Get the money

El teatro, para los actores. ¡Políticos fuera!

Todos van en la misma dirección, la del precipicio. EL FMI, el Banco de España y también el BBVA. Esta misma semana su servicio de estudios pronosticaba una recesión de caballo para nuestra economía: un PIB que caerá un 1,3% este año y un paro que se mantendrá por encima del 24% este y el próximo ejercicio. No son los únicos. Se ha criticado mucho a Mariano Rajoy por ser excesivamente dramático en el Congreso. Sí que es cierto que prometió decirnos la verdad y que nos merecemos un gobierno que no nos mienta. Pero Rajoy se pasó de la raya al lanzar un panorama tan tenebroso. “El paro empeorará” “La situación no puede ser más grave” “Es difícil imaginar un punto de partida peor para esta legislatura”. Da tanto miedo que estoy a punto de coger las maletas y fugarme del país, aunque nunca en un vuelo de Ryanair. La mala educación y grosería de su presidente al mofarse de los desempleados de Spanair ha hecho que prometa ante mi tarjeta de crédito que jamás compraré un billete de Ryanair por muy barato que sea.

Botín tira los precios

Lo de Spanair es una golfada. Lo mismo que lo de los 5.300.000 parados que ha dejado en herencia Zapatero. Si el BBVA acierta en sus previsiones nuestra economía destruirá 2.000 empleos diarios este año. ¡Esto no hay ni país, ni economía ni sociedad que lo soporte! Y mientras alucino con el último anuncio del Santander. Hunde los precios en Seseña y vende pisos desde 65.000 euros, ¡poco más de lo que cuesta un buen coche! Botín quiere quitarse toda la morralla de su balance y para ello ha optado – con tres años de retraso – por tirar los precios. Llega tarde el Santander porque los españoles no pensamos en comprar un piso, pensamos en sobrevivir. Más de la mitad tiene problemas para llegar a fin mes y más de un 20% vive al borde de la pobreza. ¡Lo que ha cambiado España en estos años!

Cierto es que Rajoy debe hacer un buen diagnóstico. Lo tenemos. Y cierto es que este gobierno prometió ser reformista. Va por buen camino: Ley de Estabilidad Financiera, Reforma Financiera y esta misma semana Reforma Laboral. ¡Todo ello en menos de dos meses, vacaciones de Navidad incluidas! Pero, ¿será suficiente? No lo sé. Ya me gustaría a mí tener una bola de cristal o ser la Pitonisa Lola para saber cómo estaremos dentro de uno, dos o tres años. Pero sí que le pido a Rajoy que deje de ser tremendista. Igual que repudiaba los brotes verdes de ZP, su optimismo antropológico, sus fingidas previsiones y sus luces al final del túnel… odio la visión tenebrosa que Mariano Rajoy dibuja de nuestro país cada vez que se sube al estrado. Ni lo uno ni lo otro. Ni la fingida sonrisa del uno ni el ceño fruncido del otro, que ya tengo bastante con lo mío. ¡El teatro, para los actores!


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