Europa, parque temático

De nuevo el "cuento chino" del ministro Soria

Como ya he manifestado en más de una ocasión en este blog, en mis artículos publicados con fechas de 31 de marzo y 19 de septiembre de 2012, e incluso más recientemente en el pasado mes de febrero, otra vez nos intentan contar un “cuento chino” con ocasión de la aprobación, por Decreto-Ley, de la reforma energética.

En esta ocasión, la pretendida reforma, - el tiempo pondrá a cada uno en su sitio -, busca equilibrar definitivamente el sistema eléctrico haciendo que todos, sin excepción, paguemos por los errores de los demás, especialmente de este y los anteriores gobiernos. Sin embargo en esta ocasión he de permitirme reconocer el acierto del ministro José Manuel Soria al manifestar, tras su reciente aprobación, que es una reforma "valiente porque no gusta a nadie", ni a los consumidores, ni a las renovables, ni a las energías convencionales, ni al propio Gobierno. Esto es fantástico porque no deja de ser un extraordinario ejercicio de voluntarismo político.

En resumen, lo que hemos podido leer en la prensa es que el Gobierno busca equilibrar definitivamente el sistema eléctrico asestando un duro palo a todos los agentes que intervienen en él y especialmenta a las eléctricas (2.700 millones de euros).

El resto para cubrir el déficit de tarifa (sistema perverso creado en el anterior Gobierno del PP por el que no se pagaba la electricidad sino que se iba asumiendo un déficit con las eléctricas que acabarían pagando las generaciones futuras) se atenderá con aportaciones de los Presupuestos Generales del Estado y de los sufridos consumidores (900 millones de euros cada parte).

De nuevo palo al ciudadano

¿Pero alguien con dos dedos de frente puede pensar que realmente el castigado ciudadano sólo asumirá el coste correspondiente a “su contribución” de 900 millones, ya en marcha en el mes de agosto próximo con una subida estimada del 3,2%? ¿Alguien en su sano juicio puede dudar que la partida “asumida” vía Presupuestos Generales del Estado, los otros 900 millones, acabe siendo repercutida, vía impuestos, contribuciones especiales, tasas, o por cualquier otro concepto recaudatorio, a los consumidores? O de igual forma, sólo un cándido ciudadano podría aceptar que el “varapalo” a las eléctricas de 2.700 millones, no terminará siendo trasladado por las compañías a los clientes en los precios de generación.

La reforma establece un nuevo régimen retributivo para las instalaciones de generación de energía renovable, cogeneración y residuos. Las limitaciones a las renovables ya iniciadas con el Gobierno anterior siguen yendo por el camino correcto, con independencia de la inseguridad jurídica que, una vez más, la reforma plantea y derivado de ello el efecto sobre la tan manida hoy 'marca España' y el 'riesgo país'. Si bien, cabría insistir en que la apuesta por las energías renovables debería ser una opción de política energética del Estado y, consecuentemente, financiarse vía presupuestos.

Se establece un régimen para las redes de transporte y la distribución que fija una retribución homogénea adecuada. El reconocimiento a la retribución de la distribución era una de las asignaturas pendientes del sistema. Si bien, el riesgo de que la misma pueda ser inferior a la que realmente correspondiera podrá provocar desinversiones futuras.

Se disminuye la retribución actual de los pagos por capacidad que perciben en la actualidad las centrales de ciclo combinado, fundamentalmente, y se establece un mecanismo de mercado para calcular la interrumpibilidad. Este modelo deberá establecer para la capacidad térmica instalada un pago adecuado a su función de cobertura al sistema por la intermitencia de otras fuentes de energía.

Son bienvenidas otras medidas encaminadas a una mejora en la competencia, como las nuevas comercializadoras para la conocida hasta ahora como TUR (Tarifa de Último Recurso y a partir de ahora como Precio Voluntario al Pequeño Consumidor).

Desde el punto de vista social, los consumidores más vulnerables podrán continuar acogiéndose al descuento del bono social. Sin duda alguna una gran iniciativa del Gobierno, que viene de años atrás y con cargo a las eléctricas.

Dicho lo anterior, al final quien acabará pagando la mayor parte de las medidas de este Gobierno es otra vez el pueblo llano y soberano. Los indefensos ciudadanos que verán sus recibos subir este agosto, por encima de un 3% aprovechando que estamos en la playa (sólo los que puedan... que desgraciadamente cada vez son menos).


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