Godivaciones

Pedro habla y sube el pan

Pedro Sánchez, el nuevo líder del PSOE, sigue buscando su sitio en la arena política, y el perfil elegido parece ser el del famoso Pedro Bello de los dibujos animados “Los Autos Locos”. Desafiante frente al malvado Pablo Iglesias en los debates de televisión, amable con la prensa, se entretiene llamando al programa amarillista “Sálvame” para lanzar un mensaje populista y demagogo, y sobre todo, sonríe como nadie.

Ahora, en plena campaña electoral, con Pablo Iglesias soplándole en el cogote y virando el plano hacia la izquierda, una previsiones económicas en Europa cuanto menos preocupantes, y la gente harta de unos y otros, ha acudido a un acto en Vallecas con Tomás Gómez y ha dejado declaraciones que solamente puede creerse la heroína de los dibujos, Penélope Glamour.

El apoyo incondicional a Tomás

Lo primero, por supuesto, que Tomás Gómez no se vaya a sentir solo. Así que, haciendo bueno el lema del candidato a la Comunidad de Madrid “#contigoTomás”, Pedro ha reafirmado su apoyo sin ambages a Gómez.

La misma persona que la semana pasada señalaba dedo en ristre a Rajoy por sentarse en un despacho reformado con dinero negro, hoy apoya a una persona sobre cuya cabeza pende aún el escándalo de Parla

La misma persona que la semana pasada señalaba dedo en ristre a Rajoy por sentarse en un despacho reformado con dinero negro, hoy apoya a una persona sobre cuya cabeza pende aún el escándalo de Parla. Por ponernos tan melodramáticos como él, estrecha la mano que firmó la construcción de un tranvía presupuestado en 93 millones de euros en 2005 y cuyo precio asciende a más de 250 millones a día de hoy. Un proyecto que, según el Tribunal de Cuentas, es el responsable de que el municipio esté casi quebrado. La misma mano que manejaba el volante que durante más de un año aparcó el coche en el parking privado de la policía municipal de Parla cuando ya no era alcalde.

Y yo lo entiendo, ¿cómo va a poner en cuestión a su candidato por Madrid? Quedaría fatal. Aunque en Parla a Tomás le tienen cierta tirria. Claro que los asesores del candidato a presidente de la nación, a veces deben pensar: “Pedro, hijo, haznos un favor a todos, sonríe más y habla menos”. Porque, además de las acusaciones de la oposición de adjudicar a dedo obras, hay que señalar que Tomás remuneraba a sus amigos con sueldos escandalosos, precisamente en años de crisis y a costa de los parroquianos. Y es que los amigos son los amigos. Como Carlos Carpio, amigo de la infancia de Tomás Gómez y de su sucesor, José María Fraile, que aún en 2011, ganaba la friolera de 61.517 euros por ser coordinador de Mantenimiento Urbano y tener categoría E como peón.

Pero todo sea por la imagen. Así que Pedro Sánchez, y por supuesto, el compañero de candidatura de Tomás Gómez, el socialdemócrata Antonio Miguel Carmona, apoyan a Tomás sin dilación. Personalmente, intuyo que alguno de los dos, el más listo, sabe que tal vez ese apoyo le perjudica porque él es mejor cartel, pero hay que ganar Madrid para el socialismo y si ese es el precio, pues adelante.

La defensa de España o del bienestar

La segunda idea-fuerza que ha dejado Pedro Sánchez es que si Rajoy quiere defender la unidad de España tiene que empezar por defender el Estado del Bienestar. Porque Artur Mas fractura políticamente España pero Mariano Rajoy socialmente. Y se ha quedado tan a gusto. No importa que la fractura social más importante a día de hoy, el paro, se generara bajo un gobierno socialista, o que fuera el presidente socialista Zapatero el que provocara las distorsiones sociales a que dio lugar con su política electoralista, bautizada como social, consistente aumentar el gasto para ganar votos en plena crisis hasta dejar las arcas del Estado muy comprometidas.

Lo que pasa por alto Pedro Sánchez, y seguro que también Rajoy y el resto de la panda, es que tras el fantástico nombre “Estado del Bienestar” se esconde un sistema económico inmoral

Y, lo que es peor, lo que pasa por alto Pedro Sánchez, y seguro que también Rajoy y el resto de la panda, es que tras el fantástico nombre “Estado del Bienestar” se esconde un sistema económico inmoral, que, a pesar de lo que podría pensarse, no implica solidaridad y justicia, sino clientelismo electoral, por un lado y que los ciudadanos tengan incentivos para vivir a costa de los demás.

Porque el Estado del Bienestar no quiere decir “desear el bienestar de los menos favorecidos” que eso lo queremos todos, sino usar la coacción para pagar prebendas políticas adornadas con mensajes populistas, que lleva a que los trabajadores financien a muchos amigos de los políticos y a algunos ciudadanos que sí lo necesitan.

Y se puede hacer mejor. Cumpliendo la ley. Y eliminando de la vida política a esas “amistades peligrosas”, Pedro. Eso sí, siempre sonriendo a la cámara.


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