Get the money

Jóvenes y no tan jóvenes: ignorantes financieros

Que nuestros jóvenes son unos ignorantes financieros no es una novedad. Lo dice PISA, lo viene diciendo desde hace ya largo tiempo. Los jóvenes y no tan jóvenes, porque muchos aún carecen –carecemos- de conocimientos básicos para abrir una cuenta corriente, para elegir un plan de pensiones o para decidir si ahorramos a través de un depósito o de un fondo de inversión. No digo que tengamos que saber de warrants, cfds o de opciones put y call. Nooo... No hablo de productos sofisticados que utilizan los grandes brokers y que parecen tan complicados con la física cuántica, la energía nuclear o las derivadas al cuadrado. Hablo de cosas tan sencillas como elegir un plan de pensiones para la jubilación o elegir un banco –online o tradicional- para domiciliar nuestra nómina. Suspendemos todos, incluso los que se dedican a esto del ahorro.

Suspendemos todos de forma muy clara y esto es algo que debe cambiar. Es cierto que la economía cabalga a pasos agigantados y que la crisis ha hecho que los españoles, a base de golpes, empecemos a familiarizarnos con algunos términos. La prima de riesgo ya es más habitual en casa que la abuela, la vecina o el cuñado. Los ERES se han hecho comunes en nuestro vocabulario. ¿Quién no tiene alguien en la familia que haya estado en un ERE? ¿Quién desconoce a estas alturas de la crisis y con estos niveles de paro las condiciones de un despido o las claves de una demanda laboral?

Sí, la crisis ha permitido que algo aprendamos. Sin embargo queda mucho tramo por recorrer. Tenemos que concienciarnos de una cosa: el mejor activo de nuestro futuro son nuestros jóvenes y desde muy pequeños, en la escuela, se les tendría que enseñar qué es un empresario y qué es una empresa. Cuánto importa que existan y que crezcan porque ellos son clave en el avance y la transformación de nuestra sociedad. También lo son los trabajadores. Fuera ideologías. Sobra el mostrar al empresario como un depredador y al trabajador como un parásito.

Durante años lo poco que se ha enseñado en la escuela mostraba al empresario como un lobo sanguinario o como un vampiro entregado a ambiciones desmedidas. Al trabajador, como un peón que solo ejecuta y que no aporta nada. Ambos van de la mano a la hora de impulsar y crear; de arriesgar y crecer; de generar y aportar. Hablamos de trabajo, de conocimiento, de desarrollo y de futuro. Es una lástima que ni los gobiernos, ni los maestros –ni en la escuela ni en la universidad- ni las familias hayan tomado conciencia durante todos estos años de lo importante que es la cultura financiera. La cotidiana –elegir un banco, comprar una acción o decidir entre un depósito y un fondo de inversión- y la más profunda: la que nos permite entender, vivir y defendernos en un mundo tan complejo y globalizado como el actual.

Esto es lo que hay. ¿Lo peor? Mucho me temo que el año que viene y el siguiente y el próximo, PISA vuelva a decir lo mismo. Que los jóvenes suspenden en educación financiera y que muchos adultos son unos ignorantes en materia de ahorro y de inversión. ¿Escéptica? Mucho. No veo por ningún lado interés alguno en hacer cambiar las cosas. 


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba