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Madrid baja impuestos: desafío claro a Montoro. ¿Tomará ejemplo?

Oeee, oeeee, oeeee... ¡Las rebajas de impuestos son bienvenidas! Siempre bienvenidas y que no me cuenten milongas como que hay que cumplir con el déficit o que hay que acatar el mandato de Bruselas. ¡Ja! Lo de Montoro de hace dos Navidades subiendo los impuestos al ahorro y al trabajo a los españoles fue una auténtica traición. Nos dijo que no había más remedio, que la herencia de Zapatero fue demoledora y que los españoles debíamos asumir sacrificios. ¡Ja! Lo que prometió que iba a ser un temporal, va camino de ser crónico hasta que, eso sí, lleguen las elecciones. Me juego el cuello.

Pero no todo está perdido. Esta semana el presidente de la Comunidad de Madrid anunciaba un agresivo plan para aminorar la presión fiscal que sufren los madrileños y que afectará a tributos como el IRPF, el impuesto de transmisiones patrimoniales, el de actos jurídicos documentados y el denominado céntimo sanitario. Ignacio González sigue los pasos de su antecesora, Esperanza Aguirre, quien fue pionera en bajar en 2007 en un punto el tramo autonómico del IRPF e imitada recientemente por Extremadura, Galicia o Cantabria. Madrid vuelve a marcar el paso, sale con ventaja y abre brecha con todas las autonomías, sobre todo con las que tienen el IRPF más elevado: Cataluña y Andalucía, con un 56% sólo superado por Suecia y Aruba.

Lo que parece evidente es que el dinero está mejor en el bolsillo de los ciudadanos para que lo destinen al consumo, ahorro o inversión. ¡A lo que ellos quieran! Los madrileños podrán ahorrar unos 1.100 euros de promedio en 2014 y esto repercute ya en el empleo y en el consumo. La tasa de paro en la Comunidad de Madrid es del 20% frente al 26% de la media en España o el 36% que soportan Extremadura o Andalucía. Madrid ha generado empleo, atraído inversión empresarial, aumentado la recaudación y logrado salir de la crisis antes que el resto de las regiones españolas.  Extremadura se encuentra hundida por el paro, Extremadura también y Cataluña está asfixiada por culpa de una fiscalidad excesiva que ha contribuido a una mayor destrucción de empleo, cierre de empresas, fuga de inversores y, en consecuencia, una recaudación tributaria inferior. La apuesta de la Generalitat catalana por una fiscalidad superior para sostener gigantescas estructuras burocráticas, muchas al servicio de los delirios independentistas de sus gobernantes, se ha demostrado perjudicial e insostenible.

La cuestión es ahora si el resto de las Comunidades Autónomas seguirán los pasos de Madrid y, sobre todo, si Montoro se sentirá aludido y... recuperará el paso perdido. El ministro de Hacienda debe tomar buen ejemplo y marcarse en la frente que para cuadrar el déficit hay dos caminos. Aumentar los ingresos y/o bajar los gastos. Los ingresos no siempre crecen subiendo impuestos, todo lo contrario. Los ingresos crecen si el dinero se queda en nuestro bolsillo y... si, sobre todo, los gastos se reducen. ¿Será capaz Montoro de llevar a la práctica esta lección tan básica de economía? Seguro que sí, el calendario electoral apremia.


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