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Recortes para pagar la herencia de Zapatero

Las uvas se me atragantaron. La inesperada subida del IRPF acordada hace una semana por el Consejo de Ministros hizo que la Noche Vieja estuviera más que cabreada. Primero por las medidas. Lo de subir impuestos me duele y más ahora, porque el Estado nos va a meter la mano en el bolsillo no para crecer más, no para crear más empleo,no para tener mejores servicios y sí para pagar la galopante herencia que nos ha dejado Zapatero. No me convence lo de subir el IRPF: creo que castigas a los trabajadores y los ahorradores, y sobre todo a la clase media, la que siempre paga los platos rotos en este país. Y no entiendo las formas. Me esperaba que ante una subida de impuestos tan contundente Mariano Rajoy saliera a dar explicaciones. Quiero ser bien pensada y creer que ha dado un paso atrás por cautela: el presidente del ejecutivo quiere esperar a tener un paquete de medidas completo destinado a recortar el déficit y frenar la sangría del paro para dar explicaciones en el Parlamento. Y también quiero pensar que Rajoy es práctico y quiere que sus ministros se quemen con ese ajuste y no él.

Y ¿ahora qué? Por lo que respecta a mi bolsillo, me temo que el ajuste no ha terminado.Hemos visto que Bruselas le ha pedido a Mariano Rajoy un esfuezo mayor dado que el déficit del Estado en 2011 podría ser incluso superior al 8%. ¡Miedo me da pensar en el IVA! Hay margen para subirlo porque en Francia, Portugal o Italia los impuestos sobre el consumo están más arriba. Y en Francia Sarkozy ya ha dado un paso al proponer un IVA social. De momento Luis de Guindos dice que no está sobre la mesa pero quiero creer que la subida del IVA, a pesar de que va a perjudicar de forma notable el consumo en nuestro país, llegará tras las elecciones andaluzas de marzo. Rajoy no quiere perjudicar a Arenas en su batalla contra Griñán para arrebatarle un bastión tradicionalmente socialista y, con la subida del IRPF y del IBI ya se le ha dado carnaza suficiente a Bruselas para que se contente.

Lo que está claro es que España se desangra por el déficit y por el paro. Para taponar la herida del déficit el gobierno nos ha subidoel IRPF y además se ha impuesto la tarea de adelgazar el desmedido entramado de empresas públicas: a día de hoy hay más de 400 empresas estatales. Las autonomías cuentan con 2.357. En España hay 4.123 consorcios, sociedades o fundaciones que vivien del Estado. ¡Qué barbaridad!El ejecutivo debe podar cuanto antes este agujero por el que se escapan buena parte de nuestros impuestos. De Guindos, además, ha hecho de la necesidad virtud: le manda un mensaje directo a las Comunidades autónomas al poder vetar sus presupuestos, es decir, les quita autogobierno.

Esto está muy bien, pero aún queda más por recortar. Se me ocurren coches oficiales, embajadas autonómicas -aunque le pese a Artur Mas - y privatización de algunas empresas públicas como Loterías y AENA. Creo además, que el gobierno debería haber sido mucho más agresivo con el recorte de las subvenciones a sindicatos y partidos. ¿Sólo un 20%? ¿Porqué no elimininarlas totalmente? Y porqué no fulminar las subvenciones a los empresarios, a la Cultura o incluso la ayuda al desarrollo? El año no ha hecho más que empezar y tarea no nos falta. Primero fueron las uvas, luego llegó el roscón y ...aún estamos a primeros de enero. ¡Miedo me da!


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