Get the money

¿Carpetazo a la segunda recesión? Sí. ¿Fin de la crisis? No, aún queda mucho por hacer

Esto marcha. Es lo que corean cada vez más voces cuando se les pregunta por la marcha de la economía española. En pocos meses el Gobierno ha pasado de ser casi el único que creía en la recuperación sólida y sostenible de nuestra economía a convertirse en la institución que sostiene las previsiones más prudentes para este año y el que viene. Desde Funcas hasta la CEOE pasando por el BBVA y algunos organismos internacionales y agencias de rating... todos ellos han mejorado sus perspectivas para España en las últimas semanas. El último en subirse al carro del optimismo ha sido el Banco de España. Esta misma semana el organismo que preside Luis María Linde daba por finiquitada la segunda recesión.

Decía Linde que la recuperación es tibia pero cierta y pronosticaba un crecimiento del PIB para este año del 1,2% y del 1,7% para el próximo año. Cierto es que se ha normalizado el coste de financiación para el Estado y también para las grandes empresas que aprovechan para colocar deuda con una prima de riesgo que se ha estabilizado en el entorno de los 170 puntos básicos. El Tesoro aprovecha y coloca bonos ante la creciente demanda –gran parte de ella internacional- a un interés cada vez más bajo; y empresas de la talla de Telefónica, Abengoa, Prosegur, Antolín, Insolux... también acuden al mercado aprovechando los bajos tipos y el entorno más certero.

Cierto es también que las exportaciones, junto con el turismo, se han convertido en un motor importante de nuestra economía. Grandes y pequeñas empresas de todos los sectores –construcción, energéticas, tecnológicas, financieras...- buscan crecer fuera de nuestras fronteras. En Latinoamérica –México se ha convertido en una auténtica oportunidad para nuestras empresas- pero también Europa y Asia.

Y cierto es también que la demanda interna parece despegar. Linde pronostica un repunte para este año del 1,1%. El consumo llevaba meses congelado tras años de continuo desplome porque los españoles no gastamos ni un duro. Ni en coches, ni en viajes, ni en ropa, ni en taxis, ni en restaurantes... hemos bajado incluso el ticket medio en la compra de alimentos. Ahora parece, dice Linde, que el consumo despierta. ¿Despegar? Eso aún nopor el paro galopante, por el descenso de salarios y por el miedo que atenaza a muchos españoles que temen perder su puesto de trabajo y no volver ya más al circuito laboral.

Sin embargo, estas previsiones no deben servir como excusa para frenar el ritmo de las reformas estructurales que están pendientes. Persisten todavía problemas como el abultado endeudamiento publico y privado, la rigidez laboral y la morosidad. ¿Sabía usted que el plano medio de pago en la Administración es de 11 días? ¿Sabía que esa morosidad es la causa del cierre de un tercio de las 500.000 empresas que han desaparecido desde el inicio de la crisis? Problemas como la sobredimensión del sector público, la ineficacia de los servicios de empleo o los altos impuestos. O nos ponemos manos a la obra ya mismo o, daremos carpetazo a la recesión como decía Linde pero no diremos adiós a la crisis.


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