está a pie de calle. La población conoce que ha habido reformas en el sistema de pensiones e intuye que, por un lado, se va a jubilar más tarde y, por otro, que su pensión muy probablemente será más baja de la que obtendría si se jubilara hoy.

Pero, sin embargo,  desconoce cuáles van a ser los ingresos con los que contará en el momento de la jubilación y con los que vivirá más de un 25% de su vida. 

Porque esa es otra: el sistema de pensiones español es complejo y cambiante (ha habido cinco reformas de calado solo en el periodo democrático), y el conocimiento de las personas sobre su naturaleza y funcionamiento es bajo. Tanto como lo era hace 30 años.

Pero entonces el número de pensionistas era menor, el importe de las pensiones más bajo y además la esperanza de vida inferior, por lo que las pensiones se pagaban durante menos tiempo.

Debido a ello, la sostenibilidad financiera del sistema no ofrecía dudas y las pensiones de jubilación se situaban, en la mayoría de los casos, muy cerca del último salario. Por tanto, había poco conocimiento, poca preocupación y, sobre todo, la sensación de que las cosas estaban mejorando.

Hoy, sin embargo, el conocimiento sigue estando muy por debajo de la creciente complejidad del sistema, pero la preocupación aumenta. Según la última encuesta del Instituto BBVA de Pensiones, al 77% de los españoles le preocupa el futuro de las pensiones en España. Un 63% considera que cuando llegue el momento de la jubilación su nivel de vida será peor si solo contara con la pensión de jubilación. Y hasta un 41%, cuatro de cada diez españoles, cree que cuando se jubile no seguirá funcionando el sistema público de pensiones en España y no podrá cobrar pensión.

Existe pues, una preocupación manifiesta, pero también un elevado desconocimiento. Hay que admitir que las campañas de “alfabetización financiera” no han sido tan eficaces como la discusión, a veces cacofónica, sobre el futuro de las pensiones. Cinco de cada 10 españoles reconoce que está poco o nada informado acerca los aspectos económicos de la jubilación.

Algunas respuestas a la encuesta reflejan ese desconocimiento. Por ejemplo:

-       Solo un 33% de los sondeados es capaz de responder correctamente cuántos años de cotización son necesarios para cobrar el 100% de la pensión pública.

-       Más de un tercio de la población cree que las personas que hayan cotizado a la Seguridad Social menos de 15 años tendrán derecho a una pensión contributiva. Y más de la mitad, un 52%, no sabe qué pensión cobrará cuando se jubile.

Habiendo preocupación, habiendo desconocimiento, lo lógico es pensar que esas personas preocupadas buscarán información para poder afrontar en las mejores condiciones ese futuro que ellas mismas consideran incierto.

Pero la encuesta nos dice que solo un 21% de los españoles ha buscado información en materia económica sobre la jubilación y hasta un 79% (ocho de cada 10) no ha tomado ningún tipo de decisión pensando en la jubilación.

Solo ciudadanos informados serán capaces de tomar decisiones racionales sobre su futuro. Ocuparse o preocuparse, he aquí un enorme reto para los individuos, las instituciones y las entidades financieras.


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