Europa, parque temático

Podemos: demagogia y “nueva casta”

La clase media está siendo degradada

La peor de las consecuencias de esta crisis, que no acaba, es su demoledor impacto en la clase media española. Los estragos que produce en las economías familiares representan un importante y grave retroceso de lo conseguido en nuestro país desde los primeros destellos de crecimiento allá por los años sesenta.

Desde entonces, en España se han padecido muy diferentes crisis económicas, nacionales y globales. Pero España fue poco a poco superándolas con la fortaleza de una clase media trabajadora y cohesionada que había recuperado un protagonismo sin precedentes en nuestra historia. Hasta el desenfreno de la burbuja inmobiliaria, España era un país de clase media. De una gran clase media razonablemente homogeneizada. Siempre ha habido ricos y desfavorecidos. Aquí y en cualquier lugar del planeta. Esa no es la cuestión. Lo grave de la situación actual es que las desigualdades han crecido de manera alarmante y que la clase media está siendo la gran perjudicada por la crisis y la forma de gestionarla de los políticos que son incapaces de encontrar soluciones que por un lado pongan fin a la misma y, por otro, permitan la recuperación del gran conjunto de la sociedad.

La presión fiscal continúa recayendo sobre ella y es así porque es lo más fácil y rápido, basta sólo con darle a un botón y se actúa sobre sus nóminas sin costes adicionales

Puede resultar paradójico, y hasta inmoral,  hablar de la caída de la capacidad de ahorro de las familias cuando la preocupación de estas es conseguir, con dignidad, llegar a fin de mes. Ellos y sus familiares directos a los que dan cobertura con su depauperada nómina, siendo unos privilegiados por contar con ella a pesar de ser “mileuristas”.  Los partidos políticos, todos, “cacarean” a los cuatro vientos, que su política fiscal va dirigida a que los ricos paguen más y los pobres mejoren su nivel de vida y cuenten con ayudas suficientes. Ya en sí mismo, esa referencia a “los pobres” es un recurrente ataque a la dignidad de las personas. Quien ha de mejorar su nivel de vida son la gran mayoría de los ciudadanos. No olvidemos nuestra realidad. España es un país de una gran, enorme, clase media, que en el momento actual está más cerca de la necesidad de auxilio que de la capacidad de ahorro. Sin embargo, los hechos demuestran que la realidad contradice esos mensajes de los políticos. La presión fiscal continúa recayendo sobre ella y es así porque es lo más fácil y rápido, basta sólo con darle a un botón y se actúa sobre sus nóminas sin costes adicionales de ningún tipo y ya tenemos más ingresos fiscales. Y en esa cruda realidad, todos los partidos políticos piden su voto, sosteniendo que hay que fortalecer a nuestras clases medias y bajar impuestos a quienes trabajan y ahorran. Pero al final acaban recurriendo a lo mismo de siempre, al socorrido IRPF,  a subir el IVA y castigar la propiedad de bienes inmuebles, con lo que seguirán sufriendo las clases medias y no las altas. Menos impuestos y menos subvenciones es lo que necesitamos.

Podemos y la clase media

Desde Aristóteles sabemos que la “adulación al pueblo”, contándole lo que el pueblo quiere oír y ya conoce, ha sido siempre el arma imprescindible del demagogo que acaba corrompiendo la democracia. Pretender alcanzar el Gobierno con nuestras leyes para después aplicar las suyas. De momento se postulan para poner fin al poder corrompido pero más tarde, si llegan a alcanzarlo,  su principal objetivo es siempre el mismo eliminar a cualquiera que se oponga a sus planes y, fundamentalmente,  las clases medias, como ya ocurrió en la famosa profecía de Bertolt Brecht.

En Podemos hablan mucho de “la casta” pero callan los paniaguados y privilegiados que viven del Estado sin esfuerzo laboral alguno. A la sopa boba. “Chanchulleando” por aquí y por allí. Obteniendo ingresos injustificables e injustificados. Muy por encima de la “renta básica” que proponen para los “pobres”. Ellos son otra cosa, “otra casta”, la “nueva casta”.

A pesar de los avisos, de los incendiarios mensajes de odio y revanchismo, que cada día se aventan en los canales de televisión, muy pocos quieren ver la amenaza. Sólo los expatriados venezolanos que llegaron a España huyendo del chavismo claman, con razonado miedo, ante una hipotética victoria de Podemos. Se les debería escuchar más, porque también ellos pensaron que el régimen bolivariano sería sólo un accidente histórico, un periodo fugaz que serviría para sanear la vida pública y reforzar la democracia venezolana. “No puede venir nada peor que lo que tenemos”, dicen algunas voces ingenuas para justificar su simpatía por Podemos. El esnobismo frívolo y banal que pretende posicionarse en una suerte de “postmodernidad” y “neoprogresismo”. Pero algunos creemos que sí, que por mucho que el lobo se travista de codero socialdemócrata, sigue siendo el mismo que decía que Lenin no hablaba a las masas de comunismo, sino de pan y paz.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba