Godivaciones

Las analogías envenenadas

Esta semana se ha prolongado el terremoto económico con epicentro en Chipre. El corralito que no lo es técnicamente, las atribuciones de culpabilidad, la votación en el Parlamento chipriota rechazando la ayuda, el ultimátum de la Unión Europea, son los actos de una tragedia que sigue su curso.

Qué dicen las mentes sensatas

Los observadores patrios con dos dedos de frente y capacidad de análisis, y hablo de Müller, Rallo, Rodríguez Braun, Lacalle, Suanzes, Roig y muchos más, tienen claro lo que ha pasado en Chipre. No han sido 'los mercados' sino los chipriotas y sus gobiernos quienes, con su mala gestión y sus engaños, han llevado a la economía de ese país a la lamentable situación en la que se encuentran.

Han sido demasiados años de despropósitos. El sistema bancario desatado, hipertrofiado, recibiendo dinero de forma indiscriminada no tanto de alemanes, como de rusos y árabes, colapsa, y entonces, se exige a Merkel que barra la casa. La sociedad chipriota, votante orgullosa como la española, es responsable precisamente por no castigar a esos políticos. Tanto como lo somos nosotros por no hacer lo mismo con los nuestros. Y no solamente con los políticos, también con los negocios 'reales'.

Cualquier análisis cabal de la situación económica de un país que va mal por exceso de gasto es calificado por cualquier 'tirillas' recién llegado como una loa al fascismo, una reverencia al abuso (capitalista, añaden) y se esfuerzan lo indecible por restar seriedad y credibilidad, así estés empleando las estadísticas más neutrales del mundo.

Por el contrario, cualquier argumento vale para echar por tierra al que le va bien. En especial si es Alemania, que pone dinero encima de la mesa, pero exige que se emplee adecuadamente. ¡En qué cabeza cabe!

El último tour de force anti-Merkel

Así, nos encontramos con catedráticos de Economía Aplicada españoles, tan neutrales que son miembros de una organización radical de izquierda extrema como es ATTAC, de la que ya hablé en este diario, comparando a Merkel y Hitler y las políticas de ambos en un medio en decadencia, por problemas financieros, como El País. El despropósito que culminó con la retirada del artículo de Juan Torres, fue seguida de una 'explicación' por parte del profesor afirmando lo siguiente: "Es cierto que en el artículo afirmo que en mi opinión Alemania ha declarado la guerra económica contra el resto de Europa y que eso lo comparo con la búsqueda del espacio vital que llevó a que Hitler desatase la guerra, pero creo que esto debe entenderse como la comparación de dos hechos históricos lamentables aunque de desigual factura, y no como la equiparación de dos líderes políticos".

De lo que se deduce que compara dos políticas que, en el caso de Hitler, desembocó en una guerra mundial y un horror. Pero se lamenta de que se interprete como la comparación entre dos hechos históricos. Definitivamente, está equiparando a Merkel con Hitler. Es decir, que no sabe cómo salir de semejante atolladero.

Sin entrar en las barbaridades económicas expuestas en el artículo censurado, la confusión de conceptos básicos, en los datos que aporta, como apuntaba Daniel Lacalle, lo que me preocupa es que, como comentaba John Müller en Twitter, muchos españoles están de acuerdo, o no se sienten incómodos con tales analogías.

El argumento básico del artículo y de ese estado de opinión es análogo al del violador que explica que la mujer iba provocando. Como los bancos alemanes invirtieron en deuda, como ofrecían financiación, son culpables de que no se les devuelva lo prestado, merecen que se incumplan las promesas.

La confianza es la clave

Pero, como ya sabemos todos, la confianza es la base del edificio de las finanzas internacionales. Quienes sientan repugnancia por dicho sistema, pueden romper en protesta sus iPad, iPhone, androids, y renunciar a todos los avances médicos, industriales y a la calidad de vida que ese demonio financiero nos proporciona cada día.

Y el incumplimiento de las deudas no hace culpable a Alemania, sino a los morosos. Igual que un ataque sexual no culpabiliza a la víctima sino al asaltante.

La solución al problema de Chipre en la madrugada del domingo al lunes, tras la negativa rusa, muestra una verdadera determinación de salir adelante, no de esclavizar, incluso si la solución es equivocada.

Y, espero que el profesor Torres esté brindando con champán, porque de los diez billones que los 'troikos', que somos nosotros, les han prestado, algo nos va a tocar a los españoles, haga lo que haga el FMI. No se puede esperar mucho de quien, frente a la crisis de financiación en España, era partidario de, ya que la banca privada "está quebrada", nacionalizar la banca, como si las cajas de ahorros no fueran el ejemplo perfecto de lo que pasa al nacionalizar las instituciones financieras.

La falta de seriedad de la opinión pública española está cebada por algunos medios de comunicación y por catedráticos como el profesor Torres, a quien le auguro un brillante futuro mediático. Decir lo que la gente necesita para culpar al perverso extranjero de nuestros errores vende mucho en este país.  


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