Get the money

¿Tenemos crisis para largo? El que no lo vea es ciego o miente

¡Que nos pasamos de frenada! No se lo digo ni al camionero, ni al tendero, ni al taxista. Se lo digo al Gobierno, a los empresarios y también a los economistas que ven brotes verdes en cada esquina. Lo de Montoro es para darle de comer a parte. Una cosa es ser optimista y generar confianza, y otra bien distinta ser Montoro: euforia desmedida, confianza a borbotones y recuperación por todas partes. Lo de Botín fue de aurora boreal: tanto dinero llega a España que yo, cuando salgo de casa, tengo que apartar a los banqueros que me ofrecen créditos a diestro y siniestro. Crédito para un piso, para renovar  la lavadora, para montar un negocio, para las vacaciones y, yo, prudente por naturaleza, digo "no, no, no por favor". Y lo de los economistas ya es para darles de comer a parte.

Si uno coge las portadas de los periódicos de esta semana parece que vivimos en otro país. España sale de la recesión más larga. La recesión se va, la crisis se queda. Fin de la recesión. Punto final a la recesión. Sí que es cierto que la economía española ha dejado atrás nueve meses de caída en el PIB, que las exportaciones y el turismo muestran síntomas de fortaleza, pero más cierto es que el consumo está bajo tierra, que no hay ahorro, falla la inversión y el crédito está desaparecido. Este mismo jueves AFI alertaba de que la falta de crédito se prolongará hasta 2015 y que la morosidad superará el 14%. Cierto es que la falta de empleo tortura a 5,9 millones de personas y nos amenaza absolutamente a todos, nadie está a salvo.

Es cierto que la EPA del tercer trimestre del año arroja un descenso de 72.800 en el número de parados. Que la tasa de paro baja al 25,98%, que el desempleo juvenil retrocede al 54,3%, que cae también el número de hogares con todos sus miembros en paro... Sí, la evolución de los datos es la mejor de los últimos años aunque todavía no es buena.

¿Lo mejor de la cifra? Que en el tercer trimestre se crearon  39.500 empleos. Es la primera vez que esto pasa desde 2010. El año pasado se destruyeron 96.900 puestos de trabajo. Y hay otro dato bueno: la ocupación aumentó en 52.000 personas en el empleo privado y bajó en 12.600 en el empleo público.

Éstas son las luces, pero hay algunos agujeros que invitan a moderar el optimismo por parte del Gobierno. Entre esos nubarrones, está la precarizacion del trabajo. Crece el número de parados de larga duración, la mita de ellos llevan más de dos años sin encontrar trabajo. Y, al mismo tiempo, se destruye trabajo indefinido para crear puestos temporales. El tercer trimestre del año se zanjó con 146.3000 indefinidos menos y 169.500 trabajos temporales más. ¿La razón? Principalmente el efecto estacional, es decir, verano, turismo, ocio y calor. Además hay mucho pesimismo por lo que aumenta el efecto desánimo: muchos parados se dan por derrotados y dejan de buscar porque saben que ya no van a encontrar nada. En el último trimestre la población activa ha bajado en 33.300.

Noticias por tanto positivas, la del PIB y la de la EPA del tercer trimestre. Positiva pero no lo suficientemente buena para escuchar al Gobierno, a empresarios y a los economistas hablar de margaritas y mariposas revoloteando al ritmo de música de violines. La crisis está en la calle y promete quedarse con nosotros durante un largo tiempo, y el que no lo vea o es ciego o miente.


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