Europa, parque temático

Tres en raya

Quién no recuerda aquel juego tan presente en nuestra juventud. Un juego de lápiz y papel –o de fichas diferenciadas- entre dos jugadores que se identificaban con un simple círculo (o) y una sencilla (x), que marcaban en los espacios de un tablero imaginario de 3×3, haciéndolo de manera alternada. El  jugador ganaba si conseguía alinear, de forma consecutiva, los tres símbolos con lo que competía. En línea horizontal, vertical o en diagonal.

Pues bien aplicando ese concepto a la crisis económica que nos resistimos a abandonar, podemos decir que ésta nos ha ganado a pesar de lo que se diga, o quizá mejor: a pesar de lo que quienes nos gobiernan se empeñan en decirnos. La crisis ha conseguido alinear  los tres símbolos con los que se ha enfrentado en el tablero de juego a la sufrida clase media española: el paro, la deflación y la falta de crédito a las pequeñas y medianas empresas y a los particulares.

El paro

Continuamos teniendo un insostenible nivel de paro que, además, viene agravado por otras  tres muy complicadas circunstancias:

1) somos el país de la UE que más ninis tiene, y no encontramos las medidas y soluciones para remediarlo.

2) la OCDE nos dice que somos uno de los países cuyos salarios se encuentran por debajo de la media de UE y que ello es una de las causas de nuestro débil crecimiento que, a su vez, impide se genere un mayor, y mejor,  nivel de empleo y derivado de ello de un crecimiento más sostenible.

3) nuestro mejor ‘talento’ huye al extranjero. Cada vez es mayor el número de titulados universitarios, con una muy buena formación y capacidad de trabajo, que tiene que buscarse el futuro, y su sustento,  fuera de nuestro país. Y algún día echaremos en falta este gran activo que tanta sangre, sudor y lágrimas nos ha costado conseguir y tantos recursos hemos empleados en él.

La deflación

Por mucho que se desmienta, nos estamos acercando, o nos encontramos  ya,  en el estado semicomatoso de deflación, circunstancia extraordinariamente nociva para la recuperación, pues, como es sabido, paraliza el consumo y desincentiva el crecimiento. Y, desde luego, si no se acaba con la numantina política de moderación salarial, el consumo no se recuperará y continuara la depreciación de la paupérrima riqueza de las familias. Y con muchas posibilidades de volver a la receción.

La falta de crédito

Durante los últimos meses, a muchos de nuestros políticos se les ha llenado la boca de fatuas manifestaciones encaminadas a sostener que el crédito ya está llegando a las pymes y particulares. Disculpen si lo pongo en duda  pues no nos es fácil asumir y aceptar tal paradigma. Nos resistimos a él. Hagan una encuesta a pie de calle, con los colectivos más directamente afectados, y verán el resultado. El BCE europeo ha bajado el tipo de interés al 0,05%, pero esto no resolverá el problema de las necesidades de financiación, pues a muchas de nuestras entidades financieras les  es mejor acudir al BCE e invertir los fondos en Deuda Pública, más rentable y además de indudable menor riesgo.

Ya le gustaría al común de los mortales españoles, salir airoso, y triunfante de nuestro juego de hoy, alineando sus tres piezas:

-a) menos paro y más talento,

-b) una inflación moderada y asumible,

-c) más crédito al verdadero sector productivo.

Tiempo habrá para que purguemos nuestros errores, y para que tengamos la lucidez de sabérselo explicar a las generaciones que nos sucederán.

Mientras esperamos que eso suceda, para mayor escarnio,  nos entretenemos con las ‘cuitas’ internas de los trasnochados nacionalismos que tergiversan y manipulan la historia y agravan irresponsablemente la recuperación económica y la salida definitiva de la crisis.


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