Get the money

¿"Raíces vigorosas" en la economía? Mentira

Vuelvo de vacaciones y me quedo boquiabierta porque parece como si este  verano  todos  se hubieran tostado al sol de la recuperación y del  fin de la crisis. El primero Rajoy, que dio la bienvenida al nuevo curso con el rollo de las raíces vigorosas. ¡Me parto! ¡Vamos a tener raíces vigorosas para rato! Luego de Guindos que se descolgó con que la economía española es el pilar de las economías europeas y llegaron Fátima Bañez, Engracia Hidalgo y Tomás Burgos con una lectura más que positiva del aumento del paro en 8.000 personas en el mes de agosto. ¡Uf!, debe ser que ellos veranean en una playa lejana a la mía porque yo, ni raíces vigorosas, ni pilares económicos, ni haces de luz ni de sol postcrisis. Lo mío debe ser pesimismo o, según mi cuenta corriente, realidad pura y dura.

Sí que es cierto que la economía ha crecido un 0,6% en el segundo trimestre del año, pero ¡ojo!, el repunte del consumo es aún muy tímido y la inversión empresarial muy suave. Usted me dirá que cuando el enfermo sale de la UCI no se va a correr una maratón, que va poco a poco. Muy lentamente la economía empieza a recuperarse de forma suave. Mejora el gasto de los hogares, también la inversión empresarial pero la deuda sigue siendo una losa, el paro un drama, las exportaciones se desinflan y las reformas se aplazan. Sube el precio de los pisos, suben también las matriculaciones de vehículos y baja la deuda de las familias y empresas. Suena bien, pero las elecciones se aproximan: primero las autonómicas y luego las generales y los políticos sólo piensan en lanzar mensajes para recabar votos.

Yo veo luces y sombras, pero desde la arena política sólo se ven fuegos artificiales. ¡Raíces vigorosas! Manda huevos, que diría Trillo. Si tenemos que estar cruzando los dedos para que Alemania, Francia e Italia no echen por tierra la tibia recuperación continental y rezando para que Draghi meta más ritmo a sus políticas de estímulo. Ay, ya llegó Draghi. Todo lo confiamos al todopoderoso Draghi para aplazar las dichosas reformas que aún quedan: mercado laboral, bajada de cotizaciones sociales y adelgazamiento de la estructura del Estado.

Lo cierto es que mientras las grandes cifras apuntan a la recuperación de la economía y los políticos- agenda electoral en mano- lanzan mensajes vacíos cargados de falso optimismo y promesas que se incumplirán de nuevo, yo meto la mano en el bolsillo y lo encuentro cada vez más vacío. ¿Cuándo llegará la dichosa recuperación a la calle? ¿A mi bolsillo? A día de hoy me pasa como a la gran parte de los españoles que  tenemos un puesto de trabajo: para ganar un 30% menos que hace tres años tengo que trabajar el doble y encima buena parte de lo que ingreso se lo lleva Montoro.

Lo peor no es la realidad, que yo soy consciente  de ella y lo soy cada vez que me pasan el recibo del gas, pago los libros de texto, afronto la hipoteca, lleno el depósito de gasolina o voy a la compra. ¿Lo peor? Que me intenten engañar diciendo que  todo va bien, que la economía marcha y que la crisis es agua pasada. ¡Ja! ¿Se creen que somos tontos? Estamos mejor que hace un año y que dos, pero la crisis no pasará mientras el paro siga por encima del 20%, el déficit apremie y la deuda oprima. 


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