Europa, parque temático

A propósito de Bankia

Criterios fundamentales del nacimiento de las cajas

Las Cajas de Ahorro en nuestro país nacieron siendo un ejemplo de instituciones financieras prudentes y con dos criterios fundamentales el de la territorialidad y el de la obra benéfica social. Pero por desgracia la mayor parte de ellas abandonaron en el último tercio del siglo XX  -al albur de la expansión territorial y la financiación de la burbuja inmobiliaria-  la esencia territorial de su implantación saliendo de sus mercados naturales por definición y relajando sus fines sociales.

A este alejamiento de su modelo tradicional de negocio y actividad, se  unieron, por un lado la falta de prudencia al concentrar gran parte de sus riesgos en la construcción y sobre todo en la financiación de la promoción inmobiliaria, y, por otro, la incorporación a sus órganos de gestión de representantes de los partidos políticos y sindicatos. A la postre un caos de ingobernabilidad que condujo a la más importante crisis financiera de nuestro país, con un notable mayor impacto en aquellas que en los bancos tradicionales gestionados, en la gran mayoría de los casos por profesionales con experiencia y capacitación.  

Es difícil, muy difícil, hacer análisis y crítica de aquella crisis habiendo transcurrido tan poco tiempo desde su gestación. Y sobre todo hacerlo sin tener presente, muy presente, el momento que vivía nuestro país y en particular nuestra economía. Hoy o no recordamos, o no queremos recordar, el cierto esperpento que supuso la genial idea, tan genial como vulnerable, de las “fusiones en frio” de las Cajas. Los conocidos SIP, de integración vertical, que no dejaban de ser un “quiero y no puedo”, una huida hacia adelante en pleno proceso preelectoral. Lo que hoy se conoce como “patada para adelante”.

Caso Bankia

Tras cerca de dos años de trabajo en la sombra, en los últimos días hemos conocido el alcance del contenido del informe solicitado por el Juez Andreu a los peritos del Banco de España, en relación con el sumario del llamado caso Bankia.

Nadie duda de la honorabilidad y rigor de los funcionarios del BdE, pero su trabajo puede haber generado un sinfín de interrogantes respecto del papel jugado por el supervisor en los orígenes de la crisis de la centenaria Caja de Ahorros madrileña

Nadie duda de la honorabilidad y rigor de los funcionarios del BdE, pero su trabajo puede haber generado un sinfín de interrogantes respecto del papel jugado por el supervisor en los orígenes de la crisis de la centenaria Caja de Ahorros madrileña. Y cuando los complejos problemas de naturaleza similar al que nos ocupa se descontrolan, empieza el sarao de disparar todos contra todo lo que se menea. Así las cosas, desde que se ha conocido el informe de los peritos,  los eventualmente afectados por el escándalo han salido a la palestra. Unos para justificar sus acciones o, incluso, la falta de ellas. Otros para disparar por elevación al Gobierno anterior de Zapatero y Elena Salgado, el Banco de España de MAFO   -que sorprendentemente es de los pocos que no habla y de los que quiere irse de rositas del asunto-  o la CNMV de Julio Segura y Fernando Restoy, hoy a la sazón,  Subgobernador del Banco Central a propuesta del PSOE.

Y en aquél escenario, irrespirable para el Gobierno a pocos meses vista de unas elecciones y con la permanente amenaza de un rescate de nuestra economía y un descontrolado crecimiento de la prima de riesgo, se hace la luz para encontrar una salida a la crisis sistémica de la primera entidad financiera semipública del país. Se da la circunstancia, además, que en aquella operación “salvar al soldado Ryan” confluyen sorprendentes complicidades que facilitaban una cierta dejación de responsabilidades por parte de todos. Es obvio que para el Gobierno -y el Banco de España- la quiebra de Caja Madrid, le hubiera representado dinamitar la credibilidad  -que no hacía más que pregonar por todas partes-  de la robustez del sistema financiero español durante el reverdecimiento de la crisis. Por su parte, el líder de la oposición no podía dejar en la estacada a su elegido para sacar adelante a la entidad, Rodrigo Rato y en todo caso, la crisis de la Caja se había gestado desde la presidencia de Blesa, a propuesta de José María Aznar, y con un incuestionable papel de “colaboradores necesarios” de partidos políticos y sindicatos que se sumaron al “caldo gordo” de los beneficios y prebendas que se repartían entre los órganos de gobierno de Caja Madrid, como hemos descubierto ahora.

Un escándalo de muy importante dimensión

¿Qué ha sucedido para que tres años después el escándalo de Bankia haya tomado la dimensión que ha adquirido? Muy fácil. Una de las más graves conclusiones del informe de los peritos del BdE viene a ser la inequívoca manifestación de los mismos de que los Estados Financieros de Bankia, al tiempo de su salida a Bolsa, no representaban la imagen fiel del patrimonio y los resultados de la entidad. Tal aseveración es toda una bomba de relojería que habrá de estallar en las manos del anterior Gobierno de ZP y Elena Salgado, del Banco de España, con MAFO de primer protagonista  y de la CNMV de Julio Segura, y por supuesto, de los responsables, en todo caso, de la nefasta gestión  -politizada- de Caja Madrid.

Las consecuencias últimas de las conclusiones a las que han llegado los peritos pueden representar unos daños de elevadísima cuantificación para las arcas del Estado y de la propia entidad financiera. La duda razonable de que la salida a Bolsa de Bankia se pudo producir habiéndose cometido un fraude en la información financiera facilitada para la OPS, está ya movilizando a multitud de abogados que ven la carnaza sobre la que “hincar” sus fauces y orientar sus esfuerzos de demanda y reclamación de restitución de las aportaciones realizadas por cerca de 350.000 particulares que acudieron a la llamada de sus “presionados” directores de sucursal para suscribir acciones de la nueva joya del “parqué”.

En ese “totum revolutum”, los peritos del supervisor, se suman, también, a disparar a “todo lo que se menea” y sueltan, sin pudor alguno, una grave andanada al actual equipo gestor de la entidad.  Le acusan de no haber reformulado en todo su alcance las cuentas de Bankia al desembarcar en la entidad. Que las mismas no reflejaban los deterioros correctos y que, en consecuencia, el patrimonio de la matriz estaba sobrevalorado en cerca de 1.200MM y los Estados Financieros no reflejaban pérdidas adicionales de alrededor de 900MM. Concluir, en un informe pericial dirigido al Juez de la Audiencia Nacional que “las cuentas no cumplen la normativa del Banco de España debido a la existencia de errores contables”  es un duro golpe para la magnífica gestión que el equipo de Goirigolzarri está llevando a cabo en la recuperación de Bankia.

Es obvio que todo este lio no contribuye al necesario sosiego que la entidad necesita para que sus actuales gestores  -cuyas cuentas de 2013 y 2014 no se ponen en duda por los peritos-  concluyan la labor de saneamiento del banco y la devolución al Estado de las ayudas recibidas, en Febrero se hizo en más de 1.300MM de Euros. Hoy Bankia, a la luz de los resultados de los “test de estrés”, y como no podría ser de otra manera,  es una de las entidades más solventes de nuestro país.

Dejemos hacer su trabajo a los gestores actuales

Los errores contables detectados por los técnicos del BdE son de criterio y corresponde a los gestores el análisis, seguimiento y control de los mismos. Cuestionar por esa razón la imagen fiel del patrimonio de Bankia puede entenderse como una crítica de máximos más orientada a pretender curarse en salud que ha juzgar con la distancia necesaria el verdadero alcance de la cuestión en sí misma.

El ministro De Guindos, tampoco quiere dejar de ser protagonista de este “aquelarre”, dramático para los pequeños ahorradores que confiaron en la credibilidad de los supervisores, y se ha dado rienda suelta a sí mismo, sacudiendo sin compasión a Salgado, MAFO y Segura, en tanto en cuanto responsables políticos de lo acontecido entonces con la salida a Bolsa de Bankia, facilitando de ese modo a los cientos de miles de reclamantes futuros, el argumentario de sus demandas.

En lo que no hay duda alguna es en el esperpento que produce esta guerra de guerrillas entre instituciones clave para la credibilidad de la economía española y su sistema financiero. Por supuesto que no podemos taparnos la nariz con todo ello. Pero depúrense las responsabilidades que procedan sin interferir en la gestión de la entidad en un momento en el que sus gestores actuales están cumpliendo con rigor inusual en este tipo de entidades una muy meritoria labor de recuperación y saneamiento. Hoy, afortunadamente, Bankia tiene un ROE de 8,4%  -el mayor entre las grandes entidades-  y las recientes pruebas de resistencia del ECB han confirmado a la entidad como una de las tres  más capitalizadas de España, la más capitalizada entre las grandes.


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