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Elecciones 25-M: "Paren España, que me quiero bajar"

Esta semana Mafalda ha vuelto a saltar a un primer plano de la actualidad. Por el premio Príncipe de Asturias de Comunicación a su creador y porque muchos hoy pensamos igual que ella hace unos cuantos años: "Paren el mundo, que me quiero bajar". Lo suscribo al 100%, pero grito yo: "Paren España, que me bajo inmediatamente y sin necesidad de freno ni paracaídas". Paren España porque la campaña electoral que han protagonizado nuestros políticos es vulgar y rancia. Es simple y previsible. Ha sido una campaña penosa por los mensajes y por los reproches.

Llevamos dos semanas dándoles vueltas a Cañete y al machismo. ¡Qué pesados y qué básicos con el dichoso machismo! Valenciano encontró en la metedura de pata de su rival el filón suficiente para hacer sangre al contrario y movilizar a todas las féminas. ¿Lo peor? Que Cañete entró al trapo, le siguió a Valenciano el juego y por tanto se ha quemado en una lucha simple que no lleva a ninguna parte. Miento, sí que lleva: lleva a un desapego aún mayor de los ciudadanos con los políticos y a un desencanto de aúpa con los partidos, lo que se traducirá en una abstención galopante el próximo domingo.

Esta misma semana Joan Rosell, el presidente de la CEOE, criticaba la “vulgarización” del debate electoral; pedía el presidente de los empresarios menos localismo y más altura de miras económicas. ¡Cuánta razón y cuánta ingenuidad al mismo tiempo! ¿Esperaba él otra cosa de la campaña? ¿Lo esperaba usted? Yo sinceramente esperaba lo que hemos visto: que los candidatos se enreden en debates estériles como el del machismo; que se tiren los trastos por los ajustes y por la herencia recibida; que el “y tu más” salga en cada frase, en cada gesto, en cada mitín. Por la economía, y por la corrupción. Que uno tire de Rajoy y el otro esconda a Zapatero. Que el uno tape a Aznar y el otro desempolve a González.

Es lo que ha pasado. Una campaña que se ha hecho eterna y aburrida y que toca a su fin en las próximas horas. ¡Menos mal! Y, ¿sabe usted qué ocurrirá el domingo por la noche? Que todos habrán ganado. Que los dos grandes partidos dirán que los resultados son un éxito y que confirman que los votantes han dado la espalda al contrario. Lo dirán los de azul y los de rojo, y el lunes todo seguirá igual. El lunes ellos sujetos a su puesto, buscando lecturas positivas a pesar de la alta abstención y de los votos robados por los grupos minoritarios. Usted acudiendo a su puesto de trabajo si es de los afortunados que aún lo conserva y felicitando a su compañero no por las elecciones y sí por el resultado del sábado. ¡Es el fútbol! El 24 es la gran cita y es realmente lo que va a congregar a más españoles frente al televisor. Más de los que acudirán a las urnas al día siguiente.

Así que, parafraseando a Mafalda: que pare España, que yo me quiero bajar.


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