Get the money

¿Vive usted en este planeta? Yo soy marciana

Si no hay dos mundos paralelos en este planeta yo soy marciana. Políticos y economistas aseguran que la crisis ha terminado, que la economía ha comenzado a crecer: hablan del descenso de la prima de riesgo, del aumento de las exportaciones y de la fortaleza del turismo. Luis de Guindos dice que estamos en la antesala de la recuperación; Fátima Báñez lo respalda al  ver que en agosto, por sexto mes consecutivo, la cifra de paro ha sido menos mala de lo previsto; y Francisco González, el presidente del BBVA, asegura que España ha hecho los deberes y vamos por el camino correcto. Suena bien, ¿verdad? Suena tan bien todos ellos se han lanzado a cantar el fin de la crisis fuera de España.

Rajoy en el G20, más que contento de tener silla permanente. Ha acudido allí, en medio de la tensión que respiran todos al ver cruzarse miradas a Obama y Putin por Siria, para vender que España ha hecho las reformas adecuadas para generar crecimiento y crear empleo. Luis de Guindos allana el camino concediendo una entrevista a Financial Times en la que asegura que el gobierno subirá su previsión de PIB para el año próximo al 0,5%. ¡Oeee, oeee, oeeeee!

¿Nos estamos pasando de frenada? ¿Demasiado triunfalismo quizá? No sé si es triunfalismo, complacencia o simplemente la obligación que tiene cualquier gobierno de lanzar un mensaje de confianza a inversores, empresarios y acreedores. Lo que tengo claro es que su mundo no se parece nada al mío, ni tampoco al mundo que vivimos y sufrimos el resto de los mortales.

La inmensa mayoría de los españoles no llegamos a finales de mes, tenemos miedo a perder nuestro puesto de trabajo -si lo tenemos- , cobramos con retraso las facturas -si las cobramos-, y hemos reducido drásticamente el consumo. Ni caprichos, ni taxi, ni cenas en restaurantes de moda. Algunos ni colegio privado para los niños, ni uniforme nuevo, ni clases extraescolares. NO se puede. Porque somos más pobres que hace un año y porque algo tan preciado como es la seguridad la hemos perdido, para siempre.

Así es cómo empieza el curso escolar. Con música de violines, mariposas revoloteando y olor a margaritas para algunos. Para otros el curso empieza en medio de una tormenta feroz, a oscuras y con truenos que atormentan nuestros oídos. La luz y el día… ojalá que pronto el sol salga para todos. ¿Un deseo? Me temo que sí.


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