Europa, parque temático

Los recortes nos hunden y Merkel nos sitúa en el caos

Como ha dicho Martin Schulz, Presidente del Parlamento Europeo, hay que continuar la necesaria disciplina pero con estímulos estratégicos para que vuelvan el crecimiento y el empleo. Sin embargo, lo cierto es que ninguno de los 27 gobernantes de la UE hace caso, y los recortes, por sí solos, están hundiendo Europa. Decía Karl Popper, que “todo intento de construir el cielo en la tierra, conduce siempre el infierno”. A ello vamos, con la falta de unidad entre los líderes europeos que hace poco factible la necesaria unión bancaria que evite la fragmentación de los mercados. Y si no son capaces de lograr esa unión bancaria, es impensable aspirar a la unión fiscal y la unión política, imprescindibles para que Europa no se convierta en un parque temático en el que hará turismo el resto del planeta.

El abismo europeo

La canciller alemana, Angela Merkel, diosa del paradigma de la austeridad, se cae ahora del caballo proponiéndonos romper con el pasado para encontrar el futuro. Y para ello nos pide no sólo más esfuerzos y sacrificios sino también altura de miras para continuar –algunos- cediendo soberanía en aras de avanzar en la construcción de la siempre inacabada Europa. Consciente del año electoral en el que se encuentra y ponderando siempre sus mensajes, más hacia el interior de su país que hacia la Europa que padece la crisis, asevera que “los europeos son capaces de encontrar soluciones comunes cuando se encuentran al borde del abismo”.

Pero, ¿de qué europeos habla?. ¿De nuevo de los periféricos del Sur? España, con una previsión de tasa de paro en 2014 del 26%, no puede continuar por la exclusiva senda del ajuste duro. Nadie cuestiona que es necesario recortar el déficit de nuestras cuentas públicas, pero pensar que para cumplir los objetivos fijados desde Bruselas nuestro país pueda recortar 7 puntos entre el presente y el próximo año es de visionarios ajenos a la más mínima realidad de lo que está padeciendo la sociedad española en su conjunto.

El FMI discrepa

Alivia y reconforta escuchar de vez en cuando palabras como las pronunciadas en días pasados por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Repasando la realidad de nuestra situación económica, Christine Lagarde reconocía, por un lado, el meritorio esfuerzo realizado por el Gobierno en el último año, pero con sensatez que le honra, manifestaba, con igual rotundidad, que, con una tasa de paro situada por encima del 25%, era necesaria una consolidación fiscal y una flexibilización de las políticas de ajustes concediendo a nuestro país un horizonte de tiempo más relajado para la consecución de los objetivos fijados por Bruselas. El propio FMI se alarmaba, no hace mucho, de los efectos no bien medidos de las políticas de ajustes llevadas en algunos países, entre ellos España, reconociendo que los recortes habían mermado la actividad económica muy por encima de lo esperado.

Compatibilizar ajuste y crecimiento

Nunca es fácil, y menos en política económica, identificar objetiva y equilibradamente las recetas necesarias para salir de una crisis como la que nos encontramos, pero la sacralización de los recortes nos está hundiendo y dibujando un horizonte de espesa e incierta niebla, y en esas circunstancias la recuperación de la iniciativa que posibilite el crecimiento necesario para la creación de empleo se aleja en el tiempo. Desmintiendo a Merkel, no estamos en el abismo, nos está Vd. arrojando a él.

Decía el reconocido filósofo y político comunista italiano Antonio Gramsci que “la crisis se produce cuando lo viejo muere y lo nuevo no termina de nacer” y no veo ningún pequeño brote verde que nos lleve a esa Europa próspera, unida y poderosa que todos ansiamos. 


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