Europa, parque temático

Advenedizos

Todos sabemos lo que es un advenedizo. Son aquellos personajes cuya característica más importante es que no saben dónde están, o que están en un sitio sin méritos para ello y que, sin embargo, pretenden tener soluciones para todo. El “advenedizo” más común, en el sentido de que todos tenemos posibilidades de conocer a alguno, es un político. De repente, en un año de elecciones se pone a hablar echando por los suelos todo lo que hay y todo lo que se ha hecho hasta el momento, nos explica lo bien que lo va a hacer para que todo mejore y, por supuesto, se ofrece para cambiarlo todo rápidamente. Normalmente, cuatro años después, el “advenedizo” se convierte en profesional de la política y dice que no le han dejado hacer nada, cuando la realidad es que no se ha enterado de nada. Y, en todo caso, lo que ha hecho es buscar problemas a las soluciones, sobre todo si se está en la oposición.

Advenedizos Vs desubicados

Hay “advenedizos” muy populares. La vida política y social nos ofrece múltiples ejemplos de “advenedizos”, de gente fuera de lugar, impagables, que no nos merecemos, aunque tengamos que sufrirlos. Todos conocemos a algunos o, mejor dicho, a tantos que sería larguísimo citarlos por lo que les voy a evitar su enumeración. Afortunadamente no toda la gente que nos gobierna, que nos representa, son “advenedizos”. Con absoluta seriedad pienso que la mayoría son gente responsable que, podrán equivocarse o no, que podremos estar de acuerdo con ellos o no, pero que intentan hacer las cosas bien. Pero hemos de reconocer que si existe en la vida pública demasiada gente desubicada, que no sabe dónde está, es porque los demás, todos nosotros, tampoco hemos sabido estar en nuestro sitio. Pongámonos en nuestro sitio y empecemos a exigir responsabilidades.

En estos momentos de dificultad que estamos viviendo necesitamos de politicos valientes, que sean capaces de tomar decisiones aunque, a veces, estas sean impopulares, siempre que lo hagan en interés del bien común y no bajo las directrices de los lobbys ó bajo la presión de otros politicos. No se puede estar cada dia “mareando la perdiz” meditando si pedimos o no el rescate, si nos salimos o no del euro, llegando a acuerdos que no se cumplen, mirando a ver que hace el BCE, la Troika ó la Triple A. Llevamos demasiado tiempo sumidos en la indecisión y, mientras tanto, sube el paro y no fluye el crédito, se incrementan los impuestos y no ganamos competitividad, no crecemos y se incrementa el nivel de pobreza. Hace falta tomar decisiones sin mayor dilación, ya que, como decía un amigo mío, más vale pecar por acción que por omisión, y lo triste sería ir al infierno por un pecado de omisión. Así nos lo recuerda Gracián en “el Arte de la Prudencia” afirmando que “menos daña la mala ejecución que la falta de decisión”.

Termino como siempre diciendo “luchemos todos contra la corrupción”, combatiendo los males que forman su caldo de cultivo, de los que nos ponía en guardia Giuseppe Ingegnieri (más conocido como José Ingenieros):”Nadie piensa, donde todos lucran; nadie sueña, donde todos tragan.”


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