OPINIÓN

La economía moderna, según Phelps, vista desde España

La historia ha dado la razón a Mises y Hayeck que argumentaron la imposibilidad del funcionamiento de una economía planificada y su innata incapacidad de innovar.

La economía moderna, según Phelps, vista desde España
La economía moderna, según Phelps, vista desde España Stevepb

La economía es el único ámbito científico –se trata, eso sí, de una “ciencia blanda”- en la que muchos de sus especialistas se pronuncian doctrinalmente más allá de sus propias especialidades. Es inconcebible que un médico pediatra dogmatice sobre enfermedades cerebrales o del corazón y viceversa, o que un ingeniero aeronáutico adoctrine sobre arquitectura o telecomunicaciones, o al revés.

Algunos premios Nobel beneficiados por el prestigio sin duda merecido de sus premios a méritos asociados a saberes específicos, se dedican a escribir artículos periodísticos –no científicos en revistas especializadas– sobre ámbitos de la economía sobre los que carecen de conocimientos de causa en los que expresan sus –legítimos–prejuicios políticos sin el rigor que suelen emplear cundo se pronuncian sobre lo que realmente saben.  

Afortunadamente la mayor parte de los Nobel de Economía suelen pronunciarse no a través de frecuentes y oportunistas artículos de prensa sino mediante reflexiones en forma de artículos científicos e  investigaciones novedosas en forma de libros que amplían y profundizan verdaderamente los horizontes del saber. Son menos populares políticamente, pero hacen aportaciones mas concienzudas y útiles a prosperidad real de las naciones.

Phelps ha demostrado que las políticas keynesianas de demanda solo tienen efecto a corto plazo y no se pueden utilizar para el control a largo plazo de la tasa de desempleo

Es el caso de Edmund Phelps, que en el año 2006  obtuvo el  Premio Nobel de Economía, por sus aportes en el análisis sobre las compensaciones internacionales en las políticas macroeconómicas. Phelps también es un especialista en el mercado de trabajo, habiendo demostrado que las políticas keynesianas de demanda solo tienen efecto a corto plazo y no se pueden utilizar para el control a largo plazo de la tasa de desempleo de los economías. Sus investigaciones sobre el crecimiento económico y las políticas monetarias y fiscales gozan de amplio prestigio académico

Viene al caso la digresión anterior para sacar a la luz pública sus últimas reflexiones publicadas en un libro* recientemente editado, Mass Flourishing, en el que vierte toda su amplia y profunda sabiduría en forma de investigación histórica de la economía moderna, que nació a principios del siglo XIX, y que ha propiciado un florecimiento sin par de las naciones que de ella se han beneficiado. Las tesis de Phelps son coincidentes con una abrumadora mayoría de académicos y soportadas empíricamente, aunque se alejan de las políticas económicas populistas que practican los políticos de todos los partidos.

“Entre 1820 y 1870 el crecimiento de la producción per cápita y de los salarios reales de EE.UU., Inglaterra, Francia y Alemania fue extraordinario en términos históricos. Entre 1820 y 1913 la productividad casi se triplicó en EE.UU e Inglaterra. Estos logros históricos fueron atribuidos por algunos economistas al stock de capital y a las economías de escala. Pero si así hubiera sido, ¿por qué en Italia y España no produjo los mismos efectos?”, se pregunta Phelps.

“Para los nuevos economistas -incluido Phelpls- sólo el incremento de conocimiento económico –sobre cómo y qué producir– es capaz de explicar los grandes avances en la prosperidad de las naciones.”

“Ni los grandes viajes de descubrimiento ni los espléndidos avances de la ciencia y las consecuentes invenciones a que dieron lugar pueden explicar las datos anteriores; si los explican sin embargo, un nuevo tipo de economíasustentada por un sistema de innovación endógena que funciona sin cesar. Los ejemplos que mejor ilustran la tesis de Phelps son Suecia entre 1890 y 1913 y China desde 1978”.

“Los principales enemigos de la economía moderna son el socialismo y el corporativismo"

“El éxito de la economía moderna se sustenta no sólo en una determinada cultura económica, también en instituciones económicas como: la libertad, los derechos de propiedad, la legislación de quiebras y el sistema financiero”.

“Los principales enemigos de la economía moderna son el socialismo y el corporativismo. La historia ha dado la razón a Mises y Hayeck que argumentaron la imposibilidad del funcionamiento de una economía planificada y su innata incapacidad de innovar. El corporativismo, de origen alemán, se basa en el liderazgo inversor del Estado, la paz y solidaridad industrial y la responsabilidad social. Mussolini fue un precursor junto con Hitler, a los que luego sucedió Franco en España,  Salazar en Portugal, de Gaulle en Francia, y también Brasil, Japón”.

“Entre las más grandes economías, Francia, Italia y España se sitúan en las peores posiciones del ranking de: barreras legales para entrar en industrias"

“El descrito corporativismo se fue desvaneciendo para emerger otro nuevo tipo, el actual, caracterizado por: el poder de las grandes corporaciones, grupos de abogados, lobistas, sindicatos….que demonizan el individualismo y la competencia como indeseables e inhumanos”.

“Entre las más grandes economías de alta renta, Francia, Italia y España se sitúan en las peores posiciones  del ranking de: barreras legales para entrar en industrias, barreras al emprendimiento, regulación de mercados, protección del empleo”.

Hasta aquí una personal pero representativa, aunque muy limitada, antología de citas** del libro de Phelps, que aunque no es estrictamente original en sus planteamientos si representa una muy seria y madura reflexión sobre la economía, difícilmente cuestionable y por tanto a tener en cuenta; y muy en particular cuando nos recuerda hacia el final del ensayo que según sus investigaciones “en el periodo 1990-2008 el empleo neto creado en EE.UU. se debió casi exclusivamente a las nuevas empresas y todo el desempleo a las viejas”.

Observando la economía española de nuestros días a la luz de todo lo dicho, cabría resumir que nuestro principal desafío es librar a la función empresarial de todos los obstáculos normativos que limitan su desarrollo; principalmente a la innovación y el crecimiento del tamaño empresarial. Además, el “corporativismo” que tan oportunamente critica Phelps, que en España tan bien reflejan mecanismos como: ayudas públicas, retraso en los pagos, convenios laborales sectoriales, etc que benefician a las “viejas industrias” que miran con nostalgia a un pasado imposible de recuperar, está demasiado extendido y enraizado.

La conclusión no puede ser más obvia: en España la política penaliza a las empresas nuevas e innovadoras –que crean empleo- y beneficia a las viejas que lo destruyen, según Phelps; y así nos va.

(*) Phelps, Edmund (2013): MASS FLOURISHING. Princeton University Press.

(**) Se ha omitido un muy interesante y original capítulo dedicado a la relación de la economía moderna con la cultura en todos sus ámbitos: literatura, música, pintura, etc


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