Europa, parque temático

La Fábula de las abejas. Vicios privados, públicos beneficios

Parece que hoy más que nunca, en esta crisis que nos atenaza, “Esta España mía, esta España nuestra" de la canción recupera para sí una de las corrientes del pensamiento económico, que a pesar de haber tenido notable influencia en su época, y en el desarrollo de los postulados de origen del capitalismo, ha sido escasamente reconocida. De hecho se ha escrito poco sobre dicha teoría y sobre su autor, probablemente mucho menos de los que ambos se merecían. Me refiero a la Fábula de las Abejas, escrita en Londres en 1714 por el médico holandés Bernard Mandeville y cuya tesis, contraria a la moral imperante en la Inglaterra de comienzos del Siglo XVIII, afirmaba que el egoísmo de los individuos contribuye al bien de la comunidad. Es decir es el vicio individual y egoísta, que persiguiendo el lujo y la comodidad el que incentiva el desarrollo y progreso de las sociedades. España parece que quiere ser el discípulo aventajado de Mandeville y elevar a categoría de norma el núcleo principal de su extravagante, por difícil de asumir, postulado.

La mecánica del compadreo

Hace muy pocos días amanecíamos con la buena nueva del éxito conseguido por Monti y Rajoy en la cumbre de la Unión Europea y, casi en paralelo, volvíamos al compadreo que nos persigue y domina: al predominio del interés de unos pocos y el perjuicio de la mayoría.

-Por un lado se nos anuncia por parte de la Vicepresidenta del Gobierno, con mucho pesar, que no tienen más remedio que subir un 4% la luz, - 11% en lo que va de año. Así en vez de poner fin de una vez por todas al indecente déficit tarifario, se nos eleva, una vez más, el coste del recibo a los "parias" consumidores que no sólo no nos enteramos de lo que realmente pasa sino que además no protestamos. El déficit tarifario que debería afrontarse con contribuciones del Estado, del sector eléctrico (las empresas eléctricas) y de los consumidores, se sigue afrontando fundamentalmente a coste de estos últimos. Y no olvidemos que en nuestros recibos de la luz del año 2012 todavía se está prorrateando la subida de la misma obligada por el Tribunal Supremo. ¿Lo sabían Vds?

-Por otro, se nos dice, por la presidencia del órgano regulador de los mercados, es decir la CNMV, que no pueden prohibirse de manera permanente y definitiva las operaciones bajistas. ¿Cómo vamos a hacerlo?, esto va contra la inatacable libertad de mercado y además no lo hacen tampoco nuestros socios europeos. ¡Manda carajo!, eso no es respetar la libertad de mercado eso es puro libertinaje, es fomentar y proteger la especulación financiera contra los indefensos accionistas.

-En ese escenario, se dice, también, que debía seguirse el proyecto británico de que las Juntas Generales aprobaran el sueldo de los Administradores, Consejeros Delegados y Presidentes de las compañías. Señores, sigámoslo “ya”, es absolutamente justo y necesario. Mientras tanto, y como simple botón de muestra, por un lado es más fácil recortar sucesivamente el salario de los funcionarios públicos que desarrollan su trabajo, -con escasas excepciones-, eficientemente, trabajando más horas de las que legalmente les corresponden, y cobran, y con conciencia social; y por otro son numerosísimos los familiares, tanto por la via de consanguinidad como de afinidad de personas que ejercen cargos públicos o políticos, que trabajan como asesores o contratados en multitud de instituciones públicas. Y luego se tiene el valor de decir que hay que disminuir el número de funcionarios públicos.

Qué poco dura la alegría en la casa del pobre

Nuestra particular euforia por lo conseguido en la Cumbre, ha sido efímera, como “la alegría en la casa del pobre” y ha quedado rápidamente enturbiada por la triste realidad. Me viene ahora a la memoria la frase de un conocido político de la transición, -un poco cínico él,- que decía "que hay cosas que no se hacen; si se hacen, no se dicen; y si se saben, se niegan."

El “compadreo” - definido por la Real Academia de la lengua como "trato de mutua ayuda entre las personas" - está profundamente integrado en nuestra cultura y en nuestra sociedad. Tan incrustado está, que sería imposible calcular el dinero que mueve, los beneficios que produce o, incluso, los empleos que genera, hasta tal punto que no pensamos en las ventajas y oportunidades que proporcionaría su desaparición. La pregunta que debemos hacernos es cuando acaba el “compadreo”, - el pequeño favor, - y empieza la corrupción. ¿Cuándo los “vicios privados son los públicos beneficios”?. Y puede que la respuesta la encontremos cuando observamos que personas a las que, tres o cuatro años atrás, apenas se las conocía, o apenas te saludaban, se convierten en “amigos del alma” cuando se tienen posiciones de poder.

A Rajoy nunca le han gustado los compadreos. Cuando era líder de la oposición siempre tuvo claro, y así se lo repetía a su equipo, que si llegaba a presidente quería hacerlo sin ataduras, sin deberle nada a los poderes fácticos de este país. Es decir al dinero. Y siguiendo el refrán que dice que "si el Abad juega a las cartas, que no harán los frailes", esperemos que sus equipos sigan fielmente sus principios.

Acabar con el amiguismo es tarea de todos

Todos, de alguna manera, por omisión, también nosotros, los ciudadanos de a pie, colaboramos, con nuestro silencio, y consciente aquiescencia, a que el compadreo, el ventajismo y el oportunismo que nos rodea “campe por sus respetos”, todos, desde nuestra acomodaticia rutina preferimos “no meternos en líos”. No lo hagamos, seamos valientes, contribuyamos a sacarlos a la luz, porque si queremos acabar con la corrupción hemos de condenar socialmente el compadreo.

Resistámonos a una sociedad que sacralice el egoísmo individual en beneficio y progreso de la comunidad. Luchemos por el esfuerzo común y solidario. No justifiquemos, ni aceptemos, como proponía Mandeville, que el fácil enriquecimiento de unos pocos favorezca el crecimiento del conjunto de la comunidad.

Como siempre: “luchemos todos contra la corrupción”. Decía Joan Baez “si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabaras formado parte de ella.”


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