Europa, parque temático

Elecciones generales: el bipartidismo, un mal menor

Origen y tipos de bipartidismo

El origen del bipartidismo comenzó después de la Revolución Francesa, y aunque siempre ha tenido la misma finalidad -generar una estabilidad política excluyendo opciones extremistas- no siempre su concepto fue el mismo. Y, así podríamos hablar de muy diferentes  tipos de bipartidismo.

El bipartidismo, conocido hasta la fecha, es fruto, y consecuencia, de una ley electoral que beneficia claramente a los grandes partidos y que puede dejar fuera del sistema a otras opciones políticas

En nuestro país, Cánovas del Castillo y Práxedes Mateo Sagasta, líderes de los dos partidos más importantes de la Restauración Monárquica (el Partido Conservador y el Partido Liberal), llegaron en noviembre de 1885 al llamado Pacto de El Pardo. Aquel pacto establecía una alternancia en el Gobierno con el fin de proporcionar estabilidad al régimen que consideraban amenazada por el eventual fallecimiento de Alfonso XII. En la actual realidad española el bipartidismo, conocido hasta la fecha, es fruto, y consecuencia, de una ley electoral que beneficia claramente a los grandes partidos y que puede dejar fuera del sistema a otras opciones políticas. No procede de pacto o acuerdo alguno entre PP y PSOE, con independencia de que hayan podido ser los directos beneficiarios de su existencia. La ley en vigor favorece la discriminación a la hora de determinar las representaciones parlamentarias  de cada uno. Así para el PP y para el PSOE es más “barato” conseguir escaños que para otros partidos que necesitan muchos más votos para obtener el mismo resultado. No parece pues un sistema muy democrático frente a una ley más justa, que significara 1 persona, 1 voto.

Bipartidismo como mal menor

Sin embargo, y por desgracia, el momento por el que atraviesa nuestro país necesita, como MAL MENOR y COYUNTURAL para alcanzar una pronta estabilidad, un pacto o acuerdo entre los dos partidos con más votos: el PP y el PSOE. Una gran coalición de Estado tras las elecciones generales de 2015 que a la vista de los recientes resultados de las municipales y autonómicas, se aventura, si cabe, más necesario. Un pacto, con mayúsculas,  semejante al  que llevaron a cabo tras las elecciones federales alemanas de 2013, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD). Nadie duda de los intereses contrapuestos de sus ideologías. Pero todos comprendieron que el paso a dar garantizaría la necesaria estabilidad que aquel momento reclamaba. No fue fácil consensuarlo y previo a conseguirlo, ambas organizaciones trabajaron incansablemente en el acuerdo sobre determinadas cuestiones que lo posibilitaran.

Acuerdos

Igualmente PP y PSOE, y como paso previo al acuerdo, deberían llegar a un total acuerdo sobre, los siguientes asuntos:

  • Modificación de la Ley Electoral.
  • Respeto a la Ley y a la legalidad vigente.
  • Absoluta transparencia y lucha sin cuartel contra la corrupción, actuando no sólo sobre el corrupto sino también, y de igual forma, sobre el corruptor.
  • Medidas contra la exclusión social.
  • Reducción del déficit público no sólo vía impuestos a soportar las clases medias y medias/bajas (asalariados y autónomos) sino, fundamentalmente, disminuyendo el gasto público.
  • Disminución del tamaño del Estado (Central, Autonómico y Local) en todas sus  variantes y niveles.
  • Limitación de mandatos para todo tipo de cargo público.
  • Prioridad a las políticas de empleo, a la investigación, a  la  sanidad y a la educación que son la base para la regeneración democrática y social.
  • Adopción de medidas para evitar la fuga de talentos, sobre todo de gente joven.
  • Favorece el protagonismo de la Sociedad Civil sobre el Estado, considerando éste como un mal necesario que sólo debe actuar cuando aquella no pueda resolver el problema.
  • Regeneración, con cambios inmediatos desde ya, en las estructuras de ambos partidos así como en el Gobierno.
  • Respeto a los derechos individuales y valores liberales siempre que estén en sintonía con los principios del Derecho Natural.
  • Acercamiento  de las instituciones a los ciudadanos que son las que las pagan y mantienen.

Al final los inversores y las inversiones, que tanto necesitamos nos abandonarán ante tanto desmadre político

Su necesidad coyuntural

El singular, y agobiante momento que estamos viviendo en España tras los resultados electorales del 24M, viene a representar una especie de “síndrome del acuerdo” en el que los responsables de los partidos existentes y de los emergentes se cortejan, sin escrúpulo y ápice de memoria algunos. Yo no pacto contigo, yo necesito que des un giro de 180 grados, ahora quiero más dimisiones, no es suficiente con lo que me dices, hay que mandarlos a la oposición….. Y todos con la ambición de “tocar poder” en vez de pensar en que es lo mejor para este país nuestro que sufre en sus carnes las veleidades de quienes les gobiernan o aspiran a hacerlo a cualquier precio. Al final los inversores y las inversiones, que tanto necesitamos nos abandonarán ante tanto desmadre político y de ideas contradictorias en el seno de los partidos. Los inversores necesitan seguridad jurídica y estabilidad y ni la una ni la otra se están ofreciendo. El refranero español, que es sabio, ya dice que “Con las glorias se olvidan las memorias”.


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