Game Over

Rajoy el héroe y la Santa Cruzada del déficit

En poco más de tres meses, Don Mariano el prudente ha pasado a ser Rajoy el temerario, ese tipo bien “plantao” por el que David Cameron suspiraba para poder hacer frente a una Unión Europea de súbito muy ortodoxa y férreamente controlada por Alemania. Y nuestro Presidente, que cuando quiere es tan valiente y decidido como el que más, ha puesto una pica en Bruselas, ese 5,8% de déficit para 2012 con el que, por más cláusulas que se esgriman, a grosso modo se pasa por el arco del triunfo a Angela Merkel y, también, la palabra dada. Un acto de valor que no es tal sino un desafío premeditado que llevaba fraguándose meses en la cocina de la Moncloa, y para el que previamente ha sido necesario urdir una compleja tela de araña y sumar al motín a 12 países de la Unión, y dicen que hasta al primo de Gran Bretaña, que es Estados Unidos de América.

Por más que los británicos aclamen a Mariano al grito de ¡torero, torero!, lo suyo no es una heroicidad sino la historia de un plan calculado al milímetro, cuyo fin es evitar que esta legislatura se convierta en la prueba de fuego que habría de dejar al actual modelo político, plagado de taras genéticas, a sus autonomías, ayuntamientos y las más altas instituciones, monarquía incluida, a los pies de los caballos. Pues en un entorno de franca recesión como el previsto, con muy poco margen para incrementar ingresos vía impuestos, no había ya salida. Realizar el ajuste necesario para cumplir con el 4,4% obligaba al Gobierno a meter el cuchillo hasta el mango, lo que suponía desmontar este sistema de castas, poner patas arriba el modelo territorial, liquidar todos los privilegios y dejar en la picota no sólo a los grupos de interés de uno y otro signo, sino también finiquitar a la mitad de la infantería propia. Todo lo cual equivalía a subir voluntariamente a la pira, empaparse de gasolina y prenderse fuego.

Tampoco es cierto, por más que repitan tal consigna los medios afines, que preocupara sobremanera que los ajustes draconianos pudieran convertir España en una tragedia griega. No. Lo que preocupa en el Partido Popular es que han estudiado el calendario a conciencia y han llegado a la conclusión de que, siguiendo la ortodoxia alemana, los primeros signos de recuperación, tras años de un desgaste tremendo, llegarían demasiado tarde y las Elecciones Generales de 2015 quedarían en el alero. Y ante conclusión tal alarmante, han tocado a arrebato. Por eso donde dije 4,4 digo 5.8% y ya veremos qué guarismo nos cuadra para el próximo año. De ahí también las prisas por colocar gran parte de las cantidad ingente de deuda que es necesaria para cubrir el presente ejercicio, aprovechando que el BCE, controlado por la incauta Alemania, mantiene la barra libre al 1% para alivio de los bancos que, como todo el mundo sabe a estas alturas, son quienes en última instancia compran la deuda. De cara al anuncio unilateral de ese 5,8% de déficit y a endeudarse en otros 60.000 millones, había que aprovisionarse, pues la prima de riesgo podría volver a las andadas por más que el problema griego quedara resuelto a última hora.

Los hijos de la Transición no van a traicionarla

Sin embargo, y pese a todo, esta maniobra no es una felonía, también es un acto heroico. Todo depende del cristal con el que se mire y a qué lado de la verja se encuentre uno. Pues para aquellos que son hijos privilegiados de este modelo político heredado de la Transición, que han crecido a su amparo y no conocen otra cosa ni creen en nada distinto, no puede haber otro deber más sagrado que salvarlo. Pues, a su juicio, pese a sus innumerables taras y defectos, para una nación tan inconsistente como España, donde la ignorancia y el sectarismo abundan desde hace más de mil años, es el único modelo viable; un sistema manipulable y, para algunos pocos elegidos, bastante provechoso, a medio camino entre una democracia orgánica y los modelos más libres y eficientes de nuestros vecinos del Norte. En definitiva, una democracia con interruptor incorporado.

Por eso, el consejo de Goethe, “trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser” no entra en sus cálculos, pues implicaría elevar la condición de los españoles de súbditos a ciudadanos. Demasiado peligroso. Arreglar España sólo es posible, según esta visión, restaurando el modelo actual mediante reformas muy medidas que no desborden sus límites. De ahí, también, que los debates económicos resulten estériles y las trifulcas entre quienes se atrincheran en la consolidación fiscal (dogmáticos) y quienes apuestan por el gasto público y las medidas de estímulo (neokeynesianos) sean una cómica impostura. Pues aquí lo que manda es la política, y ésta se decanta por unas u otras teorías de forma facultativa, según la ocasión lo requiera. De tal suerte que un día nos acostamos ortodoxos y al siguiente nos levantamos heterodoxos.

Para concluir, resulta muy oportuna la cita “muéstrame un héroe y te escribiré una tragedia”. Pues hasta la fecha los españoles hemos vivido huérfanos el drama de la crisis y, sea más o menos impostado, por fin tenemos nuestro héroe. Ahora la cuestión es comprobar si este primoroso Odiseo podrá devolvernos a la senda del crecimiento sin tocar los inconmovibles cimientos de nuestro modelo político, o si dentro de unos años alguien habrá de escribir nuestra tragedia. El tiempo dirá. En cualquier caso, quienes en España sueñen con la verdadera libertad democrática y un cambio profundo habrán de esperar la llegada de un héroe distinto. Entretanto, que se preparen en Europa, Rajoy cabalga hacia ellos.

Twitter: @BenegasJ


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba