Godivaciones

Libertad de expresión: con la Iglesia hemos topado

El pasado fin de semana ha habido cierto revuelo debido a la homilía pronunciada por el arzobispo Monseñor Juan Antonio Reig en la catedral magistral de los Santos Niños Justo y Pastor de Alcalá de Henares. La conmoción vino, sobre todo, porque se trataba de los oficios del Viernes Santo y fueron retransmitidos por Televisión Española.

Monseñor Reig hacía varias declaraciones censurando a las mujeres abortistas y explicaba cómo los jóvenes que tienen dudas acerca de su sexualidad “se prostituyen” en locales nocturnos masculinos y “acaban en un infierno”. Ese era el tono de la homilía, aunque no, desde luego, el mensaje completo.

Supongo que nadie en este país esperaba que un sacerdote fuera a animar a las mujeres a abortar. Y, respecto a los homosexuales, si se prostituyen para comprobar su inclinación sexual, y si su final es el infierno o no, sinceramente, no me parece relevante. La Iglesia católica, por lo que tengo entendido, no consiente las relaciones fuera del matrimonio y no aprueba las relaciones homosexuales por ser desde su punto de vista “antinatura” o fuera de los designios de Dios. Así que tan pecaminosas son las relaciones de un hombre y una mujer fuera del matrimonio, como las de dos mujeres, si bien, en este último caso, las mujeres están yendo en contra supuestamente de la naturaleza.

Eso dice la Iglesia. No es sorprendente, por tanto, la homilía de monseñor. Mucho más sorprendente es que en determinados púlpitos se haya hecho apología del terrorismo y la cúpula eclesiástica no haya hecho nada, ni se haya sugerido que era constitutivo de delito. Mientras tanto, ahora sí se clama contra monseñor porque su homilía es fanática y homófoba.

Pero ¿hacer declaraciones homófobas es un delito? No. Aún no. Y defiendo la libertad de expresar las ideas homófobas o no, contra las mujeres o contra los españoles, de todo el mundo. También reconozco el derecho al repudio por parte de la ciudadanía. Por eso me parece perfecta la reacción de intelectuales como Arturo Pérez Reverte, que cargaba contra el obispo y su diatriba en su cuenta de Twitter. O las declaraciones a los medios de comunicación de quienes se han podido sentir ofendidos.

Una vez dicho esto, me gustaría hacer dos reflexiones.

En primer lugar, ¿es de recibo que se emita por la televisión pública un acto religioso en el que parte del mismo consiste en adoctrinamiento (la homilía)? Si sumamos el número de ciudadanos homosexuales, abortistas, o simplemente no homófobos que no financiarían la emisión del Oficio de Viernes Santo, tal vez llegaríamos a la conclusión de que es demasiado minoritario, a pesar de que aquí todo quisqui se declara católico, incluidos muchos homosexuales. Porque en España los mismos que se declaran católicos o devotos de la Virgen de su barrio, también aclaran que una cosa es su religión y otra los curas.

Y en segundo lugar, tal vez habría sido más constructivo que Monseñor Roig, sabiendo además que estaban retransmitiendo el acto religioso, hubiese dado ejemplo y hubiese explicado que Cristo nos redime a todos en la Cruz, incluyendo a quienes pecan desde dentro de la Iglesia. Porque la infinita Misericordia Divina y el verdadero misterio de la Redención es que nos libere de los pecados a todos, también a quienes desde su puesto de pastores de la Iglesia han cometido atropellos contra menores y han sido tapados por sus superiores por miedo a perder feligreses o por cualquier otra razón. Tal vez monseñor perdió la oportunidad de, con toda humildad, explicar la grandeza de la Muerte y Resurección a partir de los errores de la propia Iglesia, del daño que los propios sacerdotes y otros miembros de la Iglesia inflingen en nuestra sociedad, en lugar de señalar con el dedo acusador a los demás.

Pero tal vez será en otra ocasión.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba