Godivaciones

De laberintos, Minotauros y zanahorias

Semana tras semana desde antes del verano, analistas nacionales y extranjeros, funcionarios de la Unión Europea y ciudadanos de a pie, seguimos preguntándonos si Rajoy va a pedir el rescate, cuándo y por qué cantidad. Especulamos, unos con más conocimiento y otros con menos, sobre la bondad del rescate, la intensidad de sus consecuencias, el pliego de condiciones que nos van a exigir, los aspectos éticos de la operación.. en fin, el cogollo y los alrededores del rescate.

¿Quién es nuestro Minotauro?

Lo cierto es que España se encuentra como una virgen a la espera del sacrificio, recorriendo el laberinto del Minotauro. Sin embargo, para algunos, quien nos espera para devorarnos es la troika abanderada por Merkel. Supuestamente nos van a sacar hasta el higadillo en su propio beneficio, amparándose en que debemos dinero a paladas. Esos periodistas, políticos y animadores varios son los mismos que montan marchas y manifestaciones en los que se niega la deuda y se propone no pagar un euro a nadie.

El grado de irresponsabilidad de estas personas, sean ingenuos bien intencionados o estrategas de la miseria,  es superlativo. España se endeudó durante años, vendimos deuda amparada en un paraguas de papel, como era el sector inmobiliario. Ahora, a toro pasado, podemos sentarnos y desglosar responsabilidades: quién estaba en qué caja de las que dieron créditos sin deber, qué políticos se beneficiaron de ello, qué empresarios, sindicatos, incluso periodistas o instituciones favorecieron todo este entramado. ¿Y luego, qué? ¿Tenemos unas leyes que penalizan esos comportamientos? ¿Hay una justicia independiente que obliga a los actores políticos a asumir su responsabilidad? Mientras esos aspectos no estén resueltos, de nada vale ahora mismo seguir gritando que nos han engañado.

Para otros, y es mi caso, la cuestión es que hay que resolver el embrollo en el que nos hemos metido solitos. Nosotros votamos a unos políticos que nos mentían, que se guiñaban el ojo con los medios, con los empresarios, con los sindicatos y, aún así, seguíamos votándoles. Esa deuda es de todos, porque se endeudaron en nuestro nombre y en vez de protestar y montarles una huelga entonces, disfrutamos de la fiesta, de las subvenciones, de los tipos de interés falsamente reducidos al mínimo. Todos cómplices. El Minotauro no es Merkel, ni Europa, nuestra bestia es la ruina absoluta de nuestra nación: la tragedia griega. Si no queremos caer en el abismo, más vale que salgamos de ahí.

El hilo de Ariadna

Para salir de la delicada situación en la que estamos, el hilo de Ariadna que nos ofrecen nuestros socios europeos es el mecanismo que llevamos meses estudiando y analizando: el rescate. Rescate en este ámbito es sinónimo de préstamo a devolver cuya finalidad es permitir que la nación lesionada pueda recuperarse. De toda la frase, lo más importante es “a devolver”. Debido a ello, nuestros socios europeos no ponen condiciones, exactamente como nosotros le hicimos a Grecia y Portugal, porque somos sus socios europeos. Y hay que recordar que se llama “troika” al trío formado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. No es Merkel. Nosotros estamos también ahí, porque todos votamos encantados de ser parte de ellos. Así que ahora no podemos reclamar que no nos representan porque ya lo elegimos hace tiempo.

La condición que nos ponen es que devolvamos lo que nos van a dar de la caja común, y para ello, tratan de asegurarse que no nos lo vamos a gastar jugando al póker o comprando votos. Ante ese hilo de Ariadna, nuestro gobierno, muy en su línea, está que no sabe si sí o si no; el presidente o no está o dice dos trivialidades en rueda de prensa desde el extranjero. Y en esas estamos: ya está claro que el préstamo a la banca va a ser para la banca y solamente para la banca, y que España no tiene dinero. Se sabe porque los ingresos caen después de las subidas de impuestos, tal y como muchos vaticinamos, y los gastos no cesan de subir. Es decir: seguimos haciendo lo mismo. Lo que pide la troika es justamente que no lo hagamos, que reduzcamos el déficit, y para ello, señalan los dos puntos donde la sangría es atroz: las comunidades autónomas y la banca. Hay más: sanidad, pensiones, educación...

El otro hilo de Ariadna

Pero desde las filas de quienes miran las cosas desde un punto de vista distinto algunos economistas apuntan en otra dirección. Ariadna viene con varios hilos. Se pueden hacer las cosas de otra manera. Se puede recortar el gasto público anual en 135.000 millones de euros, se pueden no subir los impuestos, e incluso bajarlos y recaudar más debido a que se reduce la presión que asfixia ahora mismo a familias y empresas, se puede ofrecer más transparencia y menos demagogia, se puede permitir diversidad institucional en la oferta de servicios públicos para que la alternativa más eficiente triunfe.  Se puede regenerar la acción de los políticos. Pero para ello, tendrían que dejar caer bancos, desmontar la secular alianza de la banca con el poder político. Tendrían que cortar el grifo público a sindicatos, partidos políticos y fundaciones (siempre se nos olvidan las fundaciones), y a los lobbies que manejan los votos y los favores. Tendrían que remangarse y ser políticamente incorrectos, pero más imaginativos.

Y si esto no es así, y no confío en que lo sea, deberá ser la gente quien vaya por delante de los políticos, buscando soluciones y esquivando limitaciones. En el Teatre de Bescané en Gerona vendían zanahorias en vez de entradas. La entrada acompañaba como regalo a cada tubérculo. Es una fantástica manera de un teatro modesto de saltarse la subida del IVA del 8 al 21%, ya que las verduras y hortalizas frescas siguen teniendo un 4%, la compañía podía ofrecer un espectáculo a un precio mucho más competitivo.

Eso es imaginación. Y por ahí, probablemente va el camino.


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