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Merkel y Draghi: Nada es gratis, Mariano

La foto fue con Merkel pero el mensaje fue de Draghi. Mariano Rajoy se encargó desde hace días de distraer nuestra atención: la de periodistas, empresarios, políticos... pero NO consiguió, sin embargo, despistar a los mercados. ¡Cuánto bombo y cuánta pompa por la llegada de Angi a España! Todo preparado: la prensa, el ágape con solomillo y helado de postre, e incluso las escalinatas monclovitas iluminadas por un sol radiante. Merkel llegó y se fue. Vino a animar a Rajoy pero sobre todo a examinar a su gobierno y a exigirle más ímpetu y más ritmo con las reformas. Merkel lució sonrisa y Draghi marcó el gesto. Con el permiso del Bundesbank, el BCE comprará deuda española ¿a cambio de qué? A cambio de más, porque lo hecho hasta el momento no es suficiente. Nada es gratis, dijo Mario Draghi.

Con tanto foco y tanta luz sobre el BCE y sobre Alemania, lo que ha hecho este gobierno durante las últimas semanas es colocar la pelota en el tejado europeo. Está muy bien, como decía ayer Luis de Guindos, resaltar que el problema no es ni España ni Italia... que el problema y la solución son Europa. Suena bien, pero no es real. El problema sigue siendo España y también Mariano Rajoy, que intenta solucionar los problemas con mantequilla cuando debería hacerlo a cañonazos.

Cuando a Mariano Rajoy los españoles le dieron la mayoría en las urnas, muchos estaban -estábamos- convencidos de que queríamos borrar la desastrosa gestión de Zapatero y convencidos de que el nuevo presidente iba a coger el toro por los cuernos. ¡Que iba a ser valiente! Nos equivocamos porque en más de una ocasión se ha puesto de perfil. Nos defraudó al subir el IRPF con alevosía y nocturnidad antes de las uvas de Navidad. Lo volvió a hacer cuando puso en marcha la reforma financiera que ha desembocado en la creacion del 'banco malo'. Nos enfadó al subir el IVA y nos cabreó al aplazar la reforma energética y dejar en un cajón la reforma de los emprendedores. Pero lo peor ha sido que en todo este tiempo no ha tenido ni la valentía ni la convicción de hacer la brutal reforma que necesita España: la reforma del Estado de las autonomías. Espero que ahora, tras estrechar la mano de Merkel y ver el gesto de Draghi, Rajoy no pierda el tiempo. España no puede permitirse un lujo así.

Las últimas cifras indican que España sigue en una situación límite. Mucho se habla del déficit, de los ajustes en Sanidad, de los interinos que Andalucía y Cataluña van a despedir en Educación... pero hay un dato realmemente alarmante: en España hay dos cotizantes por cada pensionista y esto no hay país que lo soporte.


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