Godivaciones

Ponga un representante (electoral) en su vida

Se acerca la segunda de las citas electorales, después de las andaluzas. Cada día que pasa, los líderes políticos y sus tribus de fans hacen declaraciones nuevas, cada vez más desorbitadas, mientras los ciudadanos más escépticos asistimos a un “¡más difícil todavía!” de propuestas, ataques, escándalos, y escenitas besando niños, charlando en un poco original sofá, y todo tipo de numeritos que pretenden dar que hablar, bien o mal pero que hablen, y ganar la guerra de las portadas.

En el circo actual que nos están ofreciendo los partidos políticos, el más honesto es Albert Rivera, líder de Ciudadanos, que directamente ha reconocido que todo vale

Todos somos todo

Recuerdo a una amiga que, el día después de las elecciones, se escandalizaba porque su partido, el PSOE, había pactado con IU para compensar la victoria del PP. “He discutido con mis vecinos de Izquierda Unida defendiendo al PSOE y ahora resulta que da igual, que el voto en conciencia no sirve porque esta gente va a pactar con quien haga falta”. Y yo le explicaba tratando de apaciguarla: “Hombre, al fin y al cabo son dos partidos de izquierda, tampoco es para tanto…”. Pero ella, honesta ciudadana que se piensa mucho a quién y por qué vota, insistía.

En el circo actual que nos están ofreciendo los partidos políticos, el más honesto es Albert Rivera, líder de Ciudadanos, que directamente ha reconocido que todo vale, y que hay que pactar con quien sea menester. ¡Fuera escrúpulos!

Los demás son otra cosa. Alguno asegura que “ni con populistas ni con populares”, aunque es el mismo, Antonio Miguel Carmona, que ponía las dos manos en el fuego por el ex alcalde de Parla, el del agujero en la bolsa municipal, así que me da la sensación de que puede pactar con populistas. No veo un pacto Carmona-Aguirre, aunque bien pensado, sería de los binomios más divertidos del panorama nacional. Podrían hasta cantar a dúo.

La imagen que están dando es que, a pesar de las propuestas que aparecen en sus programas, la incertidumbre es máxima. No se sabe qué parte del programa violarán para poder pactar y aumentar los escaños.

El representante

Pero más allá de la broma y el cinismo, que no puedo evitar, lo cierto es que, como ciudadana que paga sus impuestos y actúa en conciencia, me siento como esas actrices o cantantes de los años 70, a quienes un “representante” trataba de convencer para que le contratara. Era una historia típica que siempre acababa mal. El representante se ofrecía para cuidar a la mocita y le hacía ver a ella, a la madre, al cura y al alcalde del pueblo, que él era una figura necesaria, imprescindible para que la pobre chica con talento no se perdiera en la selva de la gran ciudad y en el oscuro mundo del faranduleo.

Y al final, el tipo sin escrúpulos se llevaba el dinero de la joven, y la dejaba desamparada y pobre; a veces, en manos de cualquier desaprensivo.

Incluso aquellos que en el lejano y famoso 15M decían no sentirse representados por “estos chorizos”, ahora apartan a sus mejores amigos para poder declarar que “los pijos también caben” en Podemos

Ya sé que la comparación es exageradamente dramática y lacrimógena pero, si se piensa dos veces, lo que los políticos nos dicen es eso: yo te represento, defiendo tus valores, encarcelo a los malos, invierto tu dinero, digo qué educación reciben tus hijos, en qué idioma, en qué valores se fundamenta su enseñanza, a quién combato en tu nombre…. y al final, sintiéndolo mucho, lo que suele pasar es que los ciudadanos nos quedamos solos, pobres y, en algunos casos, en manos de cualquier desaprensivo que, a patadas con la Constitución, se queda en la poltrona del poder y de ahí no se le echa ni con aceite hirviendo.

Incluso aquellos que en el lejano y famoso 15M decían no sentirse representados por “estos chorizos”, y que clamaban contra bancos, banqueros, políticos de la casta, y demás, ahora apartan a sus mejores amigos para poder declarar que “los pijos también caben” en Podemos, y así tratar de capturar votos de las clases medias. Un sinsentido. Y lo que nos queda por ver. Yo solamente pido que pase pronto y nos dejen respirar hasta otoño. No las tengo todas conmigo.


Fotografía: Marjorie Reynolds, Boris Karloff (sentado), Raymond Hatton y Grant Withers en Condenados a morir (1940). Captura de pantalla (Monogram Pictures)


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