Godivaciones

Mariano Rajoy: por necesidades del guión

Quienes éramos niños en los años 70 recordamos que entonces el cine español padeció una especie de resfriado que se conoce como “el destape”. Como las actrices que protagonizaban esas películas en las que se enseñaba el cuerpo de la mujer a la primera de cambio no pertenecían a esa casta de actrices intelectuales comprometidas, sino que se dedicaban a películas de serie B, o eran simplemente advenedizas que intentaban salir en Interviú, sucedió un fenómeno muy curioso.

Dado que el fenómeno de salir en top less se generalizó, las actrices más actrices de todas, las serias, tuvieron que inventarse una excusa, una mentira aceptable, que todo el mundo hizo como que se creía: me desnudo por necesidades del guión. Y así, cuando las entrevistaban afirmaban muy serias que esa película que estrenaban era una obra cumbre del cine serio e intelectual y que sí, en efecto, había un desnudo, pero porque el guión así lo exigía. Y salvaron la cara con la complicidad de todos.

De la misma forma, nuestros políticos nos venden las peores políticas empleando los motivos más serios que encuentran: mire usted, esto es por su bien. Y te encasquetan una ley de vagos y maleantes, o cualquier otro atentado contra la libertad del ciudadano. Pero la cosa se ha sofisticado últimamente, tal vez por la desesperación ante el callejón sin salida económico en el que parece que estamos, y ahora las políticas se imponen obligados por los mercados. Y, como dice Benito Arruñada, obligados por los mercados unos bajaron las prestaciones y otros suben los impuestos.

Las mentiras del Presidente

Las declaraciones del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy en una radio nacional afirmando que él no quiere subir el IVA pero que si tiene que hacerlo, lo hará, se presta a todo tipo de gags cómicos que, si no fuera tan patético todo, probablemente nos arrancarían una sonrisa. Pero se trata del IVA, otra subida de impuestos más, profundizando en la mentira, minando nuestro poder adquisitivo, entorpeciendo el ahorro privado. Pero no contento con eso, nos ha adelantado que él no quiere utilizar dinero público para salvar bancos pero que si tiene que hacerlo, lo hará. Es decir, salvará a Bankia. Lo mejor del cuadro es nuestra cara de panolis. Después de tantos viernes explicándonos los supuestos recortes, pidiendo esfuerzos a los ciudadanos, el gobierno viene ahora a contar que va a emplear nuestro dinero para ayudar a los bancos. Pero tampoco lo afirma, nos explica que no quieren pero si tienen que querer, querrán.  Que es como si, emulando a José Mota, nos dicen: “Sois idiotas. Pero que no pasa nada. Eso sí, sin pasar nada, serlo, lo sois”.

Bankia, el garbanzo negro de los bancos

¿Es tan grande el peso de Bankia como para tener que ser intervenida y depurada con nuestro dinero? ¿Se solucionaría con una fusión? ¿Se han agotado las posibilidades de fusión con otras entidades? ¿Es imposible descuartizarla y dejar caer lo que deba caer? Tal vez la intervención pública es la única opción. Ahora bien, quiero que se exijan responsabilidades, que se devuelvan los bonus, que se juzgue la gestión de unos y otros, que se demande tanta transparencia como la que exigimos a otras instituciones (como la Corona), que no se vayan de rositas quienes lo han hecho mal. Es decir, que no sea la pantomima de siempre.

Mariano Rajoy, que tenía como primera misión recuperar la confianza de los de dentro y de los de fuera, y devolver la esperanza a los españoles después de la enorme mentira que vivimos durante las dos legislaturas de zapatero, se está ganando a pulso que nadie crea ni una de sus palabras. Porque no ha dejado de mentir desde que llegó al poder.

Eso sí, solamente miente por exigencias del guión.


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