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Los fondos de inversión, el nuevo dorado del ahorro

Algo está cambiando en la forma de ahorrar de los españoles. Durante décadas todos nosotros hemos colocado nuestros ahorros en el ladrillo. Nos endeudábamos por décadas y nos casábamos con el banco para conseguir tener una vivienda en propiedad. Éramos dueños de un piso, o dos con el apartamento en la playa, y nos sentíamos más ricos y seguros que nadie. Ahora el ladrillo vale mucho menos y el futuro pasa por la bolsa y los bonos comprados a través de fondos de inversión.

Ay, el ladrillo! Cuánto ha pintado en nuestra economía, en nuestra orgía de riqueza y prosperidad y cuánto le echamos de menos. El batacazo de los últimos años en precios y en compra-venta y el repunte de la morosidad ha hecho que el sector haya atravesado un auténtico desierto. Sin embargo, a lo lejos parece que se divisa un oasis.

¿Será espejismo o realidad?

Son las ventas de pisos del mes de febrero. La media nacional arroja un desplome del 17,4%, pero hay ciertos signos de cambio. En Madrid crecen con fuerza durante el pasado año, a un ritmo del 6,8% mientras que en Barcelona lo hicieron un discreto 0,8%. Cierto es que la crisis del sector en ambas ciudades se notó antes que en el resto del país y cierto es que en los últimos meses grandes fondos de inversión han mostrado un interés desorbitado por el inmobiliario. Creen que el mercado ha tocado suelo, que hay más que ganar que perder de aquí a cinco años y ven a España como una oportunidad y no como un riesgo. Al interés de los grandes fondos –que compran desde promociones enteras hasta edificios emblemáticos, pasando por centros comerciales o divisiones inmobiliarias de la banca- se une la compra de vivienda por parte de particulares con liquidez disponible y el auge del alquiler tanto en la capital como en la ciudad condal.

Pero, ojo, no hay que lanzar las campanas al vuelo. Sí que es cierto que algo se mueve en Madrid y Barcelona, pero el crédito para la adquisición de vivienda está en mínimos, la morosidad en máximos y las entidades muchas veces vinculan la concesión del préstamo a la compra de los inmuebles que acumulan en sus carteras de activos. La clave para ver por dónde va el futuro del ladrillo vendrá por la reapertura de los flujos de crédito hacia compradores nacionales, la creación de empleo y de que se confirme la percepción de que los precios de la vivienda han tocado fondo después de haber caído más de un 40% desde el inicio de la crisis.

Mientras llega la ansiada recuperación del sector inmobiliario, muchos españoles han descubierto en los fondos de inversión el vehículo idóneo para ahorrar. Son líquidos, aptos para todos los bolsillos y fiscalmente más atractivos que las acciones o la vivienda. La bolsa es una auténtica tentación pero es solo apta para corazones fuertes. Su riesgo es elevado y su fiscalidad es disuasoria. Además el que compra en bolsa necesita conocer las empresas, sus resultados, sus proyectos, sus previsiones y estar pendientes de datos nacionales, de marcha de emergentes, movimientos en materias primas o conflictos como el de Crimea. ¡Sólo apto para profesionales!

¡Aficionados abstenerse!

Los ahorradores están descubriendo el universo de los fondos de inversión. Todo apunta a que se van a convertir en el vehículo estrella para ahorrar e invertir en los próximos años. Hay miles comercializados en España, con gestoras nacionales e internacionales de larga experiencia y con productos tranquilos y arriesgados, de bolsa y de bonos, mixtos, garantizados, de retorno absoluto, acumulación. Son líquidos, son seguros y sobre todo permiten al pequeño ahorrador acceder a cualquier producto, cualquier mercado y cualquier gestora. El cambio radica en que se está produciendo ya en el sentir de los ahorradores españoles. Es un cambio hacia la inversión que no ha hecho más que empezar.


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