Get the money

¿Carpetazo a la recesión? Puro espejismo, me temo

Dicen los que saben de economía y finanzas que cuando las cosas comienzan a ir mal, los españoles tardamos en verle las orejas al lobo. En época de vacas gordas,  por mucho que nos decían que los precios de los pisos tendrían que bajar, que vivíamos como ricos, que gastábamos más de lo que ganábamos, pensábamos que la fiesta nunca iba a terminar. ¡Y terminó! ¡Vaya si terminó! Los que saben de mercados y también de psicología dicen que la percepción va seis meses por detrás de la realidad: la burbuja pincha y nosotros vivimos en nuestra nube: somos conscientes de la recesión cuando estamos ahogados en ella. 

Ahora quiero pensar que la recuperación está en marcha y que nuestra percepción va un paso por detrás. Baja el endeudamiento de las familias, suben las exportaciones, el turismo muestra un buen comportamiento, la confianza del consumidor subió en junio, las ventas de coches a particulares crecieron el mes pasado un 10% y, como colofón, el desempleo bajó en junio en 127.000 personas. Son buenas noticias que nos permiten pensar que lo peor de la recesión ha pasado, pero ¡ojo!, la situación sigue siendo muy grave.

Cierto que es que hay menos parados, pero también menos contrataciones: caen un 7,8% frente a junio de 2012. Por tanto, será clave la evolución de septiembre. La contratación indefinida ha bajado a niveles de hace 15 años: se hicieron en junio 87.000 contratos fijos, un tercio de ellos a tiempo parcial. Y el gasto en prestaciones por desempleo, aunque bajó en junio un 4% hasta los 2.500 millones de euros, sigue siendo una auténtica barbaridad que sólo llega a seis de cada diez desempleados: el resto no recibe ningún tipo de prestación. Hay menos paro, es la versión oficial, pero la cifra global es tremenda: España soporta una tasa de paro del 27% y así seguirá al menos éste y el próximo año. Una losa que impide que España levante cabeza y los españoles vean las señales de esperanza que algunos en el Gobierno atisban. 

Estos días, Rajoy, Bañez, Hildalgo, Burgos, etc, todo el Gobierno insistía de una u otra forma en que los datos indican que España ha dado carpetazo a la recesión, que las reformas del ejecutivo comienzan a dar sus frutos y que ahora queda esperar que Europa tire de nosotros de una u otra forma.       Y en todo este carajal de mensajes y  de datos mixtos  el debate de los impuestos sigue más vivo que nunca. Montoro los sube – los últimos alcohol y tabaco- y, encima, a darle las gracias porque lo hace por desincentivar el consumo porque nos perjudica la salud y no por aumentar la recaudación. Los economistas insisten, cual voz en el desierto, en bajar el IRPF y en eliminar algunos tramos pasando a dos desde los seis actuales. Suena bien la música, pero ¿llegará a oídos del vampiro Montoro? 

Mucho ruido y una percepción: la del ciudadano de a pie que este año acorta vacaciones, apenas gasta en las rebajas y guarda la paga extra de verano -si la tiene- para el futuro porque lo que está por venir, por mucho que digan unos y señalen otros, muy buena pinta sí que no tiene.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba