Godivaciones

La semana más aburrida del año

Queda exactamente una semana. El próximo domingo la mayoría de los españoles se acercarán a ejercer su derecho al voto. El punto de partida de nuestro país no es fácil. La situación económica es de infarto. Continuamos pendientes de la prima de riesgo, de la venta de nuestra deuda soberana, de la cifra del paro, de la escasa demanda, de la destrucción empresarial, de los síntomas de estancamiento. Por otro lado, el ambiente político no es el más sano. La sociedad está alejada de los políticos, la pérdida de credibilidad de quienes toman las decisiones que nos afectan a todos es patente. A pesar de los multitudinarios mítines con que nos bombardean los medios que siguen las campañas, la crispación de los ciudadanos hacia los políticos, la idea de que todos son iguales, palpita en las calles.

Finalmente, el clima interno tampoco es el mejor: el paro y la insostenibilidad del estado del bienestar empieza a marcar una creciente animosidad de una parte de los españoles hacia los inmigrantes a quienes ven como competidores; las necesidades económicas ponen encima de la mesa la costosa financiación del sistema autonómico tal y como está. El planteamiento de una modificación en el sistema de administración territorial es aprovechado por los nacionalistas quienes aprietan las tuercas electorales para seguir determinando las políticas nacionales en su propio beneficio.

Hasta la monarquía se está viendo afectada por los tiempos que corren.

Y precisamente en esta situación tan compleja, lo que hace falta es un líder resolutivo, aglutinador, con cintura, que sepa tomar decisiones difíciles y asumir las quejas de los afectados (que vamos a ser todos). Ninguno de los principales candidatos son esa persona. Si Mariano Rajoy lleva años demostrando que no es un líder y hasta ha tenido que protegerse dentro de su partido, Rubalcaba es un conocido mentiroso que, si bien es capaz de tomar decisiones complicadas, lo hace de forma marrullera y en su propio beneficio. Si Rajoy alardea de apoyar a los empresarios privados, lo hace de manera acomplejada y timorata llamándoles emprendedores, exactamente como expone su programa electoral, sin entrar en las cuestiones fundamentales, simplemente porque no tiene coraje para defenderlo sin que le tiemble la barba. Por otro lado, el giro de cadera del Partido Popular en sus propuestas sociales es tan grotesco que no cuela. Para agradar al sector más conservador de la derecha tiene que retroceder el camino recorrido por el gobierno socialista aunque eso implique atacar la igualdad de los homosexuales ante la ley. Y para disimular y ganar votos fáciles se plantea cambiar la ley anti-tabaco.

Por su parte, el PSOE se mantiene en su línea de prometer lo que sea a sus clientes electorales y de paso un unicornio para cada español, aunque eso signifique mantener la Ley de Dependencia, que hace más dependientes a las personas, o la ley de Igualdad que es una infamia para las mujeres, y buscar todas las excusas que los teóricos de la economía afines ofrecen para seguir gastando el dinero de todos los españoles en beneficio de su perpetuación en el poder.

Así las cosas, me planteo que si las encuestan son representativas y el PP gana por mayoría absoluta, el principal partido de la oposición, probablemente aún con Rubalcaba al frente (¿o tal vez Bono?), tiene dos opciones: acompañar por el bien de la recuperación económica al nuevo gobierno, aunque eso suponga su desgaste político, o bien, plantar cara a las medidas de los nuevos gestores que han de ser rápidas y contundentes. Sinceramente, creo que hará lo segundo. De forma que será difícil que Rajoy llegue a gobernar los cien días de rigor que se conceden. El espíritu del 15M con el PSOE, IU y la izquierda nacionalista saldrá a la calle, los sindicatos a las maracas harán todas las huelgas que puedan y la propaganda invadirá los medios afines adoctrinando a quien se deje. ¿Y entonces? Mi hipótesis particular es que o bien Rajoy se arrugará y no aplicará las medidas con contundencia, lo que nos llevará a una situación económica insostenible, o bien sí lo hará y entonces lo que no se sostendrá será la situación social. Es un juego en el que el PP pierde siempre, haga lo que haga. Por eso creo que el PSOE plantará cara.

Siguiendo el razonamiento, una posibilidad es que a mitades del 2012 el proyecto del PP haya fracasado y acabemos con un gobierno de concentración de izquierdas con concesiones a los nacionalismos que será más favorable para Europa que el previsible próximo gobierno de Rajoy. Puestos en la mente de “Merkozy” lo fundamental es que España no lastre a la economía de la UE. Para ello hay que emprender unas reformas que serán una amarga píldora para los españoles. Una píldora que se tragará mejor si la da un gobierno de izquierdas que un gobierno de derechas. Y eso lo saben los gestores europeos. Otra posibilidad es que la falta de líderes nos lleve a un gobierno tecnocrático a la italiana o a la griega.  Y en todo este entramado de posibilidades mi pregunta final es ¿qué hará el rey?¿mantenerse de perfil o tomar cartas en el asunto por encima o por debajo de la mesa?


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