Foro de la Sociedad Civil

Jugando con fuego

En un reciente artículo –sobre Portugal- de Jesús Cacho termina con una frase tan oportuna como premonitoria y tristemente grave: Los españoles llevamos mucho tiempo jugando con fuego.

El éxito de nuestra reciente transición política, que con todos sus defectos conformó un sistema democrático homologable con los de los países mas desarrollados institucionalmente, es probable que esté llegando a su fin, al menos en un ámbito fundamental: el sistema electoral, del que se deriva necesariamente todo el quehacer político.

La democracia, sostenía Karl Popper, es un sistema que permite elegir los gobiernos sin utilizar la violencia ni las armas. Un sistema democrático incapaz de elegir un nuevo gobierno es una institución fallida ya que incumple su principal función. Nuestro fallido sistema electoral que debe ser obviamente cambiado por otro que garantice la formación de gobiernos no puede serlo, por ahora, debido a la ausencia de Gobierno; todo un círculo vicioso del que debemos, porque podemos, salir cuanto antes.

Los partidos políticos todavía leales a nuestra Constitución tienen la responsabilidad de evitar un espantoso ridículo

Los partidos políticos todavía leales a nuestra Constitución tienen la responsabilidad de evitar –como ya anunciara en un artículo anterior- un espantoso ridículo histórico: volver y volver a votar hasta que el actual sistema electoral proporcional, en la enésima -¡no la segunda!- vuelta determine a un ganador mayoritario de las elecciones. El PP y ciudadanos ya se han puesto manos a la obra; solo falta que el PSOE haga lo propio.

Pero además de la formación de un nuevo Gobierno, España necesita con urgencia un programa de actuación en el ámbito económico que además de seguir evitando las calamidades que viene sufriendo Grecia y que vuelve a vivir Portugal merced a sus irresponsables políticas izquierdistas, siga potenciando nuestro crecimiento económico y del empleo.

La sociedad civil española –empresas y trabajadores- está demostrando una formidable capacidad de reacción frente a la crisis económica incluso frenada por unas administraciones públicas penosamente intervencionistas cuando no “amigas de sus amigos” -crony capitalism- que dificultan con sus impuestos y normativas absurdas el quehacer económico. Nuestro liderazgo europeo en crecimiento económico y del empleo, con un Gobierno en funciones, debe robustecer nuestra autoestima.

Si grave sería un nuevo fracaso en la formación de Gobierno, también sería imperdonable que un nuevo equipo ministerial no empujara, en vez de frenar, el gran potencial de crecimiento de nuestra economía. Los acuerdos en esta materia del PP y Ciudadanos mas bien tenderán a frenar que animar el crecimiento económico: mas gasto público y sin noticias sobre la liberalización de la función empresarial.

Por lo que se conoce por los medios de comunicación, los acuerdos alcanzados entre PP y Ciudadanos, amén de las primeras seis condiciones que dieron lugar a la apertura de las negociaciones y que se glosaron aquí en un artículo anterior, son más propios de gobiernos socialdemócratas que de liberales.

El PSOE que abandonara el marxismo y gobernara España en el periodo 1982-1996 difícilmente podría rechazar por completo el posible programa de Gobierno que han acordado el PP y Ciudadanos; podrían introducir algunas modificaciones, pero en ningún caso negarlo radicalmente, tanto por razones ideológicas como –hoy- de peso electoral.

Incluso el PSOE que condujo a España al borde del recate y hubo de instar la reforma de la Constitución de prisa y corriendo para en una enmienda en toda regla a sus previas y alocadas decisiones económicas rectificar sus anteriores políticas, además de dar marcha atrás a muchos de los “derechos sociales” que se habían inventado, difícilmente podría jugar con el fuego –sería incoherente- en el que se anda ahora. 

En la UE actual sería impensable que no se pudiera formar Gobierno en las presentes circunstancias de España

En la UE actual –con la excepción de Bélgica y sólo debido a su crónica enfermedad nacionalista- sería impensable que no se pudiera formar Gobierno en las presentes circunstancias de España. El PP y sobre todo Ciudadanos están cumpliendo con su deber; ¿dejará el PSOE de asumir su actual responsabilidad histórica?

Tras la dramática crisis económica sufrida, de la que estamos finalmente saliendo, que nos ha hecho perder casi una década de crecimiento económico y alejado relativamente de los países líderes con las consabidas consecuencias sociales y políticas que estamos viviendo, es de esperar que los políticos que jueguen con el fuego de la inestabilidad institucional y la buena marcha de la economía y del empleo terminen pagando un alto precio a su osadía.

España que puede y debe mirar –en términos históricos- con orgullo sus grandes y recientes logros, está obligada a salir del actual impasse y mirar esperanzada el futuro, porque no tenemos ni un solo problema institucional o económico que no tenga solución conocida, experimentada y por tanto posible.


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