Get the money

Guindos promete bajar los impuestos. Las promesas, para los niños de parvulario

Cómo está el patio! La economía me trae por la calle de la amargura. NO la mía, que es pésima, pero ya lo tengo más que asumido. La economía del país. Luis de Guindos va y dice esta semana que anunciará el próximo año una rebaja de impuestos. Que bajará el impuesto de sociedades y el IRPF: ¡Me parto! ¡Qué manía tienen estos políticos de decir que van a hacer que van a prometer que tienen la intención de algo! Miedo me da que tras tanto anuncio llegue el día y luego sólo sea una rebaja que afecte a los rubios, de ojos azules y zurdos. ¿Y se apuesta usted algo de que la rebaja llegará a las puertas de las próximas elecciones? Estoy convencida de que los políticos, de uno y otro lado, nos tratan a todos como a niños de parvularios.

Es una lástima que utilicen los impuestos como arma electoral y no como instrumento para relanzar la economía. El pasado más reciente nos ha demostrado que las rebajas de impuestos permiten que los ciudadanos tengan más dinero en el bolsillo y las empresas más euros en la caja. Son ellos, por tanto, los que deciden consumir, ahorrar, invertir, crear empleo y por lo tanto relanzar la actividad. Y no sólo el pasado lo demuestra. También el presente y sino mire usted a la Comunidad de Madrid. Siempre un paso por delante en bajar la presión fiscal, en la liberalización de horarios comerciales y la eliminación de burocracia. Los resultados se notan en la tasa de paro, pero también en la atracción de empresas, la apertura de nuevos negocios y en las cuentas más saneadas.  Además hay otra máxima en economía: a más impuestos más fraude, por tanto una rebaja de impuestos traería un descenso del fraude que soportamos todos los españoles.

Justo esta semana caía en mis manos un informe que desvelaba que el 80% del fraude laboral y fiscal es opaco, es decir, que escapa a los tentáculos de hacienda y por lo tanto queda impune. Ese fraude representa entre un 25 y un 28% del PIB ... dicen incluso los que saben de esto que se llegan a perder 90.000 millones de euros por la evasión fiscal y el fraude en cotizaciones sociales. ¿Sabe usted lo que pagaríamos con 90.000 millones de euros? Darían al menos para pagar durante tres años las prestaciones por desempleo, ¡ahí es nada! Me hierve la sangre cuando los políticos se descuelgan con un nuevo plan para frenar la evasión fiscal y pillar a los defraudadores. Lo que hay que hacer es bajar los impuestos y al mismo tiempo, agilizar la ley y que las penas se cumplan. Es de aurora boreal que a uno de crujan cuando se retrasa en el pago de un recibo a hacienda, mientras pymes y autónomos agonizan porque la administración es la primera que incumple la ley de pago a proveedores.  Es tremendo que  usted y yo nos sintamos vigilados y perseguidos con cada compra, con cada recibo, con cada factura .. que veamos como se penaliza  el trabajo y la economía productiva, mientras se escapan los grandes evasores, prescriben los grandes delitos y se indultan a los grandes ladrones.

Así que, menos promesas y más acción. Menos palabras y más hechos. Es lo que pedimos usted y yo cada día que salimos a la calle a buscarnos la vida. NO podemos permitirnos el lujo de vivir de promesas. ¿Acaso cuando usted va al supermercado, al banco o al cine paga con promesas y buenas intenciones? ¡Ja! ¡Me parto!


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