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La macro va en avión, la micro en metro

Qué difícil es esto de las previsiones. Cuando hablamos de números todos parecen estar en posesión de la verdad. Pero saber qué va a pasar en el futuro es realmente imposible. Los propios economistas reconocen que hacen proyecciones que pueden cumplirse o no. Esta misma semana Luis de Guindos, que suele ser bastante prudente en sus pronósticos, aseguraba que se van a crear 800.000 empleos entre 2014 y 2015, y respecto al PIB el gobierno espera un crecimiento del 2% el próximo año. Desde el FMI, ese invitado que llega tarde a todas las fiestas y que muchas veces tropieza con la más fea, reconocen que España es el alumno aventajado de la zona euro y nos ponen como ejemplo dentro de una Europa cada vez más deteriorada.

El BCE asegura que los costes de financiación a pymes han caído un 27% en los últimos cinco meses y el BE señala que el crédito a pymes ha crecido un 16% sólo en octubre

Estas son las grandes proyecciones. A ellas se suman las que lanzan economistas de primera línea. Muchos apuntan a un ligero repunte del consumo, de la inversión en bienes de equipo, una mejora de empleo y un ligero aguante del sector constructor. Funciona el turismo y también el sector automoción. Pero ¡ojo!, no hay que lanzar las campanas al vuelo a pesar de que nos tiente la bajada del precio del crudo o los mínimos que marca la prima de riesgo. Sí que es cierto que caen los costes de financiación y que esto beneficia no sólo al Estado, sino también a grandes empresas y a pymes. El BCE asegura que los costes de financiación a pymes han caído un 27% en los últimos cinco meses y el BE señala que el crédito a pymes ha crecido un 16% sólo en octubre. Suena bien, suena muy bien.

A pie de calle, sin embargo, el ruido chirría. El taxista me dice que octubre y noviembre han sido dos meses muertos. Bueno, reconoce que el fin de semana de Halloween sí que repuntó algo la actividad, pero que el resto … ¡frío como un témpano de hielo! Tiene el taxista ciertas esperanzas con diciembre por las cenas de empresa y las compras navideñas, pero teme que llegue enero y febrero. Lo mismo me dice el del bar de enfrente, la tienda de modas de la esquina y la librería de al lado. Nada. La crisis sigue campando a sus anchas, se mueve el consumo a golpe de ofertas y descuentos y el empleo repunta pero con bajos salarios y alta temporalidad.

¿Unos van en metro y otros van en avión? Es lo que pienso cuando escucho a unos y veo a otros. La macro funciona pero la micro no llega. ¿Y lo peor? Me temo que esto va a seguir así durante un laaaaargo tiempo. ¿Mi esperanza? No está ni en Draghi, ni en las reformas del gobierno, ni en el plan Junker. Mi esperanza está en el Gordo de la Navidad. ¿Y si me toca?


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