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La recuperación llama a nuestra puerta: ¿hay alguien ahí?

Dicen que un pesimista es un realista bien informado. Mire usted que yo, durante un largo tiempo, he sido una pesimista más que convencida. El taxista me dice que ingresa un 50% menos que hace un año, los funcionarios aseguran que han perdido un 30% de poder adquisitivo, el 21% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, hay casi seis millones de parados, Panrico en concurso de acreedores, Fagor echa el cierre... y podría seguir así durante un largo tiempo: goteando datos que muestren que el frío es más que intenso para nuestro bolsillo.

Sin embargo, en los últimos días, he tropezado con datos que me hacen dudar. Esta semana el secretario de Estado de Comercio, Jaime García Legaz, sacaba pecho al decir que las exportaciones en septiembre crecieron un 6,8% y las importaciones subieron casi un 5%. ¿Anticipo de la recuperación? Bueno, no tanto. Sí que es cierto que hay sectores que lo están haciendo muy bien. Ejemplo de ello es el de la automoción que aporta un 12% a nuestro PIB y un 16% al conjunto de nuestras exportaciones. ¿Sabía usted que los taxis de Londres o de Nueva York se fabrican en España? Se fabrican y se venden más coches a Europa, también a EEUU y además se abren nuevos mercados como el norte de África, Rusia y China. La clave, me cuentan, es que las empresas españolas – fabricantes de coches y de otros muchos bienes- buscan nuevos mercados al tiempo que bajan precios, amplían su gama de productos, ganan en competitividad y le arrebatan negocio a otros competidores.

¿Brote verde? No es el único. El turismo aporta 11 de cada 100 euros a nuestra economía y genera el 12% del empleo. El sector inmobiliario podría estar tocando suelo: estos días también conocíamos que el Banco Santander y el Popular vendían sus divisiones inmobiliarias –una por 700 millones y otra por 500 millones- a fondos de capital riesgo. Hay interés de los grandes inversores extranjeros por el negocio inmobiliario español porque ofrece precios de ganga y, a futuro, pueden ser muy rentables. Y hay más: Indas –el fabricante español de pañales, tiritas y demás material sanitario e higiénico para farmacias y hospitales- ha sido engullido por la empresa canadiense Domtar por 400 millones de euros.

Hay que reconocer que nuestra economía da señales mixtas, que dicen los expertos. Rajoy, que estos días está de gira por distintos medios para hacer balance de sus dos años de gobierno, insiste en que hemos desterrado el rescate, que la recuperación está en marcha y aplaude los logros de la reforma financiera y laboral. Sí que es cierto que hoy estamos mejor que hace dos años, pero también es cierto que la deuda pública está desbocada, la presión fiscal es asfixiante y las trabas burocráticas son insalvables. Así, por mucho dinero que llegue a la bolsa, a las empresas en delicada situación financiera, dinero que compre solares, pisos vacíos o promociones enteras... si el dinero entra a la economía financiera pero no se traslada a la economía productiva... ¡apañados vamos!


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