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Bolsa, ¿se acabó la fiesta?

Llueve sobre mojado en el parqué madrileño. A la vuelta del verano todo parecía indica que el año estaba hecho. Los gestores se frotaban las manos porque el Ibex acumulaba ya una subida del 10% desde principios de este año, pero fue llegar octubre y ¡catapluf! Miedo, ventas y de un plumazo ventiladas buena parte de las ganancias de los nueve primeros meses.

¿Qué ha pasado? Todo, ha pasado todo. Europa pasa del estancamiento económico a bordear su tercera recesión. El último en alertar ha sido el FMI que avisa de la falta de crédito de bancos a familias y empresa y señala a España como la mejor economía dentro de la UE. ¿España la mejor con un crecimiento previsto para este año del 1,3% y una tasa de paro por encima del 24%? ¿Tan mal están ahí fuera? Debe ser que sí, que están muy mal porque todos claman al BCE de forma insistente para que saque toda su artillería pesada e inunde aún más de liquidez a los mercados. Ha pasado además que el ébola ha entrado en Europa a través de la puerta de España. Teresa Romero se ha convertido en la primera contagiada española por este virus mortal y el miedo a un contagio mayor ha sacudido a aerolíneas y hoteleras cotizadas en Europa. Se desplomaron Lufthansa, Ryanair, IAG y Air France. Se la pegaron Amadeus, Edreams, NH y Meliá. Sufrió la empresa de viajes  Thomas Cook y también Tui. La sacudida por el ébola se extendió incluso hasta las mineras al zarandear a London Mining, una empresa que cuenta con minas en Sierra Leona, uno de los epicentros del ébola. ¡Qué dolor! Y para colmo llegó Carbures y levantó las sospechas sobre el Mercado Alternativo Bursátil al recuperar el fantasma de la estafa de Gowex.

¡Ufff...! De un plumazo se fue buena parte de lo ganado. Hablo con unos y otros. Analistas técnicos  que estudian sus gráficos, tiran líneas y miden sus figuras de hombro/cabeza/hombro y me dicen que el Ibex aún puede deslizarse más abajo. Hablo con analistas fundamentales que insisten en que los fundamentales no han cambiado y aconsejan mantener posiciones: bajos tipos de interés, depósitos con rentabilidades ridículas, inmobiliario que no da lo que dio en el pasado y abundante liquidez… coctel que asegura mayores rentabilidades en bolsa. ¡El que quiera rentabilidad tendrá que asumir riesgos! ¡Sí o sí, sin riesgo no habrá rentabilidad! 

La fiesta que la renta variable española comenzó hace ya más de un año va a continuar, pero ahora se ha producido un pequeño parón: necesario, lógico y saludable. Parón para seguir de fiesta y de escalada: el viento juega a favor porque no hay alternativas.  Ahorradores que deben transformarse en inversores si aspiran a algo más que a conservar su patrimonio. 


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