Europa, parque temático

Hoy por ti, mañana por mí. La justicia no es igual para todos

Asistimos en las últimas horas, con notable consternación, al enésimo capítulo del peor de los males de nuestra sociedad que no es otro que el de la corrupción generalizada y muy particularmente la que afecta directamente a nuestros políticos y los partidos en los que aquellos se encuadran y utilizan como instrumento de materialización de la corrupción.

El escándalo del trato de favor de la fiscalía y la Audiencia de Barcelona en relación con Unió Democrática de Catalunya (UDC) y el eterno "caso Pallerols", ha superado los límites que el conjunto de los ciudadanos teníamos asumido como "privilegios" y "prebendas" de la Justicia para con nuestra clase política. Los resultados del último barómetro del CIS (diciembre 2012), publicados hace tan sólo unos días, subrayan que una de las principales preocupaciones de los españoles la constituyen los casos de corrupción política. En términos relativos, y respecto de la última encuesta realizada, el índice de preocupación se ha casi duplicado pasando del 9,5% al 17,2%.

Se incrementan las estadísticas de fraude y corrupción.

Sin embargo, parece que nuestros políticos, ajenos a la sensibilidad de los ciudadanos y sus preocupaciones, siguen día a día alimentando las estadísticas de fraude y corrupción sin pudor alguno. En el momento actual, más de 300 políticos de todos los colores y partidos y en todas las esferas de la Administración Pública se encuentran imputados por delitos de corrupción. ¿Cómo podemos explicar al ciudadano de a pie, que lee en cualquier página de un periódico que un convecino ha ingresado en prisión por un delito de robo sin intimidación al apropiarse de una pequeña cantidad de dinero, o de una simple gallina, y que el concejal, alcalde, diputado o presidente de su Comunidad Autónoma lo elude por algún tipo de "cambalache" procesal?

El esperpento del 'caso Pallerols' exige una explicación convincente a los ciudadanos. No podemos aceptar, bajo ningún concepto, la existencia de dos varas de medir: una para el común de los mortales, el ciudadano de a pie, y otra para la "casta" política. 

Con la finalidad de eludir el ingreso en prisión los imputados del citado caso, han terminado reconociendo, por primera vez en nuestra reciente democracia, la comisión del delito de financiación irregular de un partido político. La cuestión a debatir no es sólo si el citado reconocimiento y la elusión, por la rebaja generosa de la petición de condena, del ingreso en prisión, acompañado de la devolución del dinero defraudado (sólo el acreditado en el procedimiento) resuelven las responsabilidades políticas de los dirigentes de UDC. No deja de ser un insulto a la inteligencia de los ciudadanos la justificación dada por la portavoz de la citada formación política, al manifestar en rueda de prensa ayer que no cabía dimisión alguna de sus líderes al desconocer el “aparato” del partido que el dinero defraudado que ingresaron en sus arcas procediera de  una estafa descomunal en las subvenciones de la Unión Europea destinadas a la formación de parados, ocultando intencionadamente – como ha quedado probado en la instrucción del sumario – que para ello se había procedido a la usurpación de firma, la falsedad documental, el fraude de subvenciones y la malversación de caudales públicos.

Distinto tratamiento

Si repasáramos los recientes casos de corrupción política conocidos en nuestro país, nos sumiríamos en una profunda depresión al no encontrar justificación posible en el tratamiento dado a unos y otros. Sin entrar en posiciones ideológicas o de afinidades políticas para con uno u otro partido. ¿Podríamos comprender el seguimiento dado al 'caso Camps' y sus tres trajes, en relación con éste último de la financiación irregular de UDC, vigente durante trece años en los perezosos Tribunales de Barcelona? Nos sucedería lo mismo con el “caso de los ERE” de Andalucía y el Director General de Empleo de la Junta  con el mismo 'caso Pallerols', cuyo instrumento de ejecución de la estafa fue igualmente el Director General de Empleo de uno de los gobiernos de Jordi Pujol? ¿Por qué con UDC y José Antonio Durán y Lleida se tiene un tratamiento diferente? ¿Se tiene para con él alguna deuda pasada, o por reclamarle en el futuro, pendiente?

En el momento actual por el que atraviesa Cataluña, como consecuencia de la deriva secesionista de Artur Mas y su soporte del gobierno de la Generalidad, el socio de Esquerra Republicana de Catalunya, ¿es prisionero el "molt honorable president" de sus compromisos para con ERC?¿ Es el momento propicio para que el dual soporte del Govern y simultáneamente jefe de la oposición le pida a Mas, como en el caso del 'bautista', la cabeza del 'democristiano', opuesto al pacto con los republicanos? Y el Sr. Rajoy, ¿por qué de su silencio? ¿Es que necesita dentro de CIU a Duran y en consecuencia prefiere "taparse la nariz" y tragarse el sapo para teniéndole dentro de la coalición servirle de eventual "caballo de Troya"? ¿Hoy por ti, mañana por mí?

El ciudadano no puede entender y menos aceptar estos "enjuagues". Podría ello terminar  llevándonos a todos a la perversión de "justificar" que en función de otros intereses "superiores" determinados políticos pudieran tener patente de corso para expoliar las arcas del Estado o las Administraciones Regionales o Locales.

Una de las condiciones más elementales para que nuestro país pueda entrar en el camino de la recuperación económica y la salida de la crisis es que nuestra sociedad ofrezca claros síntomas de confianza y credibilidad en sus estructuras y muy especialmente en el funcionamiento de la Justicia. Que de los más de trescientos políticos imputados por delitos de corrupción no se encuentren en prisión, siquiera media docena, no es el mejor ejemplo para que los mercados y los inversores internacionales apuesten por la transparencia y el normal funcionamiento de nuestras instituciones.

Hoy, con mayor convicción que nunca, les insto a todos Vds. a luchar contra la corrupción. Como dijo  Samuel Fielden:

“Hoy el sol brilla para la humanidad; pero puesto que para nosotros no puede iluminar más dichosos días, me considero feliz al morir, sobre todo si mi muerte puede adelantar un sólo minuto la llegada del venturoso día en que aquél alumbre mejor para los trabajadores. Yo creo que llegará un tiempo en que sobre las ruinas de la corrupción se levantará la esplendorosa mañana del mundo emancipado, libre de todas las maldades, de todos los monstruosos anacronismos de nuestra época y de nuestras caducas instituciones".


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