Europa, parque temático

¡Órdago a Merkel!

Nadie que me conozca, o haya leído algunos de mis artículos, podrá poner en duda que soy un europeísta convencido, partidario de una Europa Federal fuerte, unida y solidaria. Pero cuando los tristes y pusilánimes líderes europeos actuales, - como añoramos hoy a M.Tacher, W. Brandt, K. Adenauer, H. Kohl, W. Churchill, etc, - parecen resistirse a ello guiándose tan sólo, con importante cortedad de miras, por conceptos nacionalistas, me viene a la memoria la inscripción “Nada en exceso” que se encuentra en el templo de Apolo, en Delfos, desde hace 2.500 años. Esta frase podría corresponderse hoy con el refrán español que dice “lo mejor es enemigo de lo bueno”, o lo que es lo mismo si teniendo dos opciones, por desgracia, no tenemos claramente identificados los elementos de juicio para seleccionar la óptima, elijamos otra.

Partamos de la realidad de que los PIIGS, - Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España, - hemos derrochado y vivido por encima de nuestras posibilidades, y Europa, y en particular Alemania, no está cómoda con ese despilfarro rechazando, y oponiéndose con firmeza, que se vuelva a incurrir en el. Señalándonos con el dedo acusador como responsables de nuestros males. Algunos incluso falseando sus cuentas y luego pidiendo ayuda. Hemos incumplido, sí, pero reconocemos nuestros pecados y estamos dispuestos a hacer propósito de enmienda.

¿Solo le hemos hecho mal nosotros? 

En el pecado llevamos la penitencia, es obvio. ¿Pero hemos de ser estigmatizados para el resto de nuestros días? ¿No están pecando otros de inmoral fariseísmo? ¿Sólo hemos incumplido los PIIGS? Sorprendentemente, quienes últimamente han venido marcando las líneas rojas infranqueables en la Unión Europea, - Merkel y Sarkozy,- han sido los mayores incumplidores, desde su llegada al poder, de las exigencias fijadas en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. ¿Preocupará más a los europeos la situación real de Francia cuando España caiga? ¿Somos hoy su cortafuego?

Los españoles hemos aprendido la lección y queremos reparar nuestros errores. Estamos adoptando medidas y haciendo dolorosos sacrificios, - aun cuando el peso de los ajustes lo soporte la sociedad, o lo que es lo mismo el pueblo llano y soberano, - y sin embargo estamos soportando la prepotencia de algunos de nuestros “socios” o de determinadas “instituciones” europeas, dificultando, con sus ambigüedades y mensajes contradictorios, la clara determinación de nuestro Gobierno de tomar cuantas medidas son necesarias para cumplir. ¿Puede nadie dudar de las acciones emprendidas por el gobierno de Rajoy en tan sólo cinco meses de existencia?

¿A quién beneficia nuestro castigo?

Los modernos jinetes del Apocalipsis: los mercados desregulados, la recesión económica, el déficit público, la prima de riesgo y el paro nos están ahogando y conduciendo al abismo. ¿A quién beneficia ello?. Podemos encontrar muchas respuestas pero una de ellas bien podría estar en la simple comparación de los costes de financiación del Estado Español, con una prima de riesgo estabilizada en los últimos días por encima de los 500 puntos básicos, y, en consecuencia, instalada en tipos por encima del 6 por ciento; con la financiación de Alemania a tipos inferiores al 1 por ciento. De nuestro castigo se benefician otros. Recordábamos hace unos días a Helmut Schmidt, quién reconocía que “los superávit de Alemania eran los déficit de otros estados”.

Si los “eurobonos”han sido reconocidos por la mayoría de los expertos como un instrumento eficaz para combatir y contribuir a acabar con la actual crisis de la deuda, - aun cuando hayan de adoptarse necesarias medidas de protección, - ¿por qué esa resistencia numantina de la Merkel a facilitar su implantación y parar la sangría que su retraso está produciendo en países como el nuestro?

Órdago o Spaxit

Por todo ello ha llegado la hora de echar el órdago a Europa con Alemania a la cabeza: “o son Vds. solidarios o nos obligarán a salir del Euro.” Nuestro país no se merece el trato que se nos está dispensando a pesar de cumplir con los deberes que se nos han impuesto, aun cuando sea cierto “por nuestra culpa”. En esa línea alguien como Matthew Lynn, presidente de Strategy Economics, ha acuñado el término “Spaxit” para definir la irreversible salida de España del Euro (Spain-exit). Me revuelve el estómago imaginar la desaparición de la moneda única y el fracaso de la Europa federal que pueda tratar de tu a tu a Estados Unidos y China o hacer frente a la imparable ascensión de los países emergentes. Pero también me produce vértigo recordar aquello de “no llores como mujer lo que no has sabido defender como hombre”

Y créanme, el órdago lo tenemos ganado porque sin Grecia, Portugal, Irlanda, Italia y España, la Europa del Euro, y en concreto Alemania, no serían nada, nos necesitan para su supervivencia. El final del Euro les supondría la pérdida de más de ciento cincuenta millones de consumidores, que además son su principal mercado. Conviene no olvidar que el 60 por ciento de las exportaciones alemanas van dirigidas a países de la Unión Europea, y que como consecuencia de las dificultades que nos estamos encontrando en Europa para salir de la actual crisis, la caída del consumo se acrecienta imparablemente. Como dice mi amigo, Joaquín Osuna, más vale echar el órdago ahora, pues además jugamos con ventaja, los alemanes no tienen ni idea de jugar al mus. Ahora tenemos cartas que jugar pero el tiempo de la partida nos obliga a actuar con determinación y sin demora. Alguien tiene que poner coto a esta situación.

Refundar España 

Pero dicho esto, - ¡cuidado!, - porque es necesario algo más para empezar a salir de la crisis, hay que “refundar España”. Volvamos a restaurar los valores tradicionales de la sociedad civil: como la prudencia, la cultura del esfuerzo y del merito,del ahorro, de la honradez y de que la vida es trabajo y que ello es compatible con la felicidad. Acabemos de una vez por todas con la especulación y el pelotazo, el relativismo moral, la laxitud y desidia, el despilfarro, la ingeniería financiera, el “todo vale” , el incumplimiento de las leyes presupuestarias, los caciques empresariales que hacen de su capa un sayo sin tener ningún interés económico en la empresa que dirigen salvo sus elevados sueldos y prebendas, la no exigencia de responsabilidades, el echar siempre la culpa al empedrado o al muerto y otras cosas más que sería largo enumerar. Y termino con una frase de Baltasar Gracián “Suele ser pesado el hombre de un sólo asunto y el que habla de un sólo tema. Lo bueno, si breve, dos veces bueno; incluso lo malo, si poco, no tan malo”.


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