Godivaciones

Miércoles de ceniza: en manos de Alemania

El próximo miércoles 12 de septiembre el Tribunal Constitucional alemán aceptará o rechazará el recurso presentado que considera inconstitucional el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), aún en mantillas. Dicho mecanismo es la esperada herramienta que, según proclaman a los cuatro vientos desde varias instancias, nos salvará de la hecatombe y, simultáneamente, nos encadenará a un Memorandum de Entendimiento cuyas condiciones no van a ser fáciles de asumir.

¿Cuál es la gran pega del MEDE?

El nuevo Mecanismo, que viene a sustituir al antiguo Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, aún en vigor, no pasa de ser un proyecto sobre el papel. No está ni siquiera dotado de fondos. Pero sí se sabe que el capital autorizado está compuesto par acciones desembolsadas y por acciones exigibles. Se ha fijado en 700 mil millones de euros el capital total ascendiendo el valor total inicial de las acciones desembolsadas a 80.000 millones de euros. Esto permitirá al MEDE movilizar fondos (por ejemplo, pedir prestado) con la garantía de su capital y no con la de los Estados. De este capital, Alemania pondrá el 27,2 %, Francia el 20,4 %, Italia el 17,9 % y España el 11,9 %. El resto de los países (Grecia, Irlanda, Holanda, Estonia, etc) aportarán el 22% que falta.

Actualmente, la capacidad de préstamo combinado del Fondo y el Mecanismo es de unos 700.000 millones de euros. Pero de ellos, ya se han dispuesto más de 213.000 millones para Grecia, Irlanda y Portugal; y España tiene concedida una línea de crédito para la banca por valor de otros 100.000 millones de euros. Quedan 400.000 millones de euros con los que cubrir las potenciales necesidades de rescate de Italia, España y los países que vengan detrás. Y no es suficiente.

¿Cuál es el problema que ven los alemanes? Que si un país no cumple la cuota se repartirá entre los demás: “Si un miembro del MEDE no efectúa el pago requerido, se dirige un requerimiento de capital revisado al alza a todos los miembros del MEDE para que éste reciba la totalidad del capital desembolsado necesario.” De ahí que este lunes la cámara baja alemana se haya declarado en contra del MEDE porque conduce "posiblemente a una inmediata y potencialmente ilimitada responsabilidad" sobre las deudas de otros estados y atenta contra el derecho presupuestario del Bundestag. 

La fragilidad europea al descubierto

El problema que se originaría si el Tribunal Constitucional germano no acepta el MEDE es mucho mayor del que parece. No se trata solamente de que los países que estamos en el filo de la navaja nos quedemos a verlas venir, o que se retrase la recuperación de flujo financiero de las empresas, también salpicaría a la existencia de la Unión Europea y la eurozona.

¿De qué sirve una Unión Europea y una zona monetaria única si las diferencias de política presupuestaria llevan a que los acuerdos aceptados entre gobernantes constituyan un atropello contra la Constitución y las leyes de los Estados miembros? No parece legítimo exigir a un país, sea Alemania o sea el que sea, que se salte sus leyes y su Constitución para prestar dinero a quienes llevamos recibiendo dinero a paladas y no terminamos de levantar el morro para despegar. No es que la banca española haya recibido un dineral a un 1% que ha empleado en tratar de reflotar la deuda soberana, y de paso llevarse un margen de beneficios enorme. Es que Alemania es el país que más ha contribuido en las aportaciones a todos los demás países. Y, como recordaba Hans Werner Sinn del instituto de estudios financieros IFO, Grecia ha recibido ya dinero equivalente a 115 planes Marshall y su situación no ha mejorado. ¿Cómo podemos exigir a Alemania que encima se salte su norma fundamental para continuar con la sangría?

La deuda pública alemana está en un 81,2% del PIB, cifra más elevada que el 68% español, es cierto. También es verdad que la capacidad de crecimiento de Alemania está muy por encima de la nuestra. Pero para un contribuyente alemán, pensar que si por ejemplo Francia cae su deuda aumentará hasta llegar al 300% del PIB, o que si España, Italia y Bélgica caen alcanzará el 135%, no debe ser agradable y se entiende que se pregunten, no solamente por qué los contribuyentes alemanes han de pagar la mala gestión de otros, sino también por qué los nietos de los contribuyentes alemanes pagarán en el futuro por los errores ajenos.

El euro como clavo ardiendo

En ese sentido, la única baza de Angela Merkel frente al Tribunal Constitucional es agarrarse al sistema del euro y a la idea de que de ésta salidos todos o no salimos ninguno. El coste para Alemania de la salida de Grecia del euro es mucho mayor que el coste previsto del rescate. A cambio, Merkel debe conseguir el apoyo de todos los países europeos para alinear las leyes presupuestarias y conseguir la cohesión necesaria. Eso sí, eso implica que sean los otros países los que cambien sus Constituciones y sus leyes y exijan más rigor presupuestario a sus gobernantes.

Más allá de eso, está el desmembramiento del eurosistema, es decir, el empobrecimiento de nuestros principales acreedores con todo lo que ello significa. España pondría el cartel de SE VENDE y a esperar. Y eso sí que supondría una pérdida de soberanía mucho mayor que la que pide Alemania.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba