Game Over

Un cortafuegos para que no arda España

“Es una situación no prevista que hace que se tomen medidas extraordinarias y no previstas", con estas palabras Soraya Sáenz de Santamaría blindaba la comparecencia posterior al consejo de ministros del 30 de diciembre de 2011, en la que el nuevo gobierno decidía, entre otras medidas, la subida del IRPF. Primer golpe en la nueva legislatura a la ya maltrecha economía doméstica de millones de hogares. La razón, el desastre sin paliativos que sin duda ha sido José Luis Rodríguez Zapatero, responsable en gran medida de que España esté hoy al borde de la bancarrota. Pero ahí terminaba todo. Y a día de hoy seguimos sin dar cabida a cualquier interpretación que pueda poner en evidencia que ha sido el reparto discrecional del poder, y por ende de los dineros, entre los políticos profesionales lo que nos ha llevado a una situación límite no prevista – ¿de verdad no prevista? –, la cual ahora requiere, lamentablemente, sacrificios añadidos que dificultarán aún más la recuperación económica.

Rubalcaba, desesperado, se abraza al “zapaterismo”

Si bien las reformas, más o menos profundas, avanzan a buen ritmo, parece no haber voluntad política en el actual gobierno para depurar responsabilidades en la ruina de comunidades autónomas y ayuntamientos, o de la politización de las cajas, su saqueo y posterior quiebra. Y ningún desalmado se va a sentar en el banquillo por algo más que unos trajes. Es decir, no se entona el imprescindible mea culpa. 

Y es precisamente por esto por lo que la izquierda irresponsable y oportunista, tan nuestra y diferente a la del resto de Europa, invistiéndose de una falsa legitimidad, toma la calle en Valencia y se dispone a hacerlo en el resto de España. Un secuestro en toda regla de la voluntad mayoritaria, dirigido por personajes travestidos de Lenin, cuyo inconfesable anhelo es ganar notoriedad por el camino más rápido – esa Operación Triunfo para jóvenes que también funciona en política – y hacer una buena carrera sin tener que abrir un libro. Y tras el apoyo explícito de Alfredo Pérez Rubalcaba a la algarada, quien como exministro del Interior sabe mejor que nadie los requisitos que son necesarios para poder ocupar legalmente la calle, es evidente que, a falta de mejores ideas, elzapaterismo no se ha exiliado en León sino que sigue vivo en Ferráz por voluntad de un Don Alfredo que no da la talla.  

La ejemplaridad no es demagogia

En estos tiempos difíciles, cuando todo es cuestionado y, lejos de rearmarnos con las convicciones correctas, el relativismo gana impulso y amenaza con superar las cotas alcanzadas durante el pasado siglo XX, quienes tienen en sus manos el poder político no deben meter en el saco de la demagogia cuestiones que, pese a ser en apariencia menores por su escasa relevancia económica, tienen una enorme fuerza ejemplarizante. Y no sólo se trata de depurar responsabilidades en comunidades y ayuntamientos sino, también, de las pensiones vitalicias de los expresidentes de gobierno, quienes, con unos ingresos más que notables y la vida resuelta, reciben adicionalmente 80.000 euros anuales provenientes de las arcas de un país que a duras penas puede pagar servicios indispensables. Y qué decir de la sangrante acumulación de sueldos, con cargo al erario público, de la que no pocos políticos disfrutan. Privilegios todos que, en las circunstancias presentes, no sólo son cuestionables sino incluso grotescos. 

Cierto es que, en comparación con la urgencia de nuestros graves problemas económicos, determinadas medidas pueden parecer una minucia, aunque hoy por hoy cada céntimo de euro cuenta. Sin embargo, su valor no es cuantitativo sino cualitativo. Y cuestionarlas proporciona la fuerza moral imprescindible de cara a exigir más sacrificios. Lo demagógico es pues despreciar estas exigencias argumentando que con ellas no saldremos de pobres. Pues superar esta crisis no sólo dependerá del dinero, también empieza a ser una necesidad apremiante esa regeneración mínima que es la depuración de responsabilidades y la ejemplaridad absoluta. El único cortafuegos eficaz con el que neutralizar a los pirómanos. 

Twitter: @BenegasJ


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