Europa, parque temático

El Gobierno, el déficit tarifario y de nuevo, “el cuento chino"

El pasado viernes, el Consejo de Ministros aprobó, para su remisión a las Cortes Generales, el Anteproyecto de Ley de medidas fiscales en materia medioambiental y para la sostenibilidad energética. Dicha iniciativa trata de poner fin al sempiterno problema del "déficit tarifario" que arrastra el sector eléctrico en España y que, a diciembre de 2011 alcanzaba la astronómica cifra de 24.000 millones de euros. En la nota de prensa del Ministerio de Industria, se hacía especial hincapié en que "El Gobierno ha querido repartir el esfuerzo de la solución al déficit de tarifa de forma equitativa entre consumidores, la Administración y las compañías productoras de electricidad de régimen ordinario y de régimen especial".

Sobre esta cuestión del "déficit tarifario", quien esto escribe ya se había manifestado, y puesto en duda la voluntad política cierta y convincente de querer arreglar el problema, en un artículo publicado en este mismo medio con fecha de 31 de marzo pasado bajo el título: El déficit tarifario: "un cuento chino". Tras meses de duros enfrentamientos entre diferentes responsables de área del propio Gobierno, léase Montoro y Soria, parece que el parto ha llegado a feliz término y el alumbramiento ha sido el Anteproyecto recién aprobado. Ahora, lo que se trata de saber es si va a ser una solución efectiva y real, o sólo más coste, que, como siempre, recaerá en los consumidores, es decir los ciudadanos de a pie.

¿Por qué lo llaman reforma cuando quieren decir recorte? 

A la vista de los hechos, mi opinión es que este Gobierno ha cogido el gusto de llamar reforma a todo lo que es subir impuestos o recortar gasto público. Y esta, señores, no es una reforma. Lo esbozado para atajar el problema energético no es otra cosa que una nueva subida de impuestos, que podrá tener efectos positivos y/o negativos, dependiendo de quién se lo plantee, pero no es la revisión en profundidad que se necesita para resolver de una vez el déficit tarifario. Puede ser pronto para ser especialmente crítico con la iniciativa legislativa, pero quienes padecen el problema se hacen ya muchas preguntas sobre los definitivos efectos de su aplicación y el desarrollo instrumental que ello exigirá. Por ejemplo, se desconoce cómo se articulará el impuesto del 6% a la generación y el modo en el que los operadores trasladarán las nuevas cargas impositivas a los consumidores acogidos a tarifa regulada. Una de las posibilidades contempladas, al parecer, puede ser detraer de la tarifa de último recurso a los usuarios con potencia contratada superior a los 5 KW. Si es así, no dejaría de ser una subida del recibo de la luz por la puerta de atrás, pero al fin y al cabo una subida de la factura que paga el ciudadano.

A juzgar por el comportamiento de los títulos representativos de las tres grandes eléctricas en los últimos días, con evolución similar al selectivo de la Bolsa de Madrid, no parece que el mercado haya interpretado la reforma como un "golpe" a las eléctricas, a pesar de la presión del perseverante "lobby" del sector empeñado en hacérnoslo ver de esa manera.

Otra patada para adelante

En relación con lo que atañe a la nuclear no queda claro si es un impuesto nuevo o un "lifting" de los impuestos que ya existían para financiar la gestión y almacenamiento de residuos. Y en lo concerniente a la hidráulica no se aventura que la propuesta vaya a tener un gran impacto toda vez que se manejan cifras en torno a 200 millones de euros en tres años, lo que es poco dinero y con efecto temporal limitado. Es decir, otra "patada para adelante" como tanto gusta a nuestros políticos.

En definitiva, se les mantienen todos los costes reconocidos y se articulan nuevos impuestos, que me temo terminaremos pagando, en su integridad, los consumidores. No lo tenían fácil, pero eso no justifica que nos engañen diciendo que se preocupan por el consumidor que, si nadie lo remedia, verá incrementada su factura de luz a finales del 2013 en casi un 40%, sin olvidar que desde 2006 ya acumulamos una subida del 70%. Una vez más, las previsibles actuaciones del Gobierno apuntan a que se plegará a las demandas del lobby empresarial, en lugar de mostrar firmeza en la defensa del bien común, su objetivo prioritario.

Recordemos: hay que luchar contra la corrupción. Como dijo Louis McHenry Howe, político norteamericano: "Nadie puede adoptar la política como profesión y seguir siendo honrado."


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