Godivaciones

PSOE: la negación de la realidad como patología política

Cuando uno es abstencionista convencido se observan las campañas electorales de los diferentes partidos desde un punto de vista neutral, casi privilegiado: no hay que disculpar errores de los tuyos ni escuecen aciertos de los contrarios, todos forman parte del mismo circo.Esa es mi situación. Y desde mi atalaya sigue pasmándome la desfachatez del marketing político de los partidos. En esta ocasión, me centraré en el Partido Socialista Obrero Español por la falta de pudor de su campaña.

La primera sorpresa es que Zapatero no existe. No está ni se le espera. Eso se podría comprender por la que está cayendo en Europa, podría pensarse que bastante tiene con el enorme trabajo de sacar a España de esta situación. Pero el caso es que el presidente no está haciendo mucho más que cubrir el expediente, asistir con su eterna e indescriptible sonrisa a unas reuniones y otras y felicitarse cínicamente de que al menos no van a rescatar a España durante su legislatura. Esas declaraciones son para tirarle al pilón.

La segunda sorpresa es que los valedores de la campaña del candidato Rubalcaba son las viejas glorias Felipe González y Alfonso Guerra, que no se caracterizaron por dejar a España en muy buena situación, no consta en su expediente salir ninguna crisis, haber solucionado el tema de la deuda o haber reducido el paro en nuestro país. Más bien al contrario. Se les recuerda por los escándalos, la terrible situación económica que dejaron en herencia, con un porcentaje aún mayor de parados que el actual, por los mensajes demagógicos y por el tirón erótico que Felipe González, el gran encantador de serpientes, desplegó entre la población femenina española. De Guerra también se recuerda a su hermanísimo, las arengas demagógicas apelando al “que vienen los señoritos” y que viajó a Roma con ocasión del nacimiento de su hija Alba utilizando fondos públicos. Pues han vuelto.

Y han vuelto en forma: Felipe de consejero de una gran empresa mexicana, coleguita de Carlos Slim, considerado por la revista Forbes como el hombre más rico del mundo en el 2010 y en el 2011; y Guerra de presidente de dos fundaciones millonarias. Coronados por sus canas y después de tantos años fuera de la vida política vuelven con el mismo talante, los mismos slogans pero mucha más hipocresía. Uno alardeando de que “nosotros los socialistas hemos generalizado la sanidad y la educación públicas en España”. Sólo le faltó afirmar que han inventado la penicilina y la rueda. Ya sé que debe escocer que la seguridad social fuera un invento del franquismo, inspirado por el sistema italiano. Pero todo cuadra si uno se da cuenta de que no solamente hay socialistas en la izquierda y que Franco era un socialista de tomo y lomo. Y Guerra en su línea amenazadora augurando todo tipo de males para el obrero si gana la derechona, pero desde su puesto de presidente de las fundaciones Pablo Iglesias y Sistema. El mitin de Dos Hermanas de este fin de semana parecía una reunión de la promoción de veteranos. Pero eso no es lo más patético. Lo peor es que no hay nadie mejor en el PSOE para respaldar a Rubalcaba. Ese es todo el “capital humano” que tienen.

El tercer pilar de la “performance” electoralista del Partido Socialista es el vídeo del candidato Rubalcaba. Se trata de un anuncio de menos de un minuto en el que el slogan que resume el espíritu de las imágenes es “En momentos difíciles, tranquiliza saber que tenemos en quién confiar”. Es decir, el candidato del partido que ha negado la crisis, que ha mentido de forma flagrante, que no ha tomado las medidas necesarias en el momento adecuado, ni las ha tomado después, nos insta a confiar en él como solución. Como si Rubalcaba no perteneciera al gobierno que solamente despertó cuando, con España al borde del impago, recibió las llamadas de Alemania, Estados Unidos y China, que le forzaron a anunciar medidas drásticas. Eso sí, medidas de las que se arrepintieron un poquito después, se echaron atrás, se contradijeron los unos a los otros, y crearon tal confusión que el mercado de trabajo sigue esclerotizado pero toda Europa cree que está reformándose. Como si no hubiéramos tenido momentos difíciles en los que el partido del candidato Rubalcaba nos ha dejado a los españoles con el culo al aire y se ha cubierto las espaldas electorales pactando con sus “clientes” como sindicatos, grupos de presión, etc., para evitar protestas sociales.

Esta manera de ningunear la realidad montándose su propia película me lleva a plantearme si realmente piensan que somos imbéciles o si padecen una suerte de esquizofrenia política y se creen lo que proclaman.


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